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GJUÍGuillem Pérez Serra señala a través de la cristalera de Miramar hacia unas rocas que conforman Punta del Cap Ras y que sirven como frontera norte a Llançà, localidad ampurdanesa donde este joven anfitrión se encarga de atender a los clientes del biestrellado liderado por su padre, Paco Pérez. Este negocio familiar del que se enorgullece es una de las excusas para escaparse en cualquier momento del año y, por supuesto, en primavera a este enclave marinero de la Costa Brava.
Llançà es, en realidad, un pueblo con dos estrellas Michelin gracias a Miramar, que nació como una barraca a orillas del Mediterráneo donde los abuelos de Montse Serra, madre de Guillem y esposa de Paco Pérez, decidieron ganarse la vida allá por 1939 despachando sencillas comidas, en primera línea de costa o, mejor dicho, en plena Mar d'Amunt, nombre que recibe esta zona de la Costa Brava. Añadieron al poco tiempo alojamiento por casualidad. "Un viajante francés se paró a comer y pidió una habitación, por lo que mi abuela le cedió la suya y ella se fue a dormir a la playa", cuenta Montse.

Exterior del restaurante Miramar.
Con los años, la evolución del proyecto a hostal-restaurante regentado por los padres de Serra fue el germen de lo que ocurrió después: Paco Pérez llegó al negocio donde una joven Montse ya ayudaba a su familia; se casaron y apostaron, sobre todo, desde 1997 por moldearlo como espacio de alta cocina y, poco antes de la pandemia, por transformar sus sencillas habitaciones del primer piso en cinco suites.
Es la primera razón para visitar Llançà, localidad del Alto Ampurdán en el Parque Natural del Cabo de Creus. Dormir en una de esas habitaciones por cuyos balcones se cuela luz y brisa del Mediterráneo es sólo una de las patas de la experiencia. Comer o cenar en el espacio acristalado asomado al Paseo Marítimo (con la playa delante) es otra.

El chef Paco Pérez y su mujer, Montse.
Allí Paco Pérez sirve pura cocina mediterránea tamizada por su visión de vanguardia vía el menú degustación MAR, basado en el "universo marino" de la zona, o Memoria, Territorio y Cultura, «una selección reducida de nuestros platos», con la opción de pedir a la carta. "Una interpretación contemporánea de la cocina de mar del Alt Empordà", define el chef.
A su vez, los huéspedes disfrutan del desayuno gastronómico, que con el buen tiempo se sirve en el patio al que llegan recién hechos panes y piezas de bollería desde aMà, obrador abierto en el espacio que fue el I+D de Miramar. Esta panadería capitaneada por Zaïra Pérez no sólo nutre de masas a la casa, sino que tiene una ventana abierta a la calle para que público local y visitante compre panes y deliciosos dulces (en verano, pizza algunas noches).

Una de las sorpresas del restaurante Miramar.
No olviden que estamos al norte de la Costa Brava, a unos kilómetros de Francia, con Portbou como el único pueblo en el camino de Llançà a la frontera. Eso significa una región de genios creativos y la familia Miramar no sólo lo es en cocina: Guillem escribe poesía y su hermana Zaïra es panadera y actriz en series como Vis a vis.
Miramar pone en el mapa gastronómico a Llançà, que añade más motivaciones para una visita. Una evidente es Els Pescadors, negocio creado nacido de una taberna de pescadores inaugurada en 1947 en el puerto. La saga Fernández Punset gestiona el negocio desde hace durante años, con Lluís en cocina y su hermana Maria Àngels Fernández en sala.

Lluís Fernández Soler, al mando de los fogones de Els Pescadors.
Su despensa se nutre, por supuesto, del Mar d'Amunt y, sobre todo, de una joya única en la zona: la langosta del cercano Cabo de Creus, que sirven bajo una decena de recetas (hay que probarla frita). Pescados dictados por las temporadas, arroces y emblemas como sus calamares a la romana completan la carta de este restaurante marinero.
De los mismos dueños es MOS, comedor mediterráneo de corte casual en el hotel La Goleta, otra pista para alojarse a sólo 50 metros de la playa y del puerto deportivo: 28 acogedoras habitaciones (algunas con vistas al mar) bajo la dirección de la familia Fernández-Punset desde 1975.

La costa mediterránea de Llançà.
Por completar el recorrido culinario de Llançà, se pueden anotar pistas como El Vaixell, para comer pescado y marisco en el puerto (con añadido de streetfood como su versión del fish & chips), un arroz en Can Narra (fundado en 1950) o los deliciosos dulces de Pastisseria Ricart, donde Xavi Ricart y Mercè Madern toman el relevo del abuelo del joven pastelero.
Más allá de la gastronomía, este encantador pueblo donde sopla la tramontana suma más atractivos: paseo bordeando el mar, baño en la playa, escapada en barco o visitas a Cadaqués (con la Casa-Museo Salvador Dalí, en la playa de Portlligat), Cala Montjoi (donde elBulli1846, museo creado por Ferran Adrià en su icónico restaurante, arranca temporada el 1 de mayo) o Figueras, que puede funcionar como punto de llegada a la zona en tren y que alberga el Teatro-Museo Dalí como "el objeto surrealista más grande del mundo".

Dulces de la Pastisseria Ricart.
CÓMO LLEGAR
En coche, AP-7 dirección Francia, salida 4 (Figueres/Roses). En tren, estación del AVE en Figueres.
DÓNDE DORMIR
Suites de Miramar (desde 325¤), en el Paseo Marítimo de Llançà. Hotel La Goleta (desde 175¤), a 50 metros de la playa.
DÓNDE COMER y COMPRAR
Miramar. Dos estrellas (menús 220 y 250¤) y su panadería aMà. Els Pescadors, restaurante especializado en langosta del Cabo de Creus (80-180¤). MOS, concepto mediterráneo 'casual' (40-60¤). El Vaixell, pescado y marisco de la zona (60-100¤), Can Narra (50-75¤) y Ricart Pastisseria.
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