

















"Embarque en un crucero de expedición inolvidable, donde aventura y descubrimiento se dan la mano en las regiones polares". Es la carta de presentación de Oceanwide Expeditions, la naviera de lujo holandesa con más de 30 años de experiencia a la que pertenece el barco afectado por un brote de hantavirus, el MV Hondius, que desembarcará en las Islas Canarias tras permanecer fondeado en Cabo Verde varios días. E "inolvidable" va a ser, sin duda, su travesía, ya que los pasajeros permanecen confinados en sus camarotes desde que tres de las 149 personas de 23 nacionalidades (hay 14 españoles) que viajaban a bordo fallecieran como consecuencia del virus. Además, una se encuentra en estado grave y varios más tienen síntomas leves.
Así que lo que prometía ser un viaje de ensueño se ha convertido en una pesadilla en la que sólo se puede salir a cubierta en momentos determinados, con mascarilla y sin juntarse sin saber exactamente qué más consecuencias tendrá el brote y cuándo llegarán a sus respectivas casas los pasajeros. Nada que ver con los exclusivos periplos que ofrece la naviera por la Antártida y el Ártico a partir de 5.000 euros, pudiendo llegar a rondar los 30.000 euros la tarifa más elevada. A continuación, describimos cómo era un día a bordo. Y para ir abriendo boca, aquí va una ruta por sus intalaciones en 360º.

El 'MV Hondius', durante un día de travesía.
Las travesías de Oceanwide Expeditions pueden durar hasta 40 días. La mayoría suele arrancar en Ushuaia (Argentina) en el caso del recorrido por la Antártida, pasando por las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, la Elefante o Cabo Verde, mientras que las rutas por el Ártico incluyen zonas como Svalbard y Groenlandia, pertenecientes a los reinos de Noruega y Dinamarca, respectivamente.

Un zodiac se aproxima a una colonia de pingüinos.
Lo que ofrece la compañía en cada una de sus salidas es una experiencia que combina la navegación en "barcos pequeños e íntimos" con actividades tanto a bordo como en tierra (dos veces al día normalmente) que acercan a los huéspedes "al corazón de la naturaleza y al espíritu pionero de aventura que define a estos viajes a los confines del mundo", como rezan sus lemas. Para ello, disponen de cuatro barcos, el Rembrandt van Rijn y los barcos reforzados para hielo Ortelius, Plancius y Hondius.

Plataformas de observación en cubierta.
Éste último, el que se ha visto afectado por el hontavirus, es el primer buque polar Clase 6 que se ha registrado en el mundo, al estar construido con cascos reforzados para el hielo y diseñados para poder navegar en condiciones extremas, como ocurre en el Ártico y la Antártida. Para obtener esta categoría deben cumplir con los requisitos de la Lloyd's Register, la entidad encargada de la clasificación y organización de servicios técnicos y de ingeniería para este tipo de cruceros, superando las exigencias del Código Polar adoptado por la Organización Marítima Internacional (OMI). Y el Hondius, de 107,6 metros de eslora es, precisamente, el más innovador y mejor adaptado para surcar estas regiones polares, construido desde cero en 2019 para ser un crucero de expedición por estas geografías.

Cabina de mandos del barco.
¿Y qué es lo que uno se encuentra a bordo? Para empezar, a un tripulante por cada tres pasajeros, un ratio alcanzable sólo en barcos de lujo, ya que su capacidad total es de 170 pasajeros y 80 cabinas, mientras que la tripulación está formada por 57 trabajadores y 13 guías de expedición, a los que se suma un doctor. El puente 1 y 2 está destinado a los empleados, mientras que la vida a bordo para los pasajeros se desarrolla entre el 3 y el 7.

Momento de una conferencia a bordo.
En cuanto a los 80 camarotes disponibles a bordo (nada que ver con los mastodónticos cruceros al uso, que pueden llegar a tener cerca de 3.000 cabinas) para los 170 pasajeros hay de todo tipo: de los dobles, triples y cuádruples con ojo de buey (miden entre 12 y 16 metros cuadrados) a las seis gran suites con balcón privado (de 27 m2), las más deseadas, pasando entre medias por la cabina doble con ventana (de 19 a 21 m2) o la suite junior (de 19 a 20 m2). Están diseñados en un estilo moderno de mediados de siglo en tonos terrosos y marrones combinados con colores más llamativos como morados o rojos en los detalles, ya sean los cojines o las alfombras.

Una de las 80 cabinas disponibles.
Del bar al comedor en modo bufé, las lounges para tomar algo o descansar y la biblioteca, todo en el barco está centrado en la exploración. De ahí que una cubierta se use sólo para conferencias y presentaciones con vistas al exterior al contar con una sala de estar y de observación y otra de ponencias. No en vano, el buque está diseñado específicamente para ofrecer una experiencia de 360º a la altura de los ojos, lo que le permite pasear por el barco y disfrutar de vistas panorámicas de los paisajes polares desde todos los ángulos. Se consigue gracias a que el barco está construido a medida con la máxima clase de hielo, de forma que pueda navegar en las profundidades del hielo compacto, llegando a zonas donde otros barcos más grandes no pueden.

Bufé a la hora del almuerzo.
Uno de los principales objetivos es estar preparado para cualquier oportunidad de avistamiento de vida silvestre tanto dentro de la embarcación como fuera. Por esta razón, Hondius transporta una flota de botes zodiac para garantizar un tránsito rápido hasta la orilla. Además, dispone de dos pasarelas separadas para salir, así como de un área interior de embarque para zodiacs, que también puede usarse para actividades al aire libre especiales como el kayak. También presume el Hondius de ser el buque más respetuoso con el medio ambiente de los mares polares al utilizar iluminación LED, calefacción a vapor, lubricantes y pinturas biodegradables y sistemas de manejo de energía y combustible eficiente.

Pese a ser un crucero de lujo, se recomienda llevar ropa casual y cómoda para todas las actividades, sobre todo porque la gran parte del paisaje se observa desde la cubierta y puede ser resbaladiza. Por eso, se aconseja llevar zapatos resistentes con suelas antideslizantes y una chaqueta esté a mano en caso de que se anuncie "¡ballenas!" por el altavoz y haya que correr a cubierta. En cuanto a las propinas, no hay ninguna cifra exacta obligatoria para entregar como propina a la tripulación, pero los responsables de la nave sí recomienda dejar entre 10 y 15 euros o dólares estadounidenses por persona y día.

Momento de una conferencia a bordo.
¿Por qué elegir Oceanwide Expeditions?, preguntan en su web. Y la respuesta es: "Para disfrutar de algo más que un simple viaje; somos una puerta al corazón indómito de la naturaleza". De ahí que entre las actividades disponibles los clientes pueden optar por buceo polar, esquí de montaña y de travesía en Georgia del Sur, montañismo, senderismo, excursiones en helicóptero, paseos en kayak, raquetas de nieve, talleres de fotografía, camping antártico, inmersiones polares, crucero en zodiac, visita a la Base Orcadas, la estación de investigación de la isla Laurie, en el archipiélago de las Orcadas del Sur, limpieza de la costa de Svalbard, eliminando residuos plásticos...
Luego estaría el descubrimiento de la fauna polar, entre la que destacan especies como el lobo fino antártico, el pingüino emperador, la ballena blanca, el charrán ártico, la barnacla cariblanca, el rorcual azul, la liebre ártica...

Un oso polar, una de las especies con las que se topan los pasajeros.
Hasta el brote de hantavirus y desde la pandemia no existía ningún requisito de vacunación previo al embarque en los barcos de la flota de Oceanwide Expeditions. Eso sí, sus responsables dejan claro que los protocolos de seguridad "pueden cambiar en función de los riesgos que planteen las enfermedades infecciosas, incluida el Covid", contando con un plan de prevención y respuesta ante brotes epidémicos que han puesto en marcha estos días.

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