Hay dos rutas para alcanzar el enclave
Este espectacular paraje forma parte de la llamada Ruta de los Pueblos Negros

El rincón de Guadalajara.
Actualizado
Hay lugares que parecen sacados de otro mundo y enamoran a primera vista. En la provincia de Guadalajara, escondido entre montañas y pueblos de arquitectura oscura, se encuentra uno de ellos. Hablamos de la cascada del Aljibe, un rincón que se queda grabado en la memoria.
La cascada del Aljibe, el rincón de Guadalajara que enamora a todo el que lo visita
La cascada del Aljibe se localiza en el tramo final del arroyo del Soto, afluente del río Jarama, cerca del municipio de Campillo de Ranas. "Se trata de dos saltos de agua consecutivos que forman varias pozas naturales de gran belleza, especialmente vistosas en primavera y a finales del otoño, cuando el caudal es mayor", explican desde el portal de Turismo de Castilla-La Mancha.
Su entorno es igualmente idílico. Combina jarales, pastos de montaña y formaciones rocosas características de la Sierra Norte de Guadalajara.
Hay dos rutas para llegar hasta la cascada. Una corta de seis kilómetros (ida y vuelta) que sale desde la pedanía de Roblelacasa y otra circular de nueve que parte de El Espinar. Ambas son bastante sencillas y se pueden recorrer con niños. Atraviesan praderas, pequeños arroyos y zonas boscosas que hacen el paseo muy agradable y permiten contemplar unas vistas espectaculares.
La cascada del Aljibe forma parte de la Ruta de los Pueblos Negros
Otro aliciente de este paraje es que se encuentra dentro de la llamada Ruta de los Pueblos Negros. Su nombre viene porque las casas de estas localidades de la Sierra Norte de Guadalajara están construidas con pizarra, que les da una característica tonalidad oscura.
"Son pueblos en los que los muros, cubiertas y pavimentos conforman conjuntos de gran uniformidad cromática y de un particular atractivo", detallan desde la Diputación de Guadalajara. En total, son 14 pueblos y aldeas ubicados en tres valles distintos los que forman parte de esta ruta. Existe una red de 125 kilómetros de senderos para recorrer toda esta zona y descubrir la arquitectura negra.
Estos municipios, con sus casas de pizarra y calles tranquilas, conservan una esencia rural auténtica. Conocerlos y contemplar la cascada del Aljibe es un plan perfecto para desconectar del ritmo de la ciudad y reconectar con la naturaleza.


















