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¿Trepar por verticales paredes de roca sin saber escalar es posible? Sí, gracias a las vías ferratas. Estas instalaciones artificiales -un cable de acero anclado a la piedra y otros elementos de progresión- nos permiten disfrutar de una experiencia aérea en la montaña sin necesidad de tener conocimientos previos de escalada. Una aventura cercana y cargada de adrenalina que a partir de mayo se puede probar en la primera vía ferrata de la Comunidad de Madrid, instalada en San Martín de Valdeiglesias. Una iniciativa del ayuntamiento de este municipio de la Sierra Oeste y el Club Deportivo Elemental de Montaña Las Cabreras nos ofrece la posibilidad de dar un garbeo aéreo por los muros graníticos del cerro, una zona de escalada muy conocida en las inmediaciones del embalse de San Juan.
La ferrata se ha bautizado con el nombre de Carlos Molano, en homenaje y reconocimiento a este policía local fallecido este mismo año, miembro del club de montaña y una de las personas que impulsaron el proyecto de la vía ferrata, una instalación única que permitirá a aficionados y visitantes disfrutar del entorno natural del municipio. Estrenada oficialmente este pasado 28 de mayo, el recorrido total tiene 400 metros y salva un desnivel de 250 metros y consta de todos los elementos que nos permiten caminar verticalmente y con seguridad por la pared. A esto nos ayuda la pieza principal de la infraestructura: un cable de acero o "línea de vida" que va anclado a la pared desde el suelo hasta la cima, y que cada tres o cinco metros se clava en la roca, lo que se conoce como "punto de reunión" o cambio de tramo. Con el kit de ferrata o sistema de seguridad nos aseguraremos a este cable, e iremos progresando por el bloque de roca apoyándonos y/o agarrándonos a presas naturales, peldaños o grapas, pasamanos y otras infraestructuras de una ferrata...
Para alcanzar la base ferrata del Cerro Almodón se sale desde el aparcamiento de la Ermita Virgen de la Nueva, en el área recreativa del embalse de San Juan, y tendremos que hacer una ruta de aproximación de unos 20 minutos hasta la base de la pared. En el mismo párking se ha instalado un panel informativo con el croquis y descripción de la ferrata, el material indispensable para afrontarla (arnés, casco y kit de ferrata) y el recomendado (cabo de reposo, cuerda de 15 m y guantes) y los consejos de seguridad: mantenerse siempre asegurado al cable, ir una persona máximo por cable, mantener una distancia de seguridad en los tramos verticales o no hacerla en caso de tormenta eléctrica.

Tramo del recorrido por la sierra madrileña.
Tampoco la Carlos Molano es aconsejable hacerla si ha llovido los días previos porque el granito mojado se convierte en una pista de patinaje. Las ferratas, como las vías de escalada, también tienen niveles de dificultad, la escala Hüsler que clasifica las rutas desde K1 (fácil) hasta K6 (extremadamente difícil). La Carlos Molano tiene tramos de K3, moderadamente difícil y uno, el más exigente, Variante Vertical World K4+ (difícil). No es una ferrata para iniciarse, mejor si ya se ha hecho alguna o se tienen algunos conocimientos de escalada básicos, pero de todas formas, lo más recomendable, es contratar a un guía profesional, que nos proporcionará el material y nos explicará cómo progresar antes de subir: el kit o sistema de seguridad está formado por 3 cuerdas o bagas elásticas dispuestas en forma de "Y" que acaban en mosquetones: el palo de la Y o baga más larga se une a nuestro arnés (es un disipador de energía para amortiguar en caso de caída), y las dos bagas más cortas son las que se unen al cable.
La progresión se hace de la siguiente manera: mosquetoneamos las dos bagas cortas al cable de vida y vamos subiendo. Al llegar al punto de reunión o tope del primer tramo de cable, tenemos que sacar el mosquetón más próximo al punto de reunión y mosquetonearlo en el siguiente tramo. Una vez que estamos sujetos con éste al siguiente tramo, podemos soltar la segunda baga y anclarla también al segundo y seguir progresando. Lo más importante es que siempre hay que tener una de las bagas ancladas al cable de vida.
El primer tramo de la ferrata Carlos Molano discurre sobre dos placas tumbadas: la primera es una placa corta con algunas grapas, pues casi todo el tiempo tenemos presas naturales, y la segunda es un paso vertical con presas naturales y grapas aisladas que nos lleva al segundo tramo, que consta de dos recorridos bien diferenciados. A la izquierda (K3) se encuentra el más sencillo y a la derecha el más difícil. Entre pasos verticales y agarres y apoyos en las grapas de acero llegaremos a uno de los tramos más espectaculares: un puente tibetano de quince metros de longitud con unos veinte metros de vacío.
Tras cruzar el puente iremos a la izquierda por un tramo ascendente en travesía hasta alcanzar un tramo vertical donde la ferrata se divide en dos: a la izquierda el camino (K3) más sencillo y muy bonito, con espectaculares vistas a la presa, y de frente el más vertical y exigente (K4+). Tanto por uno como por otro alcanzaremos la cima del Cerro Almodón, desde donde disfrutaremos de una magnífica panorámica: a nuestros pies el magnífico embalse de San Juan, una de las "playas" de Madrid, y a nuestro alrededor las cumbres y frondosos bosques de la Sierra Oeste de Madrid, puerta de entrada a la Sierra de Gredos. Un final feliz y relajante después del subidón de adrenalina que supone recorrer la primera vía ferrata de la Comunidad de Madrid.
Dónde: Cerro Almodón, San Martín de Valdeiglesias
Nivel K3/K4/K4+ para iniciados y expertos
Con quién hacerla: Yucalcari Deporte, Aventura y Naturaleza / 617 70 92 74 (WhatsApp), info@yucalcari.com
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