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Portada // elmundo

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�Subir� los precios? �Lograr� agotarse? �Perjudicar� la r...
Charo Lagare · 2026-05-07 · via Portada // elmundo

Juan Carlos Galliano Guill�n, o sea, John Galliano, primer cancelado moderno en la historia de la moda reciente tras lanzar insultos antisemitas a todo el que se sentaba a su lado en la terraza del restaurante La perle, lleg� a Par�s con la iron�a del destino atada a su melena rubia: el �ltimo gran couturier hab�a crecido en el gibraltare�o pasaje sefard�. Las calles, recuerda en el documental Auge y ca�da de John Galliano, eran tan estrechas que desde su habitaci�n pod�a espiar la decoraci�n de sus vecinos.

En el barrio parisino de Le Marais, alcanzada la cincuentena, las paredes de su casa lo volvieron a angustiar. Despu�s de que los v�deos de los incidentes se difundieran en internet, una pintada en la fachada del edificio lo extrajo de la realidad, construida sobre ciclos de ansiol�ticos, alcohol y sesiones de gimnasio, en la que se hab�a instalado tras la muerte de su colaborador Steven Robinson. "Ahora", se le�a en el garabato, "sabes qu� siente un jud�o".

Antes de la celebraci�n del juicio, una amiga del dise�ador lo sent� en un vuelo con destino a Arizona. Durante dos meses, apoyado en Naomi Campbell, Galliano permaneci� ingresado en un centro de desintoxicaci�n estadounidense. Tras una multa de 6.000 euros y las disculpas p�blicas correspondientes, otra mano brit�nica intercedi� por el dise�ador.

A trav�s de Cond� Nast, con Jonathan Newhouse al frente, Anna Wintour logr� que el rabino Barry Marcus mostrara su indulgencia. Galliano recibi� con �l un cursillo sobre las implicaciones del Holocausto jud�o. Visit� durante semanas a un superviviente de un campo de concentraci�n. Dos a�os m�s tarde, a�n bajo la sombra de la entonces directora de Vogue,�scar de la Renta acogi� al modista en Nueva York. De la peculiar colaboraci�n nunca se supo demasiado. El gibraltare�o regres� a Europa despu�s de que unos paparazzilo fotografiaran con un sombrero de copa alta y ala ancha como los de los jud�os jas�dicos. S�lo se trataba, se disculp� de nuevo, de un capricho est�tico, de un ejercicio de moda.

Wintour tiene una gran capacidad de persuasi�n y habr� convencido a Marta para redimir al pobre genio descarrilado

Stevie Nicks, con el primer dise�o de Zara x John Galliano.

Stevie Nicks, con el primer dise�o de Zara x John Galliano.GETTY

Wintour sab�a que el John Galliano al que Dior hab�a despedido tras las escenas en La perle era un hombre enfermo, adicto al trabajo, los tranquilizantes y el vino. Jam�s temi�, cuenta a la c�mara, que la reputaci�n de su amigo contagiara la suya. Marta Ortega, tampoco. La presidenta no ejecutiva de Inditex, al cargo de su direcci�n estrat�gica y consejo de administraci�n, ha convertido al �ltimo gran genio de la costura en el rostro y la aguja de Zara durante los dos pr�ximos a�os.

Pedro Mansilla, soci�logo especializado en moda, intuye en la estrategia de la empresa coru�esa de nuevo la silueta de la periodista brit�nica experta en moda, que en los �ltimos meses ha paseado por el puerto gallego para visitar la exposici�n de la obra de Annie Leibovitz organizada por la Fundaci�n Marta Ortega P�rez. Despu�s de una d�cada al frente de Maison Martin Margiela, Galliano empezaba a consolidar un silencio de dos a�os en su curr�culum. Las vacantes en las casas de moda que en el pasado lider� ya se hab�an ocupado: Sarah Burton estaba al frente de Givenchy y Jonathan Anderson comenzaba a reimaginar Dior. "Wintour tiene una gran capacidad de persuasi�n y habr� convencido a Marta para redimir al pobre genio descarrilado", aventura. "El modelo de colaboraci�n era sencillo. Se trata del mismo que H&M inaugur� hace 20 a�os con Stella McCartney. Por �l han pasado Karl Lagerfeld, Balmain, Versace o Viktor & Rolf. A Zara le tocaba elegir a uno". Se trataba, apunta el analista de moda Jay Tibbits, del "�ltimo gran creador de su generaci�n".

La estrategia, no obstante, no era una reci�n nacida. Hab�a comenzado a gestarse antes, incluso, del nombramiento de Marta Ortega como cabeza familiar visible de Inditex. En 2019 el redise�o del logo de Zara delat� el cambio de marcha. Fabien Baron, director de arte franc�s, sugiri� que el dise�o que estampaba las colecciones de la gama alta de la firma, Zara SRPLS, se extendiera a todos los escaparates, bolsas, webs y etiquetas. El fot�grafo Steven Meisel y el estilista Karl Templer llevaron, como Baron, el bagaje acumulado en la revista Interview, fundada por Andy Warhol, hasta Arteixo. Stefano Pilati, antiguo director creativo de Saint Laurent, el instagramer especializado en moda Stylenotcom, Kate Moss o el dise�ador Willy Chavarr�a contribuyeron a robustecer el apartado de colaboraciones de la compa��a. El nicho se convert�a en masa.

Cambio de ritmo

Marta Ortega, presidenta no ejecutiva de Inditex.

Marta Ortega, presidenta no ejecutiva de Inditex.GETTY

Federico Antelo, director de la Escuela de Moda del IED Madrid, sospecha que los movimientos "pretenden alejar la marca de la impersonalidad del fast fashion. Esta vez han ido m�s lejos, ya que Galliano es una figura asociada a la Alta Costura, por su etapa en Dior, y al upcycling y la artesan�a, como se vio en su paso por Margiela, ambos mundos muy lejanos a�n al universo de Zara. Para m�, revela un cambio de direcci�n para que una moda m�s reposada, m�s responsable y reflexiva sea visible para todos. Y la figura de Galliano tiene el poder de comunicar exactamente eso". En la disecci�n de Tibbits hay un cambio de velocidad. La firma tiene prisa. Debe terminar una carrera: Zara, explica, corre para elevar su marca. Sabe que debe alejarse de los ritmos ultrarr�pidos de Temu y Shein.

Para asegurar la distancia, Zara ha empleado el t�rmino con el que las grandes casas de moda hacen referencia a las piezas que han moldeado su historia. Ha adelantado que, con una mirada de Alta Costura, Galliano se ocupar� de redise�ar su "archivo". Antelo observa en la apropiaci�n "torpeza y un error innecesario. Esconde pretensi�n, claramente. No hac�a falta justificar la colaboraci�n utilizando ese concepto que s�lo aplica a casas con unas se�as de identidad incontestables. Zara tendr� su archivo, por supuesto, pero no es el tipo de archivo al que se refieren. Podr�an haber dicho que Galliano reinterpretar�a los art�culos mejor vendidos en la historia de Zara, que habr�a sido algo m�s honesto y real".

Con el low cost y la coherencia de sus ideas, Zara ha conseguido con la moda la misma revoluci�n que en el siglo pasado llev� adelante el pr�t-�-porter frente a la Alta Costura

A Mansilla la palabra se le antoja casi "una payasada, una cr�tica a los que se opon�an a la revoluci�n de Inditex: hoy las casas de moda lo copian todo de todos. Zara tiene derecho a reinterpretar lo que han producido aunque pertenezca al imaginario de Yves Saint Laurent o Karl Lagerfeld". Cuentan los gallegos, se�ala, con una ventaja con respecto a las propuestas de la pasarela. Inditex s� es capaz de alcanzar los armarios de las mujeres. Transforma, es decir, la idea en moda. Establece corriente y tendencia. "Son los �nicos que de verdad han podido democratizarla. En el �ltimo siglo, en Espa�a tenemos dos grandes fil�sofos que comparten apellido: Ortega. Con el low cost y la coherencia de sus ideas, Zara ha conseguido con la moda la misma revoluci�n que en el siglo pasado llev� adelante el pr�t-�-porter frente a la Alta Costura".

La llegada de Galliano, no obstante, sacude uno de los pilares de la identidad de Zara. En un equipo creativo sin rostro p�blico, el del hombre de bigotillo fino y cejas oscuras que con su melena rubia trot� por Par�s disfrazado de Napole�n Bonaparte, que desfil� vestido como un torero, que refrescaba sin petici�n previa al p�blico de las discotecas con su orina, que orquest� un desfile inspirado en los vagabundos franceses, que fue devorado por las 32 colecciones anuales que figuraban en su contrato laboral, supone, para el soci�logo, un regreso "al sistema antiguo". En aquel, sin algoritmos ni sistemas de ventas que informaran sobre los productos m�s vendidos del d�a, la ropa no llegaba en buques desde el otro lado de los Urales. Creaci�n y confecci�n exig�an tiempo. Con las colecciones de Galliano, que se prev�n espaciadas, marcadas por las estaciones naturales, la similitud con una moda en apariencia sosegada se encargar� de continuar ensanchando la brecha que Inditex proyecta ante sus competidores.

Con nombre y apellido

Maison Margiela OI 2024

Maison Margiela OI 2024SPOTLIGHT LAUNCHMETRICS

Con el logo redibujado, en las tiendas se orquestaba una peque�a revoluci�n. En los �ltimos cinco a�os, Zara ha eliminado el 33,8% de sus espacios f�sicos. Inditex replica, as�, la estrategia de las grandes firmas de lujo: los locales merman su disponibilidad, pero potencian su espectacularidad. El espacio se abre, se convierte en una materializaci�n del estilo que proponen. Como en la avenida Montaigne de Par�s, donde las boutiques injertan en sus plantas bajas y �ticos cafeter�as y suites privadas, fusionan el espacio de compras con la hosteler�a. Por �ltimo, asume con Galliano el plan que H&M ejecuta desde hace dos d�cadas: introduce con contundencia la figura del artista invitado.

Pese a las colaboraciones puntuales que sorprend�an a los seguidores de la moda y aliviaban la aparente cojera, en Arteixo sonaba la cuenta atr�s. En Tokio o Toronto, los competidores de Zara hab�an puesto ya en pr�ctica la estrategia. Haider Ackermann, director creativo de Tom Ford, presenta sus bocetos en Snow, la l�nea premium de Canada Goose; Zac Posen dirige, desde hace un a�o, las l�neas de dise�o de la estadounidense Gap; Clare Waight Keller orquesta las colecciones de Uniqlo despu�s de haber conducido las de Chlo� y Givenchy; Jonathan Anderson, excabeza de Loewe y hoy al frente de Dior, a�n refresca su colecci�n con el gigante japon�s cada temporada. En la fiesta del mestizaje creativo s�lo faltaba Zara.

"Galliano debe saber que esta experiencia lo har� transitar por lugares no explorados por �l hasta el momento", razona el director de la Escuela de Moda del IED Madrid. "Sin duda tendr� que amoldarse a unos presupuestos y a unas limitaciones que implicar�n un desaf�o e impulsar�n su proceso de dise�o hacia direcciones nuevas para �l y, por lo tanto, muy estimulantes". Aunque, en palabras de Bernard Arnault, las ventas aumentaban un 50% con cada semestre que el gibraltare�o pasaba al frente de Dior, como Clare Waight Keller, John Galliano ahora contemplar�, quiz�s por primera vez, "que a diferencia de cuando trabajaba para la moda nicho, cuando salgo a la calle ahora me cruzo con mujeres que visten a diario mis dise�os".

Si la estrategia le sale mal, con esta repercusi�n, ya habr� salido bien. Si sale medianamente bien, puede ser la bomba

A finales del pasado a�o, LVMH anunci� que sus resultados no mejorar�an a lo largo de 2026. Los recortes hab�an antecedido a la notificaci�n del conglomerado. Las ventas de Kering, su principal competidor, se despe�aron en el �ltimo trimestre un 10%. La cifra recog�a la ca�da m�s suave del grupo en ejercicios recientes. En las tiendas, los bolsos y sudaderas se han cuajado de logos y, con los precios m�s bajos del cat�logo, se disponen a seducir a los clientes aspiracionales, aquellos que identifican en el dispendio una escalada social. Con el lujo tambale�ndose, apunta Jay Tibbits, analista de moda, Zara se acicala para presentarse como la opci�n de moda sensata. Inditex se transforma de esta manera, discurre el soci�logo Pedro Mansilla, en el gran laboratorio de la moda contempor�nea. "Con Galliano har�n como cualquier gran dise�ador cuando llega a una gran casa: puedes hacer lo que quieras, pero procura que no perdamos mucho dinero. Y podr�s hacer incluso m�s, por supuesto, si ganamos mucho dinero. Aterrizar� en Galicia como Karl Lagerfeld en Madrid en los 80 para trabajar en Loewe. Se traer� el agua mineral y la comida envasada al vac�o. En los t�rminos del fichaje ir� incluido que le monten un estudio en Par�s o que se venga a La Coru�a y all� le provean de los tejidos que quiera, las patronistas, cortadoras y cosedoras que �l solicite. �Qu� supone eso para Inditex? �El 0,0007% de su facturaci�n anual? Sin modificar su l�nea de infanter�a, porque los lanzamientos ordinarios se mantienen, Zara va a crear su propia caballer�a".

Causas y consecuencias

DIOR OI 2000

DIOR OI 2000GETTY

Satisfar�, a su vez, a los mercados del sudoeste asi�tico, desde Filipinas a Hong Kong, que aspiran a que las tiendas, con "nivel�n", a�ade, se correspondan con el producto. "Esta vez la tortilla, a la que le han dado la vuelta, viene servida en bandeja de plata".

Bernard Garby, consultor de empresas de moda, duda de que el trayecto de la cocina al plato haya sido sencillo. El riesgo reputacional, advierte, podr�a fluir en la direcci�n contraria a la prejuzgada. Aunque aspire a modificar "el archivo" con una visi�n ligada a "la Alta Costura", la asociaci�n con las implicaciones de la moda r�pida podr�a taponar la estabilidad que parece haber alcanzado Galliano tras sus m�ltiples muertes y resurrecciones sociales. Quiz�, arriesga, en Zara encuentra ox�geno 15 a�os despu�s de las noches en la terraza de La perle. El de Gibraltar "quiere demostrar que no est� cancelado".

Si los lanzamientos y los titulares siguen el curso previsto, la compradora de Inditex "que, como fashionista radical busca los puntazos de Zara, encontrar� que ya est� en su mano lo �nico que faltaba: el prestigio de marca". Dejar�, predice Mansilla, de "poner cara de pedir perd�n" cuando le pregunten de d�nde es lo que lleva puesto. La etiqueta dejar� de ser "aburrida. Zara est� haciendo muy bien lo que siempre hizo: llevar la moda a la calle con un cero menos. Le faltaba poder presumir de etiqueta. No lo resolver� de un plumazo, pero se pone a ello. Si la estrategia le sale mal, con esta repercusi�n, ya habr� salido bien. Si sale medianamente bien, puede ser la bomba".