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No habrá acuerdo a corto plazo para el gobierno de Extremadura. La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola, ganadora de las elecciones el pasado domingo sin mayoría absoluta, no ha comenzado a día de hoy las negociaciones el resto de fuerzas políticas para comenzar a dialogar. Ella misma advirtió en la noche electoral que iba a seguir el orden de los resultados, de mayor a menor.
El problema es que, a día de hoy, Guardiola no tiene interlocutor en el PSOE tras la dimisión de Miguel Ángel Gallardo como secretario general, aunque no de diputado para asegurarse el aforamiento, por lo que deberá de esperar hasta que una gestora se haga cargo la dirección regional socialista, en principio pactada entre Ferraz y el equipo de Gallardo saliente. Sin embargo, ya se han producido movimientos por parte de distintas corrientes en el seno del socialismo extremeño para colocar a personas de peso. Un ejemplo: el PSOE de Cáceres quiere que se incluya a Álvaro Sánchez Cotrina, secretario provincial cacereño y uno de los grandes favoritos para la sucesión de Gallardo. Quieren que esté en la sala de máquinas en este periodo provisional. Se da por hecho que la gestora será un apéndice de Ferraz e incluso se baraja el nombre del delegado del Gobierno, José Luis Quintana (ex alcalde de Don Benito y amigo personal de Pedro Sánchez) como presidente hasta la celebración del Congreso Extraordinario y unas posibles primarias si varios candidatos se deciden a dar el paso. Blanca Martín, la presidenta de la Asamblea, ayer señaló que «se lo está pensando».
En cualquier caso, Guardiola en estos días de navidades no tiene a nadie a quién dirigirse en busca de una abstención del grupo socialista que no parece contar con muchas posibilidades de prosperar, a pesar del deseo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. De hecho, el propio Cotrina y Miguel Ángel Morales, presidente de la Diputación de Cáceres, se han mostrado en contra de pactar con el PP, recordando que esta formación no apoyó a Fernández Vara hace dos años y medio cuando ganó las elecciones por número de votos a Guardiola, aunque empatando a diputados (28). Así las cosas, la ganadora, con claridad, de estos comicios se verá obligada a girar a la derecha y buscar un acuerdo con Vox. Sin tregua durante la campaña, en la misma noche electoral ya comenzaron las hostilidades. Por el momento, la candidata del PP -ni nadie de su equipo- se ha comunicado con Óscar Fernández, el líder de Vox en Extremadura. Y no parece que haya ninguna intención en los próximos días.
En cambio, Guardiola sí se ha abierto a tener consejeros de Vox en su gobierno. En una entrevista en Cope, declaró: «Si el deseo del señor Abascal es estar en el gobierno, pues tendrá que haber un compromiso de seriedad, de gestión de trabajo». Seguidamente a plantear esta opción, recordó que Vox, entonces con un consejero, ya formó parte de su ejecutivo al comienzo de la pasada legislatura, aunque al año decidiera, como en el resto de comunidades, abandonar el pacto de gobierno con el PP: «Yo no he tenido la oportunidad de conversar todavía con el candidato extremeño o con el señor Abascal» para que le transmitan «cuáles son sus condiciones», volviendo a incidir así en el enorme peso del presidente nacional de Vox en Extremadura, como se demostró en la campaña. Guardiola concretó que ella está dispuesta a «hablar de lo que necesita Extremadura, más allá de los sillones, de los puestos y los cargos».
Desde el otro lado también hubo respuesta. El propio Óscar Fernández, en Canal Extremadura Radio, rechazó la posibilidad de abstenerse para un gobierno del PP en solitario, lanzando un dardo a la presidenta del PP de Extremadura: «Yo aspiro a ser el delantero del Real Madrid, pero no me dan las piernas». Además, confirmó que aún no ha hablado con la candidata del PP porque «es ella la que nos tiene que llamar a nosotros».
Mientras sigue el tira y afloja, el tiempo empieza a descontarse para la formación de la Asamblea de Extremadura, que en la recién terminada legislatura estuvo en manos del PSOE por el desacuerdo inicial entre PP y Vox hasta que pactaron 60 medidas y formaron gobierno.
De acuerdo con el Reglamento de la Cámara regional, la Asamblea electa será convocada por la presidencia de la Junta de Extremadura cesante dentro de los quince días naturales siguientes a la celebración de las elecciones, por lo que María Guardiola podrá hacerlo hasta el próximo 5 de enero. Seguidamente, la fecha límite para su constitución es el 20 de enero. Posteriormente, se abre un plazo de otros 15 días para que el nuevo responsable de la Asamblea-previa consulta a los grupos parlamentarios- proponga una candidatura a la presidencia de la Junta también en el plazo de quince días, que cumplen el 4 de febrero como fecha límite para designar candidato. Así, el primer intento de investidura podrá celebrarse como muy tarde el 19 de febrero.
Si transcurrido el plazo de dos meses desde la primera votación ningún candidato hubiera obtenido la confianza, la Asamblea quedará disuelta y la presidencia de la comunidad autónoma en funciones procederá a convocar nuevas elecciones, ya en el mes de abril.
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