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El valle piamontés de Valsesia, definido como "el más verde de Italia", con sus cumbres, riachuelos, cascadas, serrerías y granjas, es el bucólico escenario que se cuela (ahora blanco por la nieve) entre los gigantescos ventanales del NH Collection Alagna Mirtillo Rosso, el primer alojamiento familiar de la marca perteneciente al grupo Minor, con 560 hoteles en 57 países. Sus responsables podían haber elegido un destino de playa para impresionar a los críos, tarea más común y sencilla, pero prefirieron uno de montaña. No cualquiera, claro, sino el hogar del macizo Monte Rosa, el más extenso de los Alpes (220 km2), ya en la frontera entre Suiza e Italia, y del refugio más alto de Europa, Capanna Margherita, a 4.554 m.
Es el paisaje a hora y media en coche de Milán y Turín que cautivó a uno de los capos de la cadena que se alojó, de manera casual, en el hotel antes de que entrara a formar parte de Minor, lo que ocurrió hace un año por culpa de esta visita. "Le encantó el pueblo de Alagna Valsesia en el que se sitúa a 1.154 metros, el diseño alpino, el día a día, las actividades...", señala su director, Stefano Cerutti, quien llevaba trabajando 10 años en el anterior establecimiento propiedad de la familia local Ponti, que sigue siendo la dueña, aunque la gestión es cosa del NH Collection.

La característica arquitectura de estilo walser del hotel.
La arquitectura tradicional walser, la intrépida comunidad germana que se estableció en los Alpes en la Edad Media venciendo al clima y a las dificultades del terreno, sigue intacta, con su característica fachada de madera y piedra a base de troncos apilados y cruzados estratégicamente en las esquinas. Tampoco ha cambiado la filosofía de family hotel (hotel familiar), aunque se optó por reducir la estética navideña que impregnaba antes cada estancia. "Daba igual que fuera verano o invierno, la temática se mantenía todo el año", continúa Cerutti.

La piscina al aire libre con vistas a las montañas.
De ahí el inmenso abeto decorado con bolas y guirnaldas que continúa dando la bienvenida, el trineo rojo del lobby, la casa de Papá Noel instalada en el jardín o las huellas de los renos impresas en los pasillos que conducen a las 56 habitaciones y suites, disponibles en varias categorías (de las individuales a las familiares con literas para los niños o la suite ejecutiva, que cuenta con su propio spa privado y una bañera XXL) y todas con grandes ventanales que permiten disfrutar del paisaje.

Una de las habitaciones del complejo.
Luego estaría la merienda (gratuita para los huéspedes) al estilo bufé de media tarde —las tartas artesanales, la focaccia y los crêpes recién hechos vuelan...— o las sesiones de marionetas, tiro al arco, cine, minidisco y pintacaras del club infantil abierto de 10.00 a 22.00 horas para niños de entre cuatro y 12 años, a los que también se ofrece clases de esquí y snowboard. Los de uno a tres tienen su propio espacio y, además, existe un servicio de guardería para los que no han cumplido 12 meses.

Interior del bar y el restaurante.
El otro enclave que entusiasma a los chavales es el spa de 700 m2, dividido en una zona para adultos de 300 m2 —ojo, que las parejas también son bienvenidas e incluso las despedidas de solteros— y otra familiar de 400. En la primera hay cabida para piscinas interiores climatizadas de agua salada a 34º, una exterior —¡qué sensación la de nadar mientras te caen encima los copos de nieve!— y otra de flotación, así como saunas, baño turco, duchas sensoriales y cabinas de tratamiento. En la segunda no falta una piscina de 30 cm de profundidad para bebés y hasta un tobogán.

Piscina con tobogán del spa.
Pasamos al capítulo gastro y al restaurante Biancospino, capitaneado por el chef Omar Bonecchi, que reinterpreta la cocina italiana clásica a golpe de productos autóctonos —de los embutidos a las carnes, las patatas y los quesos del valle o el arándano rojo (mirtillo rosso) que da nombre al hotel— y un equilibrio nutricional. Así surgen platos como los caldos caseros, la pasta fresca al pesto, la polenta con ragú, los peces de río o el bollito, un estofado típico del Piamonte. El desayuno y la citada merienda son de tipo bufé, mientras que para el almuerzo y la cena hay varios menús y también se puede pedir a la carta.

Uno de los platos del restaurante Biancospino.
Quedaría apuntarse a la infinita lista de actividades. De una jornada de esquí o raquetas en el dominio de Monterosa, con 160 kilómetros de pistas repartidas en tres valles, a la visita a otros pueblos walser como Rassa, uno de los más bonitos oficialmente de Italia o la granja FlorAlp para dar de comer a ponis, conejos y cabras; el paseo nocturno con farolillos y la subida en teleférico a la zona de Pianalunga (a 2.050 metros de altitud) para tirarse en trineo, ·uno de los planes favoritos de las familias", concluye Davide Zambrino, guía del hotel. "En verano lo cambian por kayak...".

Dos niños jugando junto a la casa de Papá Noel del jardín.
Más información: NH Collection Alagna Mirtillo Rosso. Strada della Barriera, 8, Loc. Riva Valdobbia (Alagna Valsesia, Piamonte, Italia). Tfno: 34 9126 665 708 y 39 016 391 810. Web: NH Collection.
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