



























Dicen que George Clooney siempre bromea con los nombres que quer�a poner a sus hijos: Casa y Amigo. As�, tal cual, en espa�ol. Su esposa, Amal, obviamente se neg�, pero el actor us� la conjunci�n de los t�rminos, Casamigos, para llamar a las espectaculares mansiones gemelas que se construy� junto a su mejor amigo, Rande Gerber, marido de la modelo Cindy Crawford, en Los Cabos, el paradisiaco destino del estado mexicano de Baja California Sur vinculado al lujo, el glamur, la belleza natural y la vida a fuego lento. All�, entre el Pac�fico y el mar de Cort�s, en la exclusiva comunidad de El Dorado, rodeada de campos de golf dise�ados por Jack Niklaus (el mejor jugador de la historia), situ� Clooney estas moradas pensadas para la convivencia.
De ah� su hall com�n o su cocina abierta con un bar central para departir durante horas tequila en mano. Eso s�, no encontraron ninguno que les fascinara, as� que emplearon de nuevo el apelativo de Casamigos para crear el suyo, convertido pronto en una marca millonaria.

Ruta a caballo por la playa.
Pues bien, el protagonista de Ocean's Eleven sirve para ilustrar el nivelazo que se estila en Los Cabos, el enclave m�s al sur de la pen�nsula de Baja California —"conf�n de la Tierra" le dicen— y el que concentra el mayor n�mero de habitaciones de hoteles y villas de ultralujo de toda Am�rica Latina: m�s de 3.000 (con precios de hasta 50.000 euros la noche) de las 19.000 que ofrece este municipio de 350.000 habitantes en el que los jets privados son el pan de cada d�a. Es m�s, este sector ha aumentado un 80% en los �ltimos a�os, seg�n el Fideicomiso de Turismo.
Es el caso de la larga lista de celebrities que, como Clooney, visita a menudo Los Cabos o vive aqu�. De Britney Spears (residente oficial) a Shakira, Nicole Kidman, Madonna, Leonardo DiCaprio, Justin Bieber, Jeff Bezos o las Kardashian, cuyo reality se grab� en parte en "Cabo", como dice Beyonc�. Jennifer Anison celebr� aqu� la Nochevieja y Selena G�mez , su despedida de soltera.

Senderismo en Sierra de La Laguna.
La pasi�n de los famosos no viene de nuevas. Los actores de Hollywood de los a�os 50 fueron los primeros en aterrizar en este refugio salvaje atravesado por el Tr�pico de C�ncer con 355 d�as de sol al a�o, microclima privilegiado (se rondan siempre los 25�), playas turquesas, desiertos infinitos, atardeceres de v�rtigo y un fondo marino en el que campan a sus anchas tortugas, ballenas jorobadas, marlines (es la capital mundial de este pez), mantarrayas y 900 especies m�s, por lo que el mism�simo Jacques Cousteau calific� al lugar como "el acuario del mundo".
En especial, Cabo Pulmo, un parque nacional Patrimonio de la Unesco todav�a virgen al que se recorre en jeep a trav�s de un desierto rebosante de choyas —el cactus local; por eso a los lugare�os se les llama choyeros— que va a parar a playas de aguas puras donde el surf y el buceo cobran otra dimensi�n. No en vano, forma parte del 42% del territorio protegido del estado.

Una pareja de surferos, en Cabo Pulmo.
Hay que echarle la culpa del descubrimiento de esta California tan brutal a Lucille Bremer, actriz estadounidense que triunf� en la gran pantalla bailando con Fred Astaire y que se cas� con Abelardo Rodr�guez Jr., hijo del que ex presidente mexicano hom�nimo, por lo que pasaba mucho tiempo por aqu�. Fue ella la que trajo por primera vez a John Wayne, Bing Crosby, Steve McQueen, Liz Taylor, James Dean y otros amigos de la industria cinematogr�fica y m�s all�, como los escritores Ernest Hemingway y John Steinbeck —su novela La Perla se localiza aqu�—, el presidente Dwight D. Eisenhower y Conrad Hilton, fundador de la cadena.
A todos promet�an un oasis de sol, relax y privacidad a un paseo de Los �ngeles en jet. "El propio Rodr�guez era piloto y, adem�s, el due�o del hotel en el que se hospedaban, Las Cruces Palmilla, hoy transformado en el cinco estrellas One & Only Palmilla, el favorito de los famosos de ahora", recuerda Diana Rodr�guez, gu�a local. Tras unos d�as de ostras y mar —la mayor�a adoraba pescar, convirti�ndose en una meca de la disciplina deportiva, que a�n dura—, regresaban encantados, activando la eficaz maquinaria del boca a boca.

Vistas del restaurante Sunset Monalisa.
As�, poco a poco, el turismo comenz� a llegar a la aut�ntica California, la primera, la que nombr� el conquistador Hern�n Cort�s rememorando la novela de caballer�a del siglo XV Las sergas de Esplandi�n, del autor Garci Rodr�guez de Montalvo, "quien se inspir� en la popular obra medieval Amad�s de Gaula, citada en El Quijote", apunta nuestra cicerone. En la suya hablaba de Isla California, situada "a la diestra mano de las Indias, cerca de un costado del para�so terrenal. Poblada por mujeres negras, sin que existiera all� un hombre. Sus armas eran de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias que acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no hab�a otro metal que el oro", lee la gu�a. Con algo as� se toparon las tropas de Cort�s, aunque en su California s� hab�a hombres bien aguerridos, los ind�genas peric�es y guaicuras. Tambi�n oro, que es lo que buscaban. Ellos, y piratas como Francis Drake o Edward Cooke.
El lugar exacto al que arribaron los colonizadores fue la formaci�n rocosa de El Arco (dibuja esa figura), conocido como "el fin de la tierra" por su ubicaci�n en la punta de la pen�nsula, de la que es su principal icono, adem�s de uno de los salvapantallas m�s utilizados del mundo. Tambi�n se cree que en sus cuevas subacu�ticas a�n se ocultan los tesoros escondidos por los corsarios que tanto ansiaba Cort�s. Incluso se habla de las fuerzas tel�ricas que pululan a raudales.

Avistamiento de una ballena tibur�n en el Pac�fico.
La mejor forma de descubrirlo es en una traves�a por la bah�a de Cabo San Lucas, la mayor poblaci�n del municipio, con 200.000 almas. Desde su puerto, cuajado de pel�canos y donde ya se atisban lobos marinos, salen yates, veleros y catamaranes con escalas para nadar o practicar snorkel, p�del-surf y buceo. Las ballenas jorobadas o tibur�n y los delfines escoltan la ruta, salpicada por playas de arena fin�sima: El Amor, Santa Mar�a, Gavilancito, Chileno o Faro Viejo, donde se grab� la pel�cula Troya, por cierto. Mientras, se otean incre�bles mansiones suspendidas prodigiosamente sobre los acantilados. Por algo �sta es una de las mejores experiencias de navegaci�n del mundo, seg�n TripAdvisor.
De vuelta al pueblo, hay que conocer los mercados artesanales, el Museo de Historia Natural, las boutiques de lujo del centro comercial Puerto Para�so, la marcha nocturna (es el destino fiestero por antonomasia) y playas urbanas como la de El M�dano, una de las 25 certificadas con Bandera Azul de Los Cabos. Si quiere soltar adrenalina en una moto de agua o elev�ndose por los aires con un paraca�das sujeto a una lancha (parasailing), es un buen lugar. Puede preguntar en el beach club del hotel Bah�a para apuntarse a una sesi�n antes de maridar ceviche y margaritas en sus tumbonas. Adem�s, el alojamiento es perfecto como base de operaciones para explorar la zona. Igual que Marquis Los Cabos, un resort de cinco estrellas s�lo para adultos situado en el Corredor Tur�stico, una franja de 35 kil�metros de playas de ensue�o en la que se suceden los mejores hoteles y residencias.

Una de las piscinas del hotel Marquis Los Cabos.
Para comer o cenar hay mil opciones, ya que la regi�n es uno de los destinos gastron�micos de moda a nivel planetario. De los tacos caseros con m�sica en vivo de La Lupita a la "cocina mexicontempor�nea" del chef C�sar Pita, quien plantea "un viaje sensorial elaborado con alma e intenci�n" en su restaurante F�nix, situado en lo alto del barrio de Pedregal, uno de los m�s exclusivos. Los cortes de carne al fuego —las parrillas de le�a y los hornos de ladrillo est�n all�, frente al comensal— y el marisco y el pescado fresco son los protagonistas, as� como las vistas a la bah�a. El atardecer m�s bello se contempla, en cambio, desde Sunset Monalisa, un mirador para ver y dejarse ver. El momento exacto de la ca�da del sol se avisa mediante el aullido de una caracola de mar. Despu�s, dos tenores interpretan piezas de �pera que acompa�an a los platos mediterr�neos con toques aut�ctonos.
�M�s propuestas gourmet? La cocina de fusi�n nikkei-mexicana de Toro Cabo o los restaurantes farm to table (de la granja a la mesa), la tendencia que apuesta por una cocina sostenible y de proximidad. Ejemplos: Jazamango, al aire libre y rodeado de sus propias huertas; L�mo Heritage Kitchen, que celebra "la aut�ntica cocina de Baja California", en palabras de su chef, Guillermo J. G�mez, o Acre, con Estrella Michelin Verde y una granja con m�s de 60 productos org�nicos.

La iglesia de San Jos� del Cabo, al fondo.SHUTTERSTOCK
La siguiente parada nos lleva a San Jos� del Cabo, la segunda localidad del municipio en n�mero de habitantes (135.000) y uno de esos pueblos mexicanos de estilo colonial con mucho encanto, color e historia. El mejor d�a para catar su animado ambiente es el jueves por la tarde, cuando celebra su art walk (paseo del arte), una invitaci�n a conocer el trabajo de sus artesanos en plena calle o en galer�as como En blanco, Corsica o Iv�n Guadarrama, con fascinantes obras interactivas.
Las cantinas, lounges y restaurantes se unen con m�sica en directo, c�cteles de autor y botanas (tapas) originales. No hay que perderse la iglesia central, levantada en el lugar en el que se fund� una de las famosas misiones jesuitas de California, que siguen en pueblos como La Paz, Loreto, Santiago (ubicado en un oasis en pleno desierto) o Todos Santos.

Interior de la galer�a de Iv�n Guadarrama.
Este �ltimo merece una visita pausada al ser uno de los Pueblos M�gicos de M�xico que destacan por su riqueza cultural e hist�rica. Entre sus callejuelas empedradas y sus fachadas encaladas de tonos vivos se cuelan tiendas de artesan�as, agradables caf�s, mercados de abastos y copiosos talleres de pintores y escultores. Sin olvidar el Hotel California en el que, dicen, se inspir� el grupo The Eagles para su m�tica canci�n. O espacios de dise�o como Terra Santa, que a�na boutiques independientes, galer�as de arte, una bodega y un oyster bar en una antigua finca azucarera.
Ya s�lo quedar�a marcarse una sesi�n de multiaventura en cualquier variante imaginable: senderismo por el Ca��n de la Zorra de la Reserva de la Biosfera Sierra de La Laguna (con chapuz�n final en la cascada Sol de Mayo y sus pozas naturales), paseos en quad, camello o 4x4 de alto rendimiento (RZR) por la playa o, por qu� no, la tirolina en bicicleta m�s larga del mundo. Mide 339,39 metros. �Se atreve?

Paseo en camello en Tierra Sagrada.
C�MO LLEGAR
Desde Espa�a se puede volar a Ciudad de M�xico y desde ah� a San Jos� del Cabo.
D�NDE COMER
La oferta gastron�mica abarca todo tipo de opciones. Desde restaurantes de autor como F�nix, en el exclusivo barrio del Pedregal de Cabo San Lucas, a los de farm to table (de la granja a la mesa) como Acre, L�mo Heritage Kitchen o Jazamango), cocina fusi�n (Toro Cabo) o miradores de lujo (Sunset Monalisa), con cocina mediterr�nea con toques aut�ctonos.
D�NDE DORMIR
Bah�a Hotel & Beach House (www.bahiacabo.com). Elegante hotel de 89 habitaciones en Cabo San Lucas que ofrece un servicio boutique, club de playa en la de El M�dano, una de las mejores de la zona, y centro de actividades acu�ticas (parasailing, paseos en vela, motos de agua, snorkel...).
Marquis Los Cabos (marquisloscabos.com). Resort only adults de cinco estrellas en r�gimen de todo incluido frente al mar ubicado en el Corredor Tur�stico. Cuenta con varios restaurantes, piscinas infinitas, tiendas y clases de yoga al amanecer.
M�S INFORMACI�N
En la web de Turismo de Los Cabos: visitaloscabos.com Y en la del touroperador Cabo Adventures (cabo-adventures.com), que organiza todo tipo de actividades (excursiones, buceo, paseos a caballo, en 4x4, barco, quad...) por la zona. Muchas de ellas se pueden realizar en el complejo Tierra Sagrada de Cabo San Lucas.

'Beach club' del hotel Bah�a, en Cabo San Lucas.
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