























Actualizado
La casa del payés aloja hoy el restaurante flexitariano y algunas de las suites con más encanto. Las viejas boyeras, primorosamente restauradas, se han convertido en las nuevas habitaciones. No son muchas: en total, 11 estancias, todas con jardín o terraza. El resto de esta finca del siglo XVIII en torno a un verde valle en el norte de Menorca está casi intacta. Es la idílica imagen de un concepto fabuloso, el del alojamiento rústico-chic. La piedra seca nunca fue enemiga de la piscina rodeada de hamacas. Tampoco de las tarimas de yoga que se esconden en el bosque en Binidufà Vestige, el nuevo agroturismo por el que merece la pena poner rumbo a la isla balear este verano.
Menorca, ya se sabe, siempre tuvo otra onda. Más salvaje, más serena, más exclusiva, más conectada con la naturaleza... Algo que en el norte cobra aún más fuerza, como aireado por la tramontana. Y ese espíritu y ritmo propios se recogen con acierto en esta finca virgen de 800 hectáreas donde escapar de cualquier ajetreo que no sea el de los atronadores pájaros.

La Casa del Payés, que aloja el restaurante Mesura.

La piscina en medio de la finca de 800 hectáreas al norte de la isla.
Abierto a principios de mayo, Binidufà es el último proyecto de la familia Madera (fundadores del grupo Quirón), cuya pasión por la restauración de propiedades históricas se ha traducido en una colección de alojamientos de lujo que van de su Asturias natal a las Baleares y, pronto, hasta Namibia. En Menorca, este nuevo hotel está enclavado en la misma finca que Son Ermità, que se inauguró el año pasado. Siendo completamente distintos, Son Ermità y Binidufà se complementan y enriquecen la experiencia del viajero, que se puede mover con libertad de uno a otro.
La tentación, cuando se entra en las habitaciones de colores neutros, con sus esculturales cuartos de baño, las camas envueltas en linos y los muebles antiguos es no salir. O, como mucho, aventurarse al jardín privado, donde la piedra seca se combina con almohadones de colores, tinajas llenas de plantas y hamacas para tomar el sol. Pero lo cierto es que el valle está repleto de planes.

Una de las suites. El hotel cuenta con 11 habitaciones.

Bañera exenta en uno de los amplios cuartos de baño del hotel.
El viajero puede planear el día mientras desayuna a golpe de tostadas con mermeladas caseras, zumos naturales, yogures de la quesería cercana, sobrasada de cerdo negro y miel de la finca. También hay tofu marinado y huevos en todas sus formas posibles. Corre la brisa en las tarimas de yoga por si quiere estirar y relajar la mente bajo los árboles. También hay un gimnasio equipado con material Technogym ofrece más ejercicio al aire libre. ¡Todo es exterior en este hotel!
La piscina llama, el pool bar, también. Quizá, más tarde. Un buggy eléctrico le espera para llevarle a las calas cercanas a través de esta naturaleza abrupta, exuberante. La de Ets Alocs es la más cercana, perfecta para hacer snorkel, pero en la arena de la cala de Calderer podrá echar la toalla y rendirse al Mare Nostrum. ¿Se puede llegar caminando? Desde luego, y en bici eléctrica, pero con más esfuerzo. Cierto es que así podrá descubrir el espectacular Camí de Cavalls, la senda costera que bordea la isla, uno de los tesoros de Menorca.
La propiedad dispone de un llaut con el que surcar las aguas cristalinas de la isla. Ofrece además rutas a caballo, avistamiento de aves, caminatas guiadas por la naturaleza y la visita a sus dos apiarios, para descubrir el origen y la tradición de esa miel que se puede probar en el desayuno. Por la tarde el huésped puede rendirse al culto al cuerpo con un reparador masaje.

El exterior del restaurante Mesura, en Binidufà.

Son Ermità al atardecer.
Y cuando se acerque el atardecer, hay que subir a Son Ermità, la atalaya perfecta para ver caer el sol entre enormes palmeras con una refrescante pomada menorquina en mano. Tiene otro aire Son Ermità, en sentido estricto y figurado. Digamos que el viento de la tramontana exhibe aquí su personalidad. Hasta pone nombre al restaurante: Brisa, con un menú de sabores isleños con toques de cocina francesa.
Para darse un homenaje de verdura, tendrá que regresar sin embargo a Binidufà. De esto va Mesura, su restaurante flexitariano que se nutre de las fincas cercanas y los agricultores locales. La idea es la siguiente: platos vegetarianos que siempre se pueden acompañar de una proteína animal. Por ejemplo, un hummus con aceitunas de kalamata, stracciatella, naranjas y espinacas con la opción de acompañarlo con bacalao desmigado. O un tajín de verduras con ternera vermella menorquina guisada. Y de postre, quizá una mouse de chocolate bajo las estrellas.
Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aquí
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。