Se encuentra cerca de los Pirineos
La fortaleza mantiene una apariencia espectacular, como si fuera un escenario fantástico

El castillo románico mejor conservado de Europa.
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En lo alto de una colina rocosa y rodeado por los paisajes agrestes del Prepirineo aragonés, se alza una fortaleza que parece desafiar el paso del tiempo. Se le considera el castillo románico mejor conservado de Europa. Sus murallas y torres mantienen una apariencia tan espectacular que parece el escenario de una historia de fantasía.
El castillo románico mejor conservado de Europa parece sacado de Altojardín
El lugar al que nos referimos es el castillo de Loarre. Situado en la provincia de Huesca, cerca de la localidad de Bolea, destaca por el extraordinario estado de conservación de sus estructuras originales.
Muchos de sus visitantes aseguran que parece Altojardín, el mítico castillo de la Casa Tyrell en Juego de Tronos. Sin embargo, esta joya arquitectónica es muy real y lleva casi mil años dominando el horizonte en la comarca aragonesa de Hoya de Huesca.
Además, se integra de manera espectacular en el paisaje, elevándose sobre un promontorio desde el que se dominan kilómetros de territorio. La belleza del lugar se multiplica con la luz del amanecer o del atardecer, cuando la piedra adquiere tonalidades doradas que refuerzan su apariencia de escenario fantástico.
El castillo de Loarre vigila Aragón desde el siglo XI
La construcción del castillo de Loarre empezó a comienzos del siglo XI por iniciativa del rey Sancho III el Mayor. "Levantado en un espolón rocoso a 1.071 metros de altitud, defendió la línea fronteriza del Reino de Aragón y fue pieza clave para el rey Sancho III el Mayor en la reconquista cristiana de esta tierra a los musulmanes", explican en el portal Turismo de Aragón.
El rey Sancho Ramírez reformó y amplió el castillo entre finales del siglo XI y principios del XII, añadiendo el monasterio y la iglesia. Estas obras le dieron a la fortaleza su característico estilo románico jacetano.
El avance de la Reconquista hizo que perdiera parte de su función militar, pero la religiosa continuó hasta el siglo XVI, cuando el recinto quedó prácticamente abandonado. En 1906 se declaró Monumento Nacional y fue restaurado para darle su aspecto actual.
Considerado también Bien de Interés Cultural, se trata de uno de los monumentos más visitados de Aragón y una referencia imprescindible para quienes desean conocer el legado medieval español. Su mezcla de historia, arquitectura y paisaje lo convierte en una auténtica ventana al pasado.






















