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Las claves del sprint en el tiempo del maratón: la llegad...
JUSTIN TALLIS · 2026-04-28 · via Más deporte

De Londres a Londres. Primero como «mejor marca mundial» y mucho más adelante ya como «récord», 118 años en el calendario y casi una hora en el cronómetro separan el primer récord mundial de maratón del último. La diferencia entre, en números masculino plural, los 2:55:18 de John Hayes y, en singular, el 1:59.30 de Sabastian Sawe. El estadounidense realizó la marca en los Juegos Olímpicos de 1908. El keniano, en la cita anual con las calles londinenses.

Ha cambiado mucho el mundo en todos estos años. Y el deporte con él. Y el maratón, con ambos. A causa de sus características, y en términos absolutos, ninguna prueba del atletismo ha experimentado tantas y tan rápidas transformaciones como el maratón. Los 100 metros, por ejemplo, son tan cortos que, desde la llamada era IAAF, de los 10.3 del estadounidense Donald Lippincott en 1912 a los actuales 9.58, en 2009, de Usain Bolt no hay tanta diferencia.

Al compás de los tiempos y sus adelantos de todo tipo, el maratón fue mejorando siempre en régimen de progresiva aceleración. Tardó 57 años en pasar de esos 2:55.18 a bajar de los 2:10:00 con el australiano Derek Clayton, que realizó 2:09:36 en 1967. En los Juegos de Roma, en 1960, el etíope Abebe Bikila (2:15:16) había sido el primer africano en ostentar el récord. Desde 1999, cerrando el siglo XX, no ha habido más que africanos en lo alto de las tablas, aunque Khalid Khannouchi, que batió el récord como marroquí en 1999, lo superara, abriendo el siglo XXI, como estadounidense en 2002. A partir de ese momento, sólo kenianos y etíopes. Y los kenianos, las siete últimas plusmarcas.

Desde que ellos, los africanos, tomaron el mando, las barreras cronométricas han caído cada vez más rápido. Y no sólo ellas: el cómputo general de marcas ha experimentado una mejoría relampagueante. Ahora, ganes o no ganes, rompas o no rompas récords, o bajas de 2:03 o no eres «nadie». Los 10 mejores registros de siempre, todos ellos por debajo de 2:02:00, se han conseguido en los últimos ocho años. Los seis mejores, en los últimos tres. Y los tres mejores, el mismo día: el domingo pasado en Londres.

¿Dopaje tecnológico?

Las razones de semejante velocidad residen, como es lógico, en todas las mejoras médicas, técnicas, materiales, nutricionales, etc., etc. Pero, sobre todo, en la aparición de las «zapatillas mágicas», versión pedestre de la alfombra voladora de Las mil y una noches. Una transformación, una revolución. ¿Dopaje tecnológico?

Todo el mundo, atletas, entrenadores y compañía, está de acuerdo en las ventajas que aportan. Pesan menos, están fabricadas con materiales (fibra de carbono, espuma superligera, caucho líquido) que favorecen la propulsión y proporcionan retorno de energía. Son reactivas, mejoran la economía de carrera en el consumo de oxígeno y el gasto calórico, aceleran la recuperación...

Naturalmente, cada atleta es distinto y distintas son las ventajas que las zapatillas les proporcionan, así como diferentes son los porcentajes que, en los registros, ocupan la calidad intrínseca del corredor y el componente «milagroso» de las zapatillas. Juan Carlos Higuero, uno de nuestros mejores mediofondistas históricos, definió, en entrevista de Ignacio Romo, el fenómeno: «Esto es como la Fórmula 1. Los atletas son los pilotos y las zapatillas son los coches».

Todos los «pilotos» las han aceptado como una especie de panacea. Fascina su idea misma. Existe una fiebre por calzarlas y experimentar con ellas. Se diría incluso que producen un efecto placebo, que producen adicción. Las grandes estrellas del maratón las reciben personalizadas, de acuerdo con el tamaño y forma del pie, de la manera de pisar... Son guantes, una segunda piel de la parte baja de las extremidades inferiores.

Las grandes marcas fabricantes, empezando por Adidas y su Adizero Adios Pro Evo 1 y Nike con su Alphafly 3 Prototype, ejemplares pioneros, se han entregado a una carrera tecnológica y publicitaria que ahora forma parte de las crónicas. Se ha resaltado que Sabastian Sawe ha batido el récord con las Adizero Adios Pro Evo 3, las primeras que pesan menos de 100 gramos, con espuma Lighstrike con perfil de 39 mm. que maximiza la amortiguación y con el sistema Energyrim con carbono integrado y unas cuantas cosas más.

Las "zapatillas prodigiosas" son una necesidad. Pero a veces parecen una moda.