





















Eman Akram tiene 17 a�os, es de origen pakistan� y lleva hiyab. Y por eso fue expulsada del Instituto Pr�xedes Mateo Sagasta en Logro�o la semana pasada, cuando la instituci�n prohibi� el uso del velo isl�mico en sus aulas y ella contravino las consignas de sus profesores. Siete alumnas fueron afectadas por esta restricci�n, y seis de ellas se retiraron el pa�uelo para entrar en clase. Eman, no: "Limitan mi derecho a la educaci�n porque me har�n marcharme si quiero mantener mi identidad. Es un l�mite por ser musulmana".
Cuando habla con EL MUNDO, ha pasado una semana desde su expulsi�n y algunos d�as desde que varias personas se congregasen frente a las puertas del centro para protestar contra esta decisi�n. "En ning�n sitio pone que no se pueda llevar hiyab", sostiene la joven, "ni en el reglamento del instituto", opina. La semana que viene tendr� que volver a retirarse el velo -que le cubre el cabello, las orejas y el cuello-, si no quiere perder horas lectivas.
Su caso reabre un debate sobre el uso en espacios p�blicos del hiyab; esta vez en La Rioja, donde la comunidad musulmana representa un 7,6% de la poblaci�n residente en la regi�n. "En Logro�o hay much�sima comunidad isl�mica: pakistan�es, marroqu�es... Esto nunca ha pasado aqu�", cuenta por tel�fono, despu�s de lanzar una campa�a de recogida de firmas en Change.org que en el momento de cierre de esta edici�n acumula unas 8.500.
Y es que si bien hay varios centros educativos en la regi�n que ya han impuesto vetos al velo, el IES Sagasta es el primer instituto de la capital riojana que aplica esta restricci�n. "Estoy preocupada, quiero que se quite esta prohibici�n porque me siento fatal: todos los d�as cuando llego me lo tengo que quitar, y pon�rmelo de nuevo cuando salgo. Es una humillaci�n y una verg�enza", dice.
Sucedi� el primer martes del curso. Instituto nuevo, primer d�a. Antes estudiaba en el IES Comercio, en la misma ciudad, pero decidi� cambiar de centro para cursar el bachillerato internacional. "Es el �nico instituto de la ciudad que lo ofrece, y me quise apuntar ah� para despu�s estudiar Derecho en el extranjero", explica.
Nada m�s entrar le dijeron que ten�a que quitarse el velo. Entonces s� obedeci�: "Estaba en shock, no esperaba que me lo pidieran". Vive en Espa�a desde los dos a�os, "toda mi vida", relata, "y en La Rioja nunca hab�a visto ninguna cosa de estas". Esa primera semana de clases se acogi� a lo que le dec�an sus profesores. "Eran los primeros d�as y no quer�a meterme en l�os, as� que eleg� no quit�rmelo". Pero pronto cambi� de opini�n: "Cuando lleg� el fin de semana, pregunt� por qu� se prohibe el velo, porque en el reglamento no pone que no se pueda llevar hiyab y s�lo me lo indicaban con sus palabras", recuerda.
En efecto, la decisi�n del centro no viene expl�citamente reflejada en su normativa. El apartado referente a la vestimenta destaca que "como norma general de educaci�n no se permite el uso de gorros, gorras, viseras, capuchas, boinas y similares dentro del edificio". Y, por otra parte, el precepto que menciona ropa con "mangas amplias" que pueda "engancharse en las m�quinas" o "cualquier otro elemento holgado", aplica al taller de tecnolog�a. La Jefatura de Estudios se reserva el derecho de expulsar a los alumnos que no respeten las normas. As�, la Consejer�a de Educaci�n remite al reglamento interno de cada centro, y en esta l�nea, el consejero Alberto Galiana (PP) defendi� la "democracia interna" de los centros educativos en el Parlamento auton�mico.
Tras valorarlo, a la vuelta del fin de semana la joven empu�� su derecho constitucional (el art�culo 16 garantiza la libertad religiosa "sin m�s limitaci�n, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden p�blico"). "Les dije que es un derecho fundamental y que no se puede prohibir en una instituci�n p�blica". Su negativa a acatar las �rdenes del profesorado le vali� una visita a Jefatura de Estudios, donde se neg� a destaparse frente a la directora, que termin� expuls�ndola. "Me dijo que el incumplimiento de la normativa conllevaba una expulsi�n directa. As� que llam� a mis padres y nos sentamos a hablar los cuatro. Ella dijo que con tres expulsiones leves, y ese d�a era una, se puede abrir un expediente al alumno y la consecuencia ser�a perder el Bachillerato Internacional. Mediante esta prohibici�n me est�n limitando el derecho a la educaci�n, porque me har�n marcharme del instituto si quiero mantener mi identidad, y por tanto limitan mi acceso al Bachillerato Internacional -que s�lo lo hay en este instituto- por ser musulmana", lamenta la joven.
De la mano de las organizaciones que pusieron el grito en el cielo, y de compa�eros de otros institutos que apoyan su causa, Eman se manifest� delante de la puerta del instituto. "Contact� con algunos estudiantes que estaban interesados, tres o cuatro, y empezamos a difundirlo boca a boca. Nos manifestamos durante unos 20 minutos, en uno de los recreos, porque somos estudiantes y no podemos hacer m�s", recuerda.
Dar� el pr�ximo paso el lunes cuando regrese a las clases despu�s del par�n, con m�s de 8.000 firmas respald�ndola, pero lo m�s probable es que sea con resignaci�n: "No me quedar� puesto el hiyab, tendr� que quit�rmelo. Enfrentarme todos los d�as a los profesores tambi�n me perjudica porque tengo dos a�os por delante hasta que termine el bachillerato. No puedo hundirme y enfrentarme tres veces a los profesores porque dos a�os es mucho tiempo y tengo que pensar en mi situaci�n a futuro. Por eso pido apoyo, hacer algo".
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