























En el ránking de los mejores destinos del mundo mundial quizá no salga su pueblo. Ni falta que le hace. Esta Semana Santa salimos en busca de lo esencial, de conectar con la naturaleza y disfrutar en familia, de respirar aire puro y descansar... Propuestas por nuestra geografía y un poco más allá.

Una familia haciendo 'el cabra' en el Algarve más natural, al sur de Portugal.
La escapada al Algarve portugués es algo que deberíamos hacer con frecuencia. Al menos si atendemos a los World Travel Awards que, en su última edición han vuelto a elegir a esta región lusa de aguas cristalinas, playas kilométricas y pueblecitos blancos como el Mejor Destino de Playa del Mundo. En Semana Santa, estos atractivos se unen a la tradición y el costumbrismo algarvío. Junto a procesiones con mucha solera —la del Triunfo de Tavira data de 1789 O — , sabores de antaño, como el folar de naranja y canela.
Si viaja en familia, el hotel Octant Praia Verde está especializado en aventuras con los más pequeños, siempre desde una perspectiva auténtica y relajada. Destacan experiencias como los paseos guiados a caballo, tanto por el campo entre plantaciones de aguacates y naranjos como por la playa, donde también le proponen hacer un pícnic privado. Además, cuentan con un programa diario de actividades, entre las que se incluyen excursiones para observar camaleones, talleres creativos, búsquedas del tesoro y, en esta época, búsqueda y pintura de huevos de Pascua.

El pueblo de La Alberca, uno de los más bonitos de España.SHUTTERSTOCK
La provincia salmantina tiene mucho de lo que presumir. La Sierra de Francia es un gran ejemplo que, aunque no arrase en likes (y quizá, gracias a ello) está repleta de sorpresas. Sólo sus pueblos, con entramados de madera bien conservados, baluartes y arquitectura popular, justifican la escapada a este rincón al sur de Salamanca: La ruta de rigor pasa por La Alberca (conjunto histórico), Mogarraz (famoso por sus retratos en fachadas), Miranda del Castañar (con impresionante muralla medieval), Montemayor del Río (majestuoso castillo) ...
Si le gusta visitar talleres de artesanos de la madera, bodegas familiares, almazaras y hasta caminos de arte que se pierdan en medio de la naturaleza, la Sierra de Francia es una apuesta segura. Y no hemos hablado aún de la mesa... En este terreno hay tres pistas definitivas: el limón serrano, las patatas meneás y, cómo no, el hornazo.

Rafting en el río Noguera, una de las aventuras que se pueden (y deben) vivir en Lleida.SERGI REBOREDO
Es un prodigio natural. En Lleida se esconde paisajes tan extraordinarios como el Parque Nacional d'Aigüestortes y el Estany de Sant Maurici; dos parques naturales como el del Alt Pirineu y el del Cadí-Moixeró; una reserva de la biosfera, la Val d'Aran, y otros parajes como el lago de Ivars i Vila-sana. La provincia es un destino de referencia para el turismo ornitológico y para la observación de las estrellas, con reservas y destinos Starlight reconocidos por la Unesco. Además, es una potencia en turismo activo: parapente, senderismo y todo tipo de actividades acuáticas que, ahora que empieza el buen tiempo apetecen más que nunca.
Las propuestas van desde emocionantes descensos de aguas bravas a tranquilos paseos en canoa. Y si hablamos de la actividad estrella, esta es sin duda el rafting, muy solicitado por el público familiar y por grupos de todas las edades. Este año se celebran 40 años de rafting en el río Noguera Pallaresa, un lugar sin rival: es el primer río peninsular con la certificación Wild Rivers Site, que reconoce su excelente estado de conservación y la compatibilidad entre la actividad humana y la protección medioambiental.

Terraza con vistas del H10 Croma Málaga.
Elegante y decimonónica, la calle Marqués de Larios de Málaga figura entre las calles más bonitas de España. En Semana Santa acoge a las hermandades de camino a la Catedral. Miles de personas se congregan para presenciar el paso de los tronos, las bandas de música, los penitentes y promesas. Arte y devoción en una de las pascuas más espectaculares. Si busca un lugar donde dormir a pocos pasos, puede llamar a la puerta del H10 Croma Málaga.
Es el perfecto contrapunto a los tradicionales pasos porque el edificio, diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, destaca por su fachada de líneas geométricas y juegos cromáticos, modernas habitaciones y un rooftop con plunge pool desde el que se contemplan impresionantes vistas panorámicas de la ciudad. Esa cercanía al recorrido oficial de las procesiones es un lujo. Entre los momentos más emblemáticos de estas celebraciones destaca el paso de la Virgen de la Esperanza, cuyo imponente trono desfila frente al hotel, así como la procesión del Cristo de Mena, acompañada por la Legión. Este acontecimiento el Jueves Santo puede disfrutarse tanto desde las terrazas privadas de determinadas habitaciones como desde la azotea, que ofrece una perspectiva privilegiada del ambiente de sobriedad que envuelve la ciudad durante estos días.
No podían faltarle las olas. La isla mágica esculpida por César Manrique, la tierra marciana del volcán Timanfaya, la de los viñedos de La Geria y del Charco Verde tiene, además de todas estas maravillas, un secreto irresistible: sus olas. Hay que buscarlas en la salvaje playa de Famara, cinco kilómetros de arena dorada bajo el imponente acantilado del mismo nombre y en pleno Parque Natural del Archipiélago Chinijo.
Gracias a su oleaje constante y al viento cruzado, Famara se ha convertido en un lugar perfecto para iniciarse en el surf, con la ventaja de que la temporada dura todo el año y de que la oferta de escuelas es amplia. Aunque los surfistas intermedios y avanzados también encuentran aquí sus alicientes en algunos rompientes más potentes. Y tras un día de playa, nada como acercarse a alguna terraza de los restaurantes del pueblo marinero de La Caleta. Lo fundamental es no perderse, antes o después, el atardecer desde el Mirador Risco de Famara.

La Villa Quijano, popularmente conocida como El Capricho, en Comillas.SHUTTERSTOCK
En el Año Gaudí celebramos al genio catalán por todo lo alto. Aunque casi todas las miradas se dirigen a Barcelona, el centenario del arquitecto es una buena oportunidad para redescubrir una de sus pocas obras fuera de Cataluña. Fue el músico Máximo Díaz de Quijano, un indiano adinerado, quien encargó a Gaudí en 1883 la construcción de su casa de veraneo en Comillas. Ni que decir tiene que El Capricho agitó los pilares de esta encantadora villa, ya entonces un distinguido lugar de recreo aristocrático en la costa occidental de Cantabria. Claro que la ruta modernista de rigor por Comillas continúa con otras obras de otros grandes modernistas catalanes, como el Palacio de Sobrellano, proyectado por el arquitecto Joan Martorell, o la Universidad Pontificia, firmada por Lluís Domènech i Montaner.
Comillas es, además, la escapada perfecta desde Santander, que en Semana Santa ofrece ese cóctel tan sugerente de destino urbano y cultural, con playa, brisa marina y una agenda que invita a exprimir la ciudad cada día. Los planes son infinitos: desde visitar el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), hasta subir a un barco para descubrir desde el mar el Geoparque Costa Quebrada, o, simplemente, disfrutar de unas anchoas frente a la bahía. Por cierto que el Centro Botín, ya imprescindible, presenta desde el 28 de marzo una exposición de la artista japonesa Yuko Mohri.
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