Ideal para refrescarse en verano
Se trata de un impresionante salto de agua de 20 metros situado en un entorno de ensueño

Las cascadas de Burgos.
Actualizado
Cuando aprieta el calor, muchas personas buscan refugio en playas, embalses o ríos. Sin embargo, existen otros rincones naturales menos conocidos que ofrecen paisajes espectaculares y aguas cristalinas donde darse un baño en plena naturaleza. Para encontrar uno de esos lugares hay que viajar a Castilla y León.
Burgos esconde una de las zonas de baño más sorprendentes
La provincia de Burgos guarda numerosos tesoros naturales, pero pocos resultan tan llamativos como la cascada del Peñón. Este paraje es conocido también como la cascada de Pedrosa de Tobalina por encontrarse cerca de la localidad del mismo nombre perteneciente al municipio de Valle de Tobalina, en la comarca de Las Merindades.
Allí, el río Jerea, uno de los afluentes del Ebro, protagoniza un espectacular salto de agua que se ha convertido en uno de los lugares más visitados del norte de Castilla y León durante los meses de verano. A diferencia de otras cascadas que reducen notablemente su caudal en la época estival, este rincón suele mantener una presencia imponente.
La cascada del Peñón tiene aguas turquesas y forma piscinas naturales
La cascada del Peñón destaca por su impresionante anchura, más de 100 metros, y por el color turquesa de sus aguas, que se despeñan desde 20 metros de altura. A su alrededor se forman pequeñas piscinas naturales y zonas de baño donde es posible refrescarse durante el verano, siempre extremando la precaución debido a las características cambiantes del río.
Además del baño, los visitantes pueden aprovechar la excursión para conocer el pintoresco casco urbano de Pedrosa de Tobalina, recorrer sus alrededores por alguna de sus rutas de senderismo o disfrutar de la gastronomía local.
También merece la pena descubrir otros parajes de Las Merindades. "En ella, el Ebro y la Cordillera Cantábrica han condicionado un paisaje de ensueño, colorido y sorprendente en todas las estaciones del año donde se contraponen amplias depresiones y desolados páramos; valles glaciares y escarpadas montañas; grandes cavidades y desafiantes desfiladeros; saltos de aguas y caudalosos ríos; bosques autóctonos y empinadas praderas", cuentan desde la oficina de turismo de Las Merindades.





























