























Pintar un cuadro con vino, elaborar un 'bacalhau � Br�s' junto al chef, recorrer una plantaci�n de t�, dormir en una barrica, cenar en un restaurante oculto... Existe un Portugal desconocido m�s all� de las masificadas ciudades de Lisboa, Oporto, Braga o Coimbra, un Portugal escondido donde los ic�nicos vi�edos del Douro abrazan el r�o que serpentea entre las monta�as, un Portugal oculto lleno de rincones hist�ricos y de bodegas que parecen detenidas en el tiempo.
En este recorrido por el interior del pa�s vecino, el viajero descubre la cultura portuguesa a trav�s de la gastronom�a local, donde cada sorbo, cada plato y cada calle cuentan historias que pocos turistas conocen.
Situada en el distrito de Viseu —a unos 120 kil�metros de Oporto—, en esta zona del Duero apenas hab�a turismo hace tan s�lo unos a�os a causa de sus dif�ciles accesos y a su escasa oferta hotelera.
Pero, a partir de 2010, la regi�n del Duero empez� a despegar como destino tras ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 2001 y tras la llegada de una nueva generaci�n de en�logos portugueses con una visi�n innovadora, dispuestos a transformar las t�cnicas de cultivo.

Mesa para comer con vistas al Duero en el hotel S�o Jos� do Barril�rio.
Buena muestra de todo este proceso de cambio que ha vivido la regi�n es Quinta da Pacheca, una casa se�orial con 300 a�os de historia a sus espaldas, que se encuentra en un valle a orillas del r�o Duero, al lado del pueblo de Peso da R�gua.
Se trata de una de las fincas m�s famosas del Duero, ya que fue en ella donde se inici� la revoluci�n vin�cola de la regi�n, al ser pionera a la hora de empezar a fabricar los primeros vinos tintos y blancos en esta zona, en lugar de los cl�sicos Oportos. Adem�s, tambi�n se convirti� en una de las primeras en embotellar vino bajo su propia marca.
Quinta da Pacheca se ha transformado en un hotel de cinco estrellas donde los vi�edos no s�lo se contemplan, sino que tambi�n se viven.
Por eso ofrece una amplia gama de experiencias para disfrutar de la cultura del vino con los cinco sentidos. Una de las m�s novedosas es la opci�n de dormir en una barrica de madera con vistas a las parras, como si el viajero se hubiese ca�do en la marmita de Ast�rix y Ob�lix.
El alojamiento alberga 10 gigantescos toneles, cada uno con m�s de 25 metros cuadrados con dormitorio y ba�o completo, adem�s de una terraza privada con jacuzzi para relajarse, disfrutar de las vistas del valle y despertarse con el aroma de las vides. El interior de estas lujosas suites es de madera y poseen un tragaluz para observar el cielo estrellado.
Los que no quieran tanta inmersi�n vin�cola pueden disfrutar de las otras 40 habitaciones del hotel, con una ala cl�sica decorada al estilo se�orial y otra m�s moderna, con una est�tica contempor�nea.

El pintor �scar Rodrigues, en su taller en Quinta da Pacheca.
Otra de las experiencias m�s singulares que se pueden vivir en esta quinta es la de participar en un taller en el que se utiliza el vino para pintar los cuadros. El atelier del artista �scar Rodrigues se encuentra repleto de copas de Oporto con distintas tonalidades con el fin de que cada uno pinte su propio cuadro con motivos vin�colas, bajo las indicaciones del pintor.
Todo ello se puede complementar con una ruta guiada por las plantaciones de uvas y la bodega de la finca, una cata de los mejores vinos y un crucero por el r�o Duero. Durante el mes de septiembre, se ofrece a los hu�spedes la posibilidad de pisar las uvas durante la vendimia, ya que el proceso se realiza de manera totalmente artesanal.
Adem�s, el restaurante The Wine House, bajo la direcci�n del chef Carlos Pires, ofrece un viaje culinario en el que cada plato rinde homenaje a las ra�ces de la regi�n con recetas como el arroz de pato o la alheira, un embutido t�pico portugu�s.
A tan s�lo 11 kil�metros, el grupo hostelero posee adem�s el hotel S�o Jos� do Barril�rio, situado en lo alto de la monta�a, desde donde se contemplan los vi�edos en bancales y el r�o Duero en todo su esplendor.
En este alojamiento de cinco estrellas se pueden realizar clases de cocina de la mano del chef Lu�s Guedes, que ense�a a los clientes las recetas tradicionales portuguesas.

El chef Lu�s Guedes preparando un plato cl�sico portugu�s.
En estos shows cooking los hu�spedes aprenden a guisar platos como la ensalada de bacalao con garbanzos, el tartar de solomillo de ternera, el 'bacalhau � Br�s' o el pica-pau, un plato tradicional de la zona del Duero, elaborado con trozos de carne de cerdo y encurtidos.
Este grupo hostelero, liderado por Maria do C�u Gon�alves, Paulo Pereira y �lvaro Lopes, goza adem�s de otros siete restaurantes, hoteles y bodegas repartidos por el Alentejo, Bairrada, Dao y Tr�s-Os-Montes, todos ellos con la misma filosof�a del vino y la gastronom�a como hilo conductor de cada proyecto.
Desde la regi�n del Duero, se llega a la costa atl�ntica, donde se encuentra Vila do Conde, una joya escondida a 30 minutos al norte de Oporto, que goza de 18 kil�metros de playas espectaculares. Pasear por esta villa construida en la desembocadura del r�o Ave supone retroceder a la �poca de los conquistadores portugueses y sumergirse en un oasis de tranquilidad, frente al bullicio de Oporto.
En esta peque�a ciudad se pueden visitar museos tan curiosos como el de encaje de bolillos -que goza de una colecci�n de los instrumentos y materiales utilizados en esta manualidad- o la casa del poeta Jos� R�gio -uno de los m�s ilustres de Portugal- que se conserva en el mismo estado en el que �l la dej� y que se encuentra repleta de imaginer�a religiosa.
Pero, sin duda, el monumento m�s imponente de Vila do Conde es el convento de Santa Clara, un monasterio que ha sido rehabilitado y que ahora se ha convertido un hotel de cinco estrellas con unas vistas imponentes sobre el r�o Ave y el Oc�ano Atl�ntico.
Situado en lo alto de una colina, el edificio de estilo g�tico fue levantado en 1318 por iniciativa de Afonso Sanches -hijo bastardo del rey Dinis- y de su esposa Teresa Martins de Meneses.

El Convento de Santa Clara en Vila do Conde, convertido en hotel de lujo.
El convento estaba destinado a acoger a religiosas de origen noble, pero tras el decreto de extinci�n de las �rdenes religiosas, la vida en el monasterio se fue apagando poco a poco. Curiosamente, la abad�a alberg� durante a�os la Casa de Detenci�n de Oporto, un reformatorio y, un centro de tutela de menores que funcion� hasta 2007, a�o en el que el claustro fue abandonado.
En 2018, el Gobierno concedi� el uso tur�stico del monumento a la empresa Slicedays, que llev� a cabo una ambiciosa rehabilitaci�n durante seis a�os. A las puertas del convento se encuentra el acueducto de Santa Clara, que data del siglo XVII y que goza de m�s de 999 arcos y una extensi�n de cuatro kil�metros, destinado a abastecer de agua a las monjas.
El Hotel Lince Santa Clara abri� sus puertas en marzo de 2024 y cuenta con 87 habitaciones de lujo y un spa con todo tipo de tratamientos. Sus dos comedores han sido todo un �xito desde el momento de su apertura: el de Mosteiro ofrece especialidades culinarias portuguesas como el cabrito asado al horno o el pulpo a lagareiro y es muy frecuentado por el p�blico local y el restaurante Oculto logr� una estrella Michelin en tan s�lo ocho meses.
Su nombre se debe a que el lugar subterr�neo que ocupa se encontr� por casualidad durante las obras de reforma del convento y fue completamente excavado para restaurar sus muros de piedra. La leyenda asegura que se trataba de un pasadizo secreto para que las monjas pudiesen salir del monasterio sin ser vistas y poder verse con sus amores clandestinos.
En este restaurante los chefs Vitor Matos -con cinco estrellas Michelin- y Hugo Rocha han rescatado numerosas recetas antiguas de los pescadores portugueses para ofrecer un men� degustaci�n de 9 o 12 platos. La primera parte del men� se saborea frente a la cocina para poder ver al chef en acci�n preparando cada guiso, mientras que el resto se paladea en el comedor, donde se realiza un aut�ntico viaje sensorial por los aromas del Atl�ntico.
Las recetas permiten apreciar los sabores de las gambas rojas con erizos de mar, del rodaballo con apio y esp�rragos blancos o de un postre de flan con caviar. Cada creaci�n transforma los ingredientes m�s frescos de la temporada en verdaderas obras de arte culinario, maridadas con unos vinos que recorren la geograf�a portuguesa.

El spa del hotel Lince Santa Clara, de cinco estrellas.
En Vila do Conde tambi�n existe un puerto n�utico donde se realizan todo tipo de actividades acu�ticas como el remo, el paddle surf o la vela. Los turistas pueden aprender las nociones b�sicas de este deporte con un bautismo de vela, una actividad de iniciaci�n a las principales maniobras de navegaci�n en un velero por el r�o Ave.
Esta inmersi�n n�utica va acompa�ada adem�s de una degustaci�n de vinos verdes a bordo del barco, una de las especialidades de este pueblo costero.
Para comer en esta localidad una de las mejores opciones es sentarse a la mesa de una familia portuguesa, al estilo de los paladares cubanos. El chef Paulo Castro fund� hace 10 a�os una comunidad de anfitriones caseros, que reciben en su vivienda a los turistas que prefieren ir m�s all� y no se conforman s�lo con probar los platos t�picos, sino que prefieren disfrutar de la genuina hospitalidad del pa�s vecino.
D�nde comer. Oculto. Este restaurante en el hotel Lince Santa Clara ofrece un men� degustaci�n basado en los productos del mar.
D�nde dormir. Sao Jos� do Barril�rio. Ubicada en plena monta�a, esta quinta cuenta con 31 habitaciones y 15 hect�reas de vi�edos.
M�s informaci�n. En la web viladoconde.com/es
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