惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

Scott Helme
Scott Helme
N
Netflix TechBlog - Medium
AI
AI
Security Latest
Security Latest
GbyAI
GbyAI
P
Proofpoint News Feed
Y
Y Combinator Blog
A
Arctic Wolf
G
Google Developers Blog
U
Unit 42
爱范儿
爱范儿
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
V
Vulnerabilities – Threatpost
Know Your Adversary
Know Your Adversary
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
T
Tor Project blog
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
T
Threatpost
L
Lohrmann on Cybersecurity
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
C
Check Point Blog
B
Blog RSS Feed
The GitHub Blog
The GitHub Blog
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
博客园 - 【当耐特】
博客园 - Franky
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
C
Cisco Blogs
云风的 BLOG
云风的 BLOG
NISL@THU
NISL@THU
D
Darknet – Hacking Tools, Hacker News & Cyber Security
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
T
The Blog of Author Tim Ferriss
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
Latest news
Latest news
L
LINUX DO - 最新话题
cs.CV updates on arXiv.org
cs.CV updates on arXiv.org
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
美团技术团队
WordPress大学
WordPress大学
L
LangChain Blog
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
Exploit-DB.com RSS Feed
Exploit-DB.com RSS Feed
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
The Hacker News
The Hacker News
Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
V
V2EX
Project Zero
Project Zero
博客园_首页

Cultura

El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Las manos niñas de los murales Los Javis, milagro Nacho González, Shotta, rapero: "He estado a punto de morir muchas veces por culpa de las drogas y no quiero volver a pasar por ahí" Los Javis rompen con todo: "Esta película ha arrasado nuestra vida personal absolutamente" Julieta Venegas: "Siempre hice las cosas a mi manera" Ambición, miedo y suicidios en la fábrica de talentos del K-pop: "Existe un peligro real de autodestrucción emocional" Pablo Alborán: "Estamos obsesionados con la inmediatez, con el disfrute individual y con el miedo al compromiso. Frente a eso el amor real es aplastante" Julieta Venegas: "Parece que nos instalan un chip de cómo hay que ser mujer" Lucía Solla Sobral, la escritora de los 200.000 libros: "Huyo de quienes quieren utilizar mi novela como un símbolo del feminismo" Irvine Welsh: "¿Qué producen las corporaciones con sus beneficios? Mierda. Películas de mierda, libros de mierda, televisión de mierda" Rosa León vuelve 20 años después: "Cuando yo empecé en la izquierda había unos pedazo de señoros que ni te cuento. Ahora, al menos, se les señala" No Te Va Gustar, el grupo de barrio que conquista Latinoamérica: "Quien diga que el rock ha muerto, miente" El Mundo El Mundo Quevedo: "No quiero agradar, me la suda fuerte" El Mundo El Mundo El Mundo Cuando el luto es en compañía o la terapia psicooncológica: "Pedir ayuda no es cobarde" Lorca en familia: "Yo he nacido poeta y artista como el que nace cojo, ciego o guapo. Dejadme las alas en su sitio que volaré bien" El reto de las Fallas: cómo evitar que la fiesta Patrimonio de la Humanidad acabe engullida por la masificación Nueva York sí sabe decir olé, 25 años del Flamenco Festival: "Lo jondo no tiene pasaporte ni fronteras" Cómo nos hemos convertido en la España de Torrente: "El torrentismo ha pasado de vivir en las catacumbas a celebrar su Orgullo" María José Llergo, hasta la raíz: "Soy de campo, tengo un burro en Pozoblanco y crecí cantando a los animales, es una obligación conservar eso" Leire Martínez, cantante: "En mi última etapa en La Oreja de Van Gogh quizás ya sabía que no quería estar allí, pero no me atrevía a escucharme" Liberado de una prisión iraní el guionista Mehdi Mahmoudian, nominado al Oscar por 'Un simple accidente' Tamara Tenenbaum: "Soy muy crítica con las posiciones sionistas, para mí ser judía significa estar en contra de las injusticias y la violencia" Javier Bardem, Tilda Swinton y decenas de cineastas condenan el "silencio" de la Berlinale sobre Gaza y el "genocidio de los palestinos" Las ganader�as de bravo en Andaluc�a, anegadas por las borrascas Nicola Lagioia: "El dinero se ha vuelto crucial para acceder a un cargo público, y eso es un problema para la democracia" El escritor estrella que cabrea a los periodistas y cuestiona cómo nos cuentan la historia: "Los europeos decidieron que era lícito explorar el mundo y saquearlo" Luis Landero: "La sociedad se ha empobrecido porque el diálogo ha muerto" Francesco Carril: "Contrastamos muy poco las cosas. Tragamos lo que nos dicen y apenas hay espíritu crítico" Por qué todo el mundo habla de David Uclés: "Está diseñado todo para que sea el protagonista de nuestras vidas en disputa con Rosalía" La revolución sexual de Sara Torres: "Liberar el deseo es un acto de resistencia política" Los lingüistas responden a Pérez-Reverte: "La RAE no es la Inquisición, la lengua es de todos, no solo de los escritores" Las personas sordas encuentran su voz ante la cámara y en el escenario: "No podemos ser una moda, somos personas con sentimientos y necesidades" Bienvenidos al Renacimiento 2.0, la batalla cultural de lo auténtico frente al algoritmo: "Habrá una experiencia premium humana y un mercado de baratillo" Muere a los 65 años Perry Bamonte, guitarrista y figura clave de The Cure El triunfo de la 'cozy fiction', libros para leer con chocolate y mantita en invierno: "Son un lugar donde refugiarse del caos vital" Albert Boadella: "Con Franco teníamos tres o cuatro tabús. Ahora tenemos una cantidad tremenda" Óscar Sánchez y César Cañadas, arquitectos: "El demasiado diseño existe y cae mal" William González, el poeta que escapó de las balas: "Yo estaba destinado a convertirme en pandillero" El pequeño gran milagro del sánscrito: "Un día leí un verso y me golpeó, fue una revelación" Manuel Arias Maldonado: "La apuesta de Sánchez para Cataluña es el País Vasco: que saquen tantas ventajas de estar en España que no quieran irse" Taburete: "Ahora nos cuesta horrores escribir sobre la vida estable y feliz" Dani Rovira: "Ahora mismo hay más gente opinando de cosas que gente haciendo cosas" La historia detrás de la voz de una niña asesinada en Gaza: "Como Ana Frank, la pequeña Hind Rajab es el símbolo de una tragedia que nos sobrepasa" Regreso al País de las Maravillas con Annie Leibovitz: "¿A quién le gusta que le hagan fotos? ¡Es como ir al dentista!" Sara Sálamo: "He estado trabajando en un rodaje embarazada, con 40 de fiebre y con amenazas graves por si no volvía" BB Trickz: "No me importa gustar o no gustar, lo que no quiero es indiferencia" Yerai Cortés, guitarrista: "Mis padres llevaban 20 años sin hablarse, se perdonaron y acabaron en una juerga flamenca él tocando la guitarra y ella dando las palmas" Una orquesta de estudiantes de Madrid en el gran templo de Nueva York: "Cuando nos lo dijeron, nos miramos pensando: �esto va en serio?" El talento clandestino (y copiado) de Christopher Marlowe: "Shakespeare no habr�a existido sin su presencia" Tame Impala: "Siempre me he sentido un perdedor" Sergi L�pez: "Lo de Israel y Gaza va a terminar parando el mundo entero" Julia Roberts: "No entiendo que se acuse de antifeminista nada de lo que hago, porque yo no lo soy" James Rhodes: "Mis odiadores son aficionados. M�s me odio yo a veces" Sylvester Stallone: "Tener un exitazo as� con mi edad no es suerte, es un milagro" Philipp Blom: "El transhumanismo es una rid�cula negaci�n de nuestra condici�n biol�gica" Arcadi Espada: "Franco fue un dictador en un país secundario, un caudillo menor. Compararlo con Hitler no tiene sentido" Loquillo: "�La f�rmula de mi �xito? Ser un cl�sico, no regirme jam�s por lo que digan y no odiar a nadie que no se lo tenga merecido" Alejandro Amenábar: "Renunciar a la trama homosexual de Cervantes sería como renunciar a mí mismo puesto que yo soy homosexual" Arturo Pérez-Reverte: "La Monarquía, la Guardia Civil y el fútbol es lo único que une a los españoles. Nos han llenado de complejos y manipulaciones" Pimpinela, d�o musical: "A los hombres nos cuesta, sobre todo en nuestros pa�ses latinos, adaptarnos al empoderamiento femenino" Luis Merlo: "A mi familia no le sent� bien que yo fuera gay" Oscar Tusquets: "Creer que el arte griego es peor que Picasso es de horteras. Me cago en el progreso del arte" Anabel Alonso: "La ONU no sirve para nada"
Joaquín Rodríguez, de Los Nikis: "No estamos en contra de Dios, pero sí en contra de Bunbury"
ÁNGEL NAVARRETE · 2026-05-07 · via Cultura

Piloto de Iberia y autor de canciones como 'El imperio contraataca'. Tras lanzar el segundo álbum de su proyecto de música 'country', Los Nikis de la Pradera, acaba de publicar su primera novela, 'Spandex' (Liburuak).

Joaquín Rodríguez, de Los Nikis: "No estamos en contra de Dios, pero sí en contra de Bunbury"

Actualizado

¿Por qué en España la palabra "Nike" la pronunciamos "niki", en un primer momento, y "naik", después, cuando en realidad sería "naiqui"?
No sé, a mí me gustan las palabras como Firestone. Nadie en su sano juicio en España ha dicho "fairston", "colgueit" o cosas así.
¿Qué le vio al country?
Es la bomba, y es una música muy entretenida. Al final es 0-5-7, son los acordes de Ramones tocados de otra manera. Y nuestra única aportación ha sido cantar country en España con letras sobre gilipolleces.
¿Cómo es su segundo disco con Los Nikis de la Pradera, ‘Llorica’, comparado con el primero?
Country, pero menos country. La canción ‘Llorica’ es bastante rockabilly, en realidad. Ahí lo mezclamos con canciones de los años 50, que a Mauro Canut [cantante de la banda] le gustan mucho. A mí también. Quizá sea un disco un poco más variado. Las letras siguen siendo sobre tonterías, porque las hago yo; eso ya es como el papel pintado. Pero en las músicas intentamos que haya ritmos distintos, que no sean todas iguales. Tenemos unas cuantas de ‘trote cochinero’ con escobillas en la batería, tanto en el primer disco como en el segundo; quizá en este menos, pero también. Y eso nos divierte mucho.
¿Qué le parece el humor en la música?
Tengo fobia al rock ‘tuno’, cuando ya eres demasiado bromista. Creo que todo el mundo tiene ahí una gama de grises donde se posiciona. Por ejemplo, me gustan mucho las películas de Quentin Tarantino porque, además de estar muy bien, tienen ese toque de humor negro. Y me gusta ‘Breaking Bad’ por lo mismo. De hecho, en este disco hay una canción sobre la serie que sólo el que la haya visto entiende que habla de eso y que se llama ‘El peligroso soy yo’. Me gustan las cosas con un punto de sentido del humor, como Ramones. Por ejemplo, empecé a ver ‘Sons of Anarchy’ y la dejé porque tenía cero sentido del humor. Y con los grupos me pasa igual: no me gustan esos en los que parece que está prohibido reírse, que lo convierten todo en algo súper intenso. Eso me repatea.
¿Qué nos puede decir de ‘Spandex’, que acaba de publicar en Liburuak?
Es una novela que, según Emilio, el cantante de Los Nikis, es como una letra de Los Nikis descomprimida. Yo siempre he tenido la limitación de los dos minutos en las canciones, donde cuento ochocientas mil cosas: nudo, trama y desenlace. Aquí, de repente, he podido escribir sin esa limitación. Es una novela muy cafre, sobre música y con una historia detrás, pero también con cierto sentido del humor, claro.
¿Cómo valora las cejas levantadas de los puristas?
Es muy patético. Al final, los grupos españoles estamos copiando a los anglosajones. Salvo que hagas flamenco, lo demás es todo un quiero y no puedo. Como nosotros con Ramones. Entonces, ser purista siendo de Burgos... no sé yo. Nosotros haciendo country somos lo más impuro que hay. No hay nada más impuro que unos burgueses semijubilados de Madrid haciendo canciones que se hacían en los montes Apalaches hace 100 años. Es impostura total, pero por lo menos lo reconocemos. Incluso Bob Dylan es impuro. El único puro es el que inventa un estilo, y de esos quedan tres o cuatro y ya están muertos.
¿Qué se siente cuando Metallica tocan en directo una canción que ha compuesto uno, como sucedió en una ocasión con ‘Brutus’ en Madrid?
Me estás llamando de tú cuando, desde ese día, deberías tratarme de usted... [ríe] No te puedes imaginar algo así. Yo no era fan de Metallica -ahora sí-, pero ellos tenían la costumbre de tocar canciones ‘locales’: en Barcelona hicieron una de Peret, en Suecia una de ABBA... y aquí tocaron una de Los Nikis. No sé muy bien por qué, porque no nos parecemos mucho, pero fue un honor. Al día siguiente tenía un madrugón de Iberia, de esos de las seis de la mañana, y antes de acostarme un amigo me escribió: "Me ha dicho un colega que Metallica ha tocado una canción de Los Nikis". Yo respondí: "Ja, ja, ja". Pero cuando me levanté y vi el móvil tenía trescientos mil whatsapps. Lo más interesante fue descubrir que aquello no era una coña.
¿En qué se parece surcar los cielos con un avión y surcar la música con un grupo?
Yo creo que es casi lo opuesto. Cuando haces un vuelo tienes que intentar que salga de la manera más estándar y rutinaria posible, sin salirte una coma de lo escrito. En cambio, cuando haces música intentas justo lo contrario: romper moldes o inventarte algo que nadie haya hecho antes. La aviación, afortunadamente, es muy poco creativa. No hay nada más peligroso que pilotos creativos. Y en la música sería un desastre que todo estuviera tan estandarizado.
Bruce Dickinson, de Iron Maiden, también es piloto. Igual que Travolta.
En Los Nikis había otro piloto, Rafa Cabello, que también estuvo en Los Nikis de la Pradera, pero no estaba muy motivado y ha sido sustituido por Ricardo Moreno, de Los Ronaldos, que es un superfichaje.
Lo es.
Lo bueno de Ricardo es que ha tocado con tantos grupos y está, como todos nosotros, camino de la jubilación, así que ya sólo hace cosas que le apetecen. Somos amigos desde tercero de BUP. Y si a eso le sumas que después de ensayar siempre tomamos torreznos religiosamente, el plan de ensayo más torreznos le ha parecido muy apetecible. A estas alturas, el éxito a Ricardo se la barniza totalmente. Y a nosotros también. Porque nadie en su sano juicio monta un grupo de country, y menos viniendo de Los Nikis, cuando lo tendríamos facilísimo para reunirnos, pegarle un ‘estacazo’ al fan con la entrada, tocar en el Movistar Arena y convertirnos en señores de sesenta años cantando canciones que hicimos en tercero de BUP. Eso no tiene mucho sentido para nosotros.
Pero alguna vez se vuelven a juntar, ¿no?
Yo entiendo que los fans de Los Nikis no eran muchísimos, pero sí muy talibanes. Y para que nadie pudiera decir que somos unos perros por no tocar nunca, hemos ido haciendo apariciones muy puntuales, siempre dejando claro que eran por sorpresa y sin cobrar. Hemos salido como teloneros sorpresa de grupos como Airbag, Aerolíneas Federales o, la última vez, Carolina Durante.
También ha hecho cosas con Carlotta Cosials, de las Hinds.
Carlotta es encantadora. Se lo pedí hace mil años porque conocía a su madre, y sabía que escuchaba a Los Nikis de pequeña porque su madre los ponía en el coche. Accedió enseguida a colaborar, pero también porque, ya lo he dicho, es encantadora.
¿Por qué tiene este tirón entre la chavalería?
Lo de la gente joven me da muchas vueltas en la cabeza. Cuando mis hijas tenían once años, que fue la época en la que empezaron los primeros reproductores MP3 pequeños, ya me decían que sus amigas escuchaban a Los Nikis. Y eso me sorprendía muchísimo en aquellos años. Pero ha seguido pasando generación tras generación. Yo creo que es porque las canciones son muy melódicas, muy tontas, muy sencillas y muy parecidas a ‘Susanita tiene un ratón’, a las canciones de Gaby, Fofó y Miliki. Son aptas para niños, y lo digo con honra, porque a mí me habría encantado componer ‘Susanita tiene un ratón’; canciones pegadizas y buenísimas. Y que a un niño de once años le guste me parece un honor, porque no está mediatizado por modas. Simplemente le entra la melodía. Las letras seguramente ni las entiende. Creo que también ayuda que nunca hemos sido nada pretenciosos. Emilio era muy campechano: en la segunda canción ya habías empatizado con él porque pensabas "este tío podría ser yo". No éramos Enrique Bunbury.
En absoluto.
Cada uno tiene su personaje. Bunbury o Loquillo tienen el suyo, lo hacen y les va bien. Bienvenido sea. Pero hay otros que no podemos. Y con Los Nikis de la Pradera menos todavía. Somos unos suicidas, unos ‘mataos’: hacer country en España ya sabíamos que era ir abocados al fracaso. Siempre hemos hecho lo que nos ha apetecido, sin presión de discográficas, modas ni nada. Todo lo que hay en un disco nuestro está ahí porque nosotros hemos querido. Con Los Nikis de la Pradera eso está elevado a la enésima potencia: hacemos lo que nos da la gana. Sabemos que no es una apuesta comercial. Simplemente queremos pasarlo bien. Ensayando lo pasamos muy bien, tocando lo pasamos muy bien. Somos antidioses. No es que estemos contra Dios; estamos contra Bunbury. Aunque ya no me gusta meterme con grupos, porque llevo treinta años haciéndolo y luego los conoces, descubres que son encantadores y te entra remordimiento.
Volvamos, pues, al redil.
Desde luego, no va con nuestro credo subirnos a un escenario pensando que somos más que el público. Al contrario: muchas gracias por venir y por pagar una entrada.
¿Hasta qué punto condiciona ganarse los garbanzos fuera de la música?
Steve Albini, el productor, decía algo muy inteligente: "Ojo con los grupos que no necesitan vivir de la música. Porque esos son los que componen sin presión monetaria y hacen exactamente lo que quieren transmitir al público". Como pidiendo un poco de respeto para los grupos que lo hacen por hobby, como nosotros. También tuvimos la suerte de empezar muy pronto, en el 79, y hasta el 85 toda esa cosa tan cacareada de la Movida todavía no era rentable. Era casi algo endogámico: no había salas, no había sitios para ensayar, apenas había grupos ni público. Si escuchabas música ya eras raro; y si tocabas en un grupo, directamente un marciano. La gente joven piensa que los 80 eran una explosión de color y que todo el mundo iba vestido como Alaska, y eso es mentira. La gente iba con chaqueta de pana y conducía un Simca 1000. Todo era tristísimo y gris. Tocábamos en el Jardín o en el Rock-Ola y el público eran, básicamente, otros músicos. El pelotazo nos llegó en el 85, cuando ya llevábamos cinco años de grupo. Eso nos pilló curtidos. Luego ya empezamos a trabajar, pero nunca cambió nuestra filosofía, porque siempre tuvimos clarísimo que no íbamos a vivir de la música. Incluso quienes han vivido muy bien de ella acaban teniendo una mala vejez: sostener eternamente un personaje juvenil es durísimo. Por eso el country es maravilloso: puedes estar agonizando en una mecedora y sigues encajando perfectamente en la imagen.
En ‘Soy tan feliz’ cantan sobre un descarrilamiento de tren.
Siempre me dicen que soy premonitorio. Pasó con ‘La amenaza amarilla’ y con otras canciones. Lo achaco a una ventaja: tengo prohibido internamente hacer canciones de amor, que es lo que hace todo el mundo. Y como tengo que escribir sobre cualquier otra cosa, termino hablando de doscientos mil temas. Y si llevas doscientas letras a tus espaldas es como jugar todos los números de la ruleta: alguna se cumple. En ‘Yates y Lamborghinis’, por ejemplo, hablábamos de corrupción y luego salió aquella noticia del policía que tenía no sé cuántos Lamborghinis. En ‘Soy tan feliz’ también aparece un jardín de infancia donde explota un proyectil. Eso acabará pasando, si no ha pasado ya.
Vivimos en un mundo horrible...
No pienso que el mundo sea horrible. De hecho, uno de los últimos libros que he leído es ‘The Rational Optimist’, de Matt Ridley, y plantea que el ser humano siempre termina encontrando soluciones. Imagínate haber nacido en 1900: tragarte la Primera Guerra Mundial en una trinchera y luego ver cómo tu hijo se come la Segunda, si es que alguno de los dos sobrevive. Ahora sigue habiendo guerras, claro, pero son muy puntuales. Es una mala suerte nacer ucraniano, sí, pero antes daba igual ser belga, español, francés o inglés: te ibas a comer una o dos guerras seguro. No creo que estemos tan mal. Lo que pasa es que ahora nos enteramos absolutamente de todo. Si violan a alguien en Burkina Faso, lo sabes. Antes seguramente ocurrían trescientas mil barbaridades más, pero se vivía en la ignorancia. Y eso también va un poco de lo que habla aquella canción: si vivo en la ignorancia, soy feliz. En la pandemia pasaba mucho: quien estaba todo el día viendo las noticias acababa deprimido. No es ignorar las cosas porque te den igual, pero preocuparte no las cambia. Yo soy comandante de Iberia y a veces te toca un marrón monumental: dos horas de demora, maletas perdidas, pasajeros protestando, slots que pierdes, averías... Y en esos momentos hago una especie de viaje astral: me veo desde arriba, como un dron, observando a Joaquín metido en ese follón mientras como palomitas.
¿Cómo valora que su canción ‘El imperio contraataca’ se convirtiera en un himno ‘facha’?
Realmente me da igual. Yo hago una canción, se publica en un disco y, en ese caso, encima fue un número uno. En su momento se entendió como lo que era: una chorrada chauvinista más.
Igual que ‘Las ventajas de ser de aquí’.
Igual. Y luego, con el tiempo, todo fue cambiando. También ayudó mucho aquel vídeo surrealista de Televisión Española, que hoy gana todavía más con los años. En los 80, después de cinco años tocándola, jamás se interpretó la canción como se hizo más tarde. Eso llegó en los 90, ya ‘post mortem’. Empezaron a ponerla en discotecas para pasar de la sesión juvenil a otra más adulta. En la sala Elite de Chamartín, por ejemplo, la pinchaban y todo el mundo levantaba el brazo. Me lo contó mi sobrina y yo flipaba. Luego hubo incluso un bando municipal que prohibía símbolos fascistas y no sé cuántas cosas, y el DJ dijo algo así como: "Nos han prohibido pinchar esta canción, pero no van a impedir que la cantemos". Y toda la discoteca se puso a cantarla a capela con el brazo en alto. A mí eso me da risa. Y, oye, bienvenido sea también, porque si Los Nikis siguen teniendo más de cien mil escuchas mensuales cuarenta años después, algo tendrá que ver ese doble sentido que acabó adquiriendo la canción.
¿Qué le parece el contexto político? ¿Le tocan cosas como, yo qué sé, el quilombo en Cataluña con el procés?
Lo que me cuentan amigos catalanes es que antes se podía hablar de cualquier cosa y ahora una cena puede acabar fatal. Incluso ha habido familias que se han roto por posicionarse de manera extrema en un sentido o en otro. Yo no comulgo nada con esta polarización. La verdad es que da pena.