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El líder de Vox, Santiago Abascal, ha fijado una posición de máxima firmeza tras el reciente ciclo electoral, dejando claro que su formación no facilitará gobiernos de forma externa ni gratuita. Abascal ha sido rotundo al afirmar que Vox entrará en los ejecutivos de Extremadura, Aragón y Castilla y León únicamente si existe un acuerdo programático de Gobierno, negociado "medida a medida". Para el dirigente, la presencia de sus representantes en los consejos de gobierno es, "quizá", la "principal garantía" necesaria para asegurar que se implementen de forma efectiva las políticas que su electorado reclama y que se cumplan los compromisos adquiridos.
La estrategia de la formación pasa por relegar el debate sobre el reparto de responsabilidades y cargos a una fase posterior de la negociación. Según ha insistido Abascal, la prioridad absoluta es cerrar un pacto con garantías y plazos de cumplimiento específicos antes de hablar formalmente de formar un gobierno de coalición. Esta premisa, que ya se venía defendiendo en las conversaciones abiertas para Extremadura y Aragón, se ha extrapolado ahora de manera definitiva a la situación en Castilla y León. El mensaje para el Partido Popular es nítido: "donde haya posibilidad de programa de gobierno, habrá gobiernos de coalición", y donde no la haya, la responsabilidad recaerá en quienes prefieran permitir un gobierno con el PSOE o, en su defecto, la repetición de los comicios.
Respecto a los últimos resultados en las urnas, Abascal ha ensalzado el 18,9% del voto conseguido en Castilla y León, calificándolo como el mejor registro histórico de su marca en una comunidad autónoma. A pesar de que la suma de las derechas muestra que Vox ha perdido peso relativo frente al PP en dicha región, el líder nacional ha negado que su postura en las negociaciones abiertas simultáneamente haya causado un frenazo electoral. De hecho, ha acusado directamente a los populares de estar "empeñados" en construir un "relato del bloqueo" derivado del voto negativo de Vox a la investidura de María Guardiola en Extremadura, un movimiento que los populares habrían utilizado para desgastarles durante la campaña.
En última instancia, Abascal ha recordado que ambas formaciones tienen el "mandato de entenderse", aunque ha evitado descartar por completo la vuelta a las urnas en las tres autonomías si el Partido Popular no cede ante la exigencia de conformar coaliciones de gobierno sólidas y basadas en medidas concretas.


























