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Casi un tercio de los alumnos consume pornografía en internet de forma diaria, semanal u ocasionalmente y el 73% admite que le resulta muy fácil o bastante fácil acceder a ella. La primera vez que ven este tipo de contenidos suele ser, de media, a los 11,5 años, según el estudio Infancia, adolescencia y bienestar digital, la mayor investigación sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia de España.
El trabajo, cuya presentación ha clausurado este martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido realizado por Unicef, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática y Red.es, entidad pública dependiente del Ministerio de Transformación Digital.
Se trata del tercero de una serie de informes para analizar la vida de los niños y adolescentes en el entorno digital. El primero analizaba la situación desde un punto de vista cualitativo, con entrevistas a familias, adolescentes, profesionales y expertos. El segundo recogía datos entre docentes. Y éste que se ha hecho público este martes es una macroencuesta a casi 100.000 niños y adolescentes (de 10 a 20 años) en el que se reflejan sus hábitos y experiencias en el mundo digital.
En él se denuncia, entre otras cosas, que el acceso a contenidos sexuales explícitos "puede implicar riesgos asociados a la exposición a representaciones poco realistas de la sexualidad, la influencia en las actitudes y expectativas respecto a las relaciones o, incluso, el desarrollo de patrones de consumo problemático, que afectan al bienestar psicosocial". Se pide que se establezcan sistemas de verificación de edad "efectivos". Y se advierte de que hay un 8% de alumnado que estaría haciendo un consumo problemático de pornografía, que podría tener "consecuencias psicosociales relevantes, como el aumento de sentimientos de culpa o malestar, la afectación de la autoestima y la dificultad para establecer relaciones afectivas equilibradas", además de "limitar" el desarrollo de la sexualidad y estar asociado con mayores tasas de sexting.
La encuesta realizada a casi 100.000 estudiantes muestra que se accede a la pornografía por primera vez a los 11,5 años, de media. Los propios alumnos ven que este tipo de contenidos no les sientan bien. El 58% admite que el consumo de pornografía contribuye a generar una imagen falsa o distorsionada del sexo. El 52% cree que incita a presionar a otras personas para realizar determinadas prácticas sexuales. El 57% opina que trata peor a las mujeres que a los hombres. El 45% considera que induce a no usar el preservativo. Y el 40% sostiene que incita a utilizar la violencia en las relaciones sexuales.
Los investigadores dicen que los usos problemáticos o adicciones suelen estar "fuertemente asociados" con problemas de nivel emocional y una peor calidad de vida, "reflejándose en mayores niveles de ansiedad, depresión, somatización e incluso de riesgo suicida". No hablan de relaciones causales, sino correlatos, pero apuntan que "los datos revelan de forma inequívoca que quienes sufren este tipo de problemas tienden a presentar una peor salud mental, lo que refuerza la idea de que estamos ante un problema de salud pública, que afecta a miles de niños, niñas y adolescentes en España". El trabajo ve que el 14% de los encuestados dice que siente malestar emocional. Un 13,7% padece síntomas de ansiedad; un 13,1% reporta señales de depresión, y el 9% muestra diferente sintomatología.
El informe también revela, por otro lado, que uno de cada tres adolescentes que tiene o ha tenido pareja en algún momento de su vida refiere haber sufrido alguna manifestación de violencia digital de manera frecuente; es decir, al menos una vez al mes. Al 21,8% le ha controlado su pareja las amistades en las redes sociales; al 14% le ha controlado a través de dispositivos digitales; al 14% le ha revisado el móvil sin permiso; al 8,9% le ha difundido información privada en internet; al 5,9% le ha amenazado a través de redes sociales con agredir físicamente, y al 2,6% le ha creado perfiles falsos para molestar. El informe señala que este tipo de violencias lo sufren más las chicas (32% frente a 29%) que los chicos y el alumnado de Bachillerato (34%) y FP (43%).
Pese a estos riesgos, el 51% del alumnado de Primaria tiene móvil propio antes de los 12 años, un porcentaje que asciende al 93% en la ESO (antes de los 16 años). El 92% está registrado en al menos una red social, donde el 6% de los menores de 16 años refiere haber recibido propuestas sexuales por parte de adultos. Hay un uso problemático de redes sociales en al menos el 5,7% de los alumnos. Los investigadores han visto que las conductas de riesgo se multiplican por dos cuando los entrevistados duermen con el móvil en la habitación o ven a sus padres utilizando sus teléfonos durante las comidas.
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