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El vestíbulo de la sede nacional del Partido Popular en la calle Génova se ha vestido de gala este lunes para celebrar los resultados de las elecciones en Castilla y León. En un ambiente de entusiasmo completo, sin las dudas que marcaron los comicios en Extremadura o Aragón, Alfonso Fernández Mañueco ha sido recibido entre aplausos y vítores tras consolidar una victoria que el partido considera doble. El éxito no solo reside en que el PP ha sido la formación que más ha crecido —triplicando al siguiente en ascenso—, sino en lo que internamente califican como el "gatillazo" de Vox, formación que no alcanzó su objetivo del 20% y se quedó por debajo del 19% de los votos.
Ante la Junta Directiva Nacional, Alberto Núñez Feijóo ha tomado la palabra con un tono asertivo para marcar el camino de la gobernabilidad. El líder de la oposición ha sido enfático al advertir a Santiago Abascal que es su "obligación" desbloquear la situación en Extremadura, Aragón y Castilla y León. "El mensaje de los castellanos y leoneses es incontestable", afirmó Feijóo, subrayando que corresponde al PP liderar los gobiernos con una mayoría basada en su propio programa electoral. Para el dirigente popular, los ciudadanos han hablado con claridad y ahora toca actuar con responsabilidad y respeto a esa mayoría.
Feijóo ha reprochado a Vox el uso de "excusas" para frenar la constitución de los ejecutivos regionales, recordando que su partido ya presentó un "documento marco" de negociación antes de la campaña. Según el líder del PP, mientras su formación ha puesto las cartas sobre la mesa, Vox se ha limitado a mirar encuestas en lugar de atender a lo que le conviene al país. "Ya está bien, ¡ya está bien!", exclamó ante la plana mayor de su partido, insistiendo en que no se puede hacer a los españoles cautivos de estrategias partidistas.
En su discurso, también ha tendido la mano para pactar en políticas donde ambas formaciones pueden entenderse, citando la inmigración, la seguridad, la okupación y la revisión de las políticas climáticas para proteger el empleo. Feijóo advirtió que la izquierda se "frota las manos" esperando errores de la alternativa y cargó contra la "parálisis" del Gobierno de Pedro Sánchez. Finalmente, reivindicó la forma de ganar de su partido: "sin engañar a nadie y sin romper nuestro partido", en una clara alusión a las crisis internas y purgas que atribuye a la formación de Abascal.


























