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No hay una azotea igual en C�ceres, que estos d�as celebra 40 a�os de su designaci�n como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, adem�s de su selecci�n como finalista para ser Capital Europea de la Cultura 2031. El rooftop del Palacio de Godoy, Curio Collection By Hilton, el nuevo cinco estrellas de la ciudad, se eleva por el skyline milenario de C�ceres junto a la Iglesia de Santiago. Un rinc�n fant�stico para rematar el d�a con un pisco en la mano. �Pisco, el cl�sico destilado peruano? Ha le�do bien. Al fin y al cabo, este es el palacete que se hizo construir Francisco de Godoy, cacere�o que conquist� Lima a las �rdenes de Pizarro. La historia es harta conocida: hacer las Am�ricas en el siglo XVI era un asunto provechoso. Godoy volvi� rico, riqu�simo, y quiso una casa de pudiente indiano. La misma que vemos hoy maravillosamente restaurada a pocos metros de la Plaza Mayor.
L�stima que Godoy muriera antes de que estuviera terminada. Hoy resulta obvio que este deb�a ser un hotel de lujo. Y que, como los buenos hoteles, deb�a contar una historia �nica. La del Palacio de Godoy es precisamente ese tornaviaje del Per�, convertido en toda una experiencia cultural. Hay muchas conexiones con el pa�s andino, empezando por el propio promotor del proyecto, el empresario Fernando Palazuelo (hermano de la duquesa de Hu�scar), casado en este palacio hace unos meses con la actriz peruana Micaela Belmont.

El bar Vir�, uno de los espacios m�s bonitos del hotel en el coraz�n de C�ceres.
M�s all� de nombres propios, del pisco, del delicioso caf� ecol�gico y de la tarta tres leches de Arequipa que sirven en el restaurante, muchos colores y geometr�as del hotel recuerdan a Per�. Por ejemplo, los murales de azulejos inspirados en la cultura mochica que decoran las habitaciones o los telares peruanos pintados a mano que sirven de cabeceros.
Incluso en el jard�n, un refugio silvestre donde las fuentes ponen la banda sonora, el codiciado paisajista �lvaro de la Rosa ha combinado plantas aut�ctonas con especies americanas, evocando los jardines lime�os de los siglos XVI y XVII. Por cierto que el agua brota naturalmente del subsuelo. Apetece sentarse y echar la tarde. Pero eso ocurre en muchos espacios del edificio, con amplios salones y una embaucadora calidez.

El patio del hotel con sus arcos de medio punto.

Uno de los salones con piezas de arte.
En el gran patio, flanqueado con arcos de medio punto, escudos de armas y g�rgolas, seducen los c�modos sof�s donde recostarte. Y en la biblioteca, llena de libros de arte, l�mparas con pantallas XXL y muebles de dise�o, la sensaci�n es de sentirse como en casa, o como le gustar�a que fuera su casa. Cuenta el hotel adem�s con muchos elementos que atraen la mirada: las esculturas que aparecen donde menos se lo espera y los grandes cuadros de arte contempor�neo. Van cambiando, adem�s, cada seis meses. Estos d�as el palacio luce m�s colorido que nunca gracias a las obras de Pedro Calapez.
Y junto al c�ctel andino-contempor�neo, un despliegue magn�fico de artesan�a cacere�a. "Cada pieza est� elegida con mucho cuidado, todo es artesanal y hecho a medida", explica Jaime Garrido, director general del hotel. La vajilla de Terracota M�rida, las tinajas de Torrejoncillo, la colecci�n fastuosa de gorras de Montehermoso que dan la bienvenida al hu�sped... Hasta los uniformes del personal est�n inspirados en el tradicional pa�uelo extreme�o de cien colores. Aunque hay una raz�n m�s por la que los cacere�os se sienten unidos a este lugar. Este claustro fue durante 30 a�os la Casa de la Madre, la primera maternidad p�blica de la ciudad. "Aqu� nacieron 24.000 cacere�os", recuerda Garrido.

Una de las 73 habitaciones y suites.

Otro de los rincones del palacio.
De las 73 habitaciones (desde 140 euros/noche) hay una de triple tirabuz�n: la suite Godoy, que atesora el balc�n esquinado de una de las torres, quiz� el elemento arquitect�nico que mejor denota el poder�o del indiano.
El hotel cuenta tambi�n con reclamos de los que enganchan a cualquier viajero del mundo, como el moderno gimnasio, que viene marcado por los est�ndares Hilton. Otro es el spa, con piscina interior y circuito de aguas. Y dando al jard�n, encontrar� el bar Vir�, probablemente uno de los rincones m�s bonitos del Palacio de Godoy. A la hora de sentarse a la mesa, el restaurante Mamay Aldana ofrece otro homenaje a la tradici�n extreme�a. El suflado relleno de queso D.O.P. Torta del Casar causa honda impresi�n. Muy rica, tambi�n, es la presa 100% ib�rica a la brasa. Y al final del d�a, ya sabe, hay que subir a la terraza del tejado a sentir el latido de C�ceres y a admirar este tesoro universal, tan espa�ol, tan �nico.
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