Una ruta conduce hasta este maravilloso lugar, que cuenta con dos saltos de agua de 16 y 30 metros

La cascada situada en un pueblo de Aragón.
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En pleno corazón del Pirineo aragonés se esconde uno de esos rincones que dejan boquiabierto a cualquiera. Hablamos de la cascada de Orós Bajo. Rodeada de naturaleza, se trata de un lugar perfecto para refrescarse durante los meses más cálidos y desconectar del ritmo cotidiano.
El pueblo de Orós Bajo le da nombre a esta cascada. Se trata de una pequeña localidad de apenas una veintena de habitantes situada en la comarca del Alto Gállego, en la provincia de Huesca.
La cascada de Orós Bajo, un lugar de ensueño en un pueblo de Aragón
Rodeada por las montañas del Pirineo, conserva el encanto de las localidades tradicionales aragonesas y sirve como punto de partida para descubrir uno de los parajes más espectaculares de la zona.
Desde el pueblo parte una ruta de senderismo de algo más de un kilómetro que conduce hasta la cascada. Se recorre en unos 20 minutos y atraviesa, junto al barranco de Os Lucas, una presa y varias piscinas artificiales que invitan al descanso.
Cuenta con aguas cristalinas y está situada entre montañas
Al final de la ruta, encajada entre paredes rocosas y rodeada por montañas cubiertas de vegetación, se encuentra la majestuosa cascada. Está dividida en dos saltos de agua de 16 y 30 metros y destaca por sus aguas cristalinas.
La transparencia del agua permite apreciar el fondo de la poza y crea tonalidades que varían entre el azul y el verde dependiendo de la luz del día. Este aspecto, unido a la pureza del entorno, convierte el lugar en una auténtica joya natural. Durante el verano, la zona suele estar frecuentada por turistas y excursionistas.
Además de admirar la cascada, los visitantes pueden aprovechar la excursión para recorrer otros senderos cercanos y descubrir los paisajes y el patrimonio del valle de Tena, una de las zonas más atractivas del Pirineo aragonés y donde se sitúa Orós Bajo.
En la misma localidad se encuentra la iglesia de Santa Eulalia, construida entre los siglos XI y XII y una joya del románico serrablés con influencias mozárabes. Es uno de los templos cristianos más antiguos de España y pertenece a las llamadas iglesias de Serralbo, un conjunto de 14 templos diseminados a lo largo del río Gállego.























