惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

The Cloudflare Blog
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
Threat Intelligence Blog | Flashpoint
Threat Intelligence Blog | Flashpoint
L
LangChain Blog
W
WeLiveSecurity
P
Proofpoint News Feed
月光博客
月光博客
NISL@THU
NISL@THU
L
LINUX DO - 最新话题
Webroot Blog
Webroot Blog
T
Threatpost
Y
Y Combinator Blog
www.infosecurity-magazine.com
www.infosecurity-magazine.com
T
Threat Research - Cisco Blogs
Vercel News
Vercel News
Jina AI
Jina AI
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
S
Schneier on Security
J
Java Code Geeks
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
小众软件
小众软件
MyScale Blog
MyScale Blog
N
News and Events Feed by Topic
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
有赞技术团队
有赞技术团队
The Hacker News
The Hacker News
Schneier on Security
Schneier on Security
K
KPMG report finds enterprise disconnect between AI and its ROI | CIO
Help Net Security
Help Net Security
Recent Announcements
Recent Announcements
S
Security @ Cisco Blogs
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
S
Securelist
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
云风的 BLOG
云风的 BLOG
C
Cisco Blogs
雷峰网
雷峰网
量子位
Google DeepMind News
Google DeepMind News
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
Spread Privacy
Spread Privacy
L
Lohrmann on Cybersecurity
I
Intezer
T
The Blog of Author Tim Ferriss
G
GRAHAM CLULEY
D
DataBreaches.Net
V
Vulnerabilities – Threatpost
P
Privacy & Cybersecurity Law Blog
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
罗磊的独立博客

Portada // elmundo

Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela Stella McCartney lanza una nueva colaboración con H&M 20 años después: "Si la moda sostenible no es democrática, no funcionará. Hoy el sistema hace que lo correcto sea más caro" Menchu Gal, la artista incansable que decidió ser pintora Alejo Sauras, actor: "El fenómeno fan es muy duro. Cuando todas quieren ligar contigo, no ligas con ninguna" Love Story y la mentira de los 90 Vox marca distancias con Trump meses después que sus aliados europeos y cuida a Meloni tras caer Orban "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n El Gobierno descarta un adelanto de las elecciones por el juicio a Bego�a G�mez: "Ser�n cuando toca que sean" La novia que sobrevivi� a un terremoto y se cas� con su rescatador en la China de las bodas grupales militares Un nuevo avance con la terapia gen�tica del 'corta-pega' logra silenciar el cromosoma extra en el s�ndrome de Down 26 restaurantes de Madrid se rinden a los sabores de Navarra El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s Cartas lacrimosas Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" Los mejores ejercicios para bajar barriga y conseguir un abdomen plano en casa Herida una ni�a tras recibir un disparo en el patio de un colegio de Badajoz El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco La decisiva roja a Camavinga en el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: "Creo que no sabía que era la segunda" Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso Tuvimos a la m�s bella Teresa de Calcuta en Adif Lora se llev� a una reuni�n de la Sepi para rescatar Duro Felguera al comisionista Vicente Fern�ndez aunque llevaba un a�o cesado Grandes redadas en el cintur�n de Barcelona para atajar el aumento de la delincuencia Ocho CCAA del PP batallar�n contra la regularizaci�n de 500.000 inmigrantes, pero Andaluc�a se desmarca: "Estamos con la cabeza en las elecciones" "Alg�n d�a acabaremos a tortas, como en el Oeste": el enfrentamiento llega a m�ximos en el Congreso El Mundo En busca de pruebas clave en el zulo que el acusado de matar a Esther ocult� durante cuatro a�os El �ltimo recorrido de Orlinda: sali� desorientada de la T-4 de Barajas y muri� junto a la R-2, a solo seis kil�metros del aeropuerto Feij�o llama a S�nchez "el Orban del Sur" y pide su dimisi�n por el procesamiento de su esposa: "Ha consentido que se robe en su cara y no se ha marchado" La Audiencia de Valladolid devuelve la causa de Esther L�pez al juzgado instructor tras hallarse un s�tano en la casa del acusado Anticorrupci�n investiga al Ayuntamiento y al Puerto de Valencia por prevaricaci�n y tr�fico de influencias Otra diputada de Vox en Murcia se va al Grupo Mixto y deja al partido sin capacidad de bloqueo en el Parlamento regional El Gobierno atribuye las cr�ticas del PP a la regularizaci�n de inmigrantes a sus "pactos con la ultraderecha": "Es el partido m�s desubicado de la historia" "Volver a imaginar" para resistir: PHotoEspa�a 2026 reivindica el poder pol�tico de la imagen en tiempos convulsos Derrota del 'caballo de Troya' h�ngaro Alcal� de Henares se queda sin suministro de agua y pone cisternas y provisiones a disposici�n de los vecinos Imputan al alcalde de Ourense, Gonzalo P�rez J�come, por prevaricaci�n al compaginar su cargo con ingresos privados sin pedir autorizaci�n El Gobierno no expulsar� a los inmigrantes que no obtengan el permiso tras la regularizaci�n: seguir�n en Espa�a en situaci�n irregular Env�an a juicio por homicidio a los profesores de Mario Conesa, muerto a los 17 a�os en un viaje de estudios a B�lgica en 2022 El PP se hace con la Presidencia de las Cortes de Castilla y Le�n siete a�os despu�s con el apoyo de Vox El Gobierno descarta una gran conversi�n de interinos en fijos tras la sentencia del TJUE: "No obliga a hacerlo" La Reina Letizia recupera la chaqueta �tnica de Mango que eleva cualquier look de primavera (y que tiene en su armario desde hace una d�cada) Manual para la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes: qui�n entra, qu� pedir y c�mo El Parlament ofrece pagar para no tener que izar ya la bandera de Espa�a como ha reclamado la Justicia S�nchez vuelve a insinuar que Peinado hace pol�tica con la investigaci�n a su mujer: "Lo que pido a la justicia es que haga justicia" El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" Los Cañitas Maite desembarcan en Málaga: la nueva excusa para visitar la ciudad sabe a croqueta y ensaladilla de gamba blanca malagueña Leo Pruimboom, fundador de la Psiconeuroinmunolog�a cl�nica: "La longevidad saludable no se alcanza con masajes, sueros y pastillas" El Mundo "Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo' Triple golpe a Vox por la ca�da de Orban: financiero, estrat�gico y de futuro Lecciones h�ngaras El Mundo El Mundo Roy Makaay: "Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol" La alcaldesa Agirre (PNV) agrava la par�lisis en Getxo al anunciar que no optar� a la reelecci�n tras el esc�ndalo del palacete Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien" El Gobierno vasco premia al etarra que asesin� a Tom�s y Valiente con un tercer grado que le permitir� cumplir su condena en su casa James Rodr�guez tambi�n gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva m�s de tres millones de euros El bipartidismo frena a Vox en las provincias y aleja el 'sorpasso' el 17-M Portero de prostíbulo, chófer de Bárcenas, espía para Villarejo... y hoy sigue siendo policía: Sergio Ríos, el 'Cocinero' de la 'Kitchen' ¿Por qué han fracasado las negociaciones de paz en Islamabad? El Gobierno examina a 44.000 alumnos de 12 años con la misma evaluación en toda España Seguridad Social no ha tenido en cuenta la regularización de inmigrantes en sus proyecciones de gasto en pensiones La Sepi se abre a renegociar el calendario del rescate de Plus Ultra por sus problemas para devolver los 53 millones de fondos p�blicos Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo La lucha de Rocío contra el síndrome de Lawrence, la enfermedad del 'hambre voraz': "Un fármaco no puede valer más que mi vida" Segunda semana del juicio a Ábalos, Koldo y Aldama por las mascarillas: ex altos cargos de Adif y Puertos desfilarán ante el Supremo Keiko Fujimori encabeza el escrutinio oficial en Per�: "Nuestro pa�s est� cerca de recuperar el orden" Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista: "En España cenamos muy tarde, y eso perjudica al metabolismo y al descanso" Verde, el color más difícil, por qué no te lo pones y cómo proponen las marcas usarlo y combinarlo en 2026 Sonia Navarro, la artista que convierte la costura y el bordado en vanguardia: "Lo que me interesa es que las mujeres estén bien pagadas" Joan Tubau, economista: "En España el dinero es un tema tabú por la cultura, la religión... Se compra mucha lotería, pero hay poca cultura financiera" De vinos en el mercado: siete barras imprescindibles para beber bien en Madrid Almeida instalará un jardín vertical 2.0, con 34 especies y 2.834 m2, como pasarela hacia el futuro 'bosque' de Parque Ventas La última cruzada de Ortega Smith en Cibeles: "Vox ya nos quiso apagar en 2023, donde no tuvimos ningún apoyo, y sacamos un concejal más; llevamos dos años trabajando en solitario" Montero en el cadalso andaluz Juanma Moreno arranca la precampaña de las autonómicas del 17-M con la mayoría absoluta a tiro ¿Quién heredará la España de los comercios locales? Su futuro, en vilo ante la falta de relevo: "Mi hijo decía que esto es muy sacrificado, que no se veía trabajando así" José Ángel Mañas, escritor: "Hace 10 años, para ser de extrema derecha había que ser valiente; hoy es 'mainstream' y sólo da pena" La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" El Mundo La UE se libra de Orban, de las filtraciones a Rusia y del bloqueo a las medidas de ayuda a Ucrania: "Hungría ha elegido Europa" La Guardia Civil inspeccionará un zulo por su posible relación con el crimen de Esther López Miedo a ver películas de niños Viktor Orban, el poder que se convirtió en sistema El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso" Orban pierde el poder y Europa frena al trumpismo global M�s cara, m�s sexual, m�s poderosa: Bad Gyal pone caliente Madrid para celebrar 10 a�os de carrera
La ciudad donde el ébola convierte un funeral en una amenaza pública: "Aquí la gente muere sin saber de qué"
F.B. · 2026-06-04 · via Portada // elmundo

En la región congolesa de Ituri, el ébola no se anunció a los pies del camastro de un hospital, sino en el transcurso de un funeral. Llegó disfrazado de malaria, dejó un puñado de muertos sin diagnóstico preciso y convirtió el gesto más antiguo del duelo tradicional africano —lavar, velar, tocar por última vez a un hijo, a un padre o a un hermano— en una ruleta rusa biológica. Para cuando las autoridades pronunciaron la palabra «ébola», el virus ya había viajado de sepelio en sepelio, adherido a las manos de quienes solo habían hecho lo que siempre se hace con los muertos en el noreste de la República Democrática del Congo: despedirse afectuosamente.

«Saben muy bien que no tendrían que tocar los cuerpos pero es más fuerte que ellos», dice el salesiano Domingo de la Hera. «La gente simplemente no acepta que les digan que no pueden posar sus manos sobre su amigo, hermano, padre, esposo o quien quiera que sea. Y menos todavía aceptan despedirse de ellos sin lanzarles una última mirada. Para evitar problemas, están envolviendo los cadáveres en una especie de mortajas de plástico que permiten ver el rostro», describe el religioso español, que conoce bien la zona afectada por el actual brote congoleño de ébola.

En efecto, uno de los obstáculos que acostumbraban a encontrar los equipos de entierro del Gobierno era que el cuerpo se colocaba en una bolsa negra. Pero como no podían ver el cuerpo, los familiares dudaban de la identidad de la persona que estaban enterrando.

Las nuevas bolsas mortuorias que menciona el religioso castellano han sido rediseñadas con secciones transparentes en la zona de la cara que permiten organizar el duelo de un modo culturalmente apropiado. El representante de la familia es también informado de las restricciones de asistencia y las traslada a la familia.

El riesgo permanente de vivir entre el ébola y el M23

De la Hera tiene 79 años, es burgalés y lleva doce años en Goma, la gran ciudad volcánica del este congoleño, encajada junto al lago Kivu y la frontera de Ruanda. Allí, el ébola no ha tomado la calle como en Ituri, pero ha bastado la sospecha de un primer caso confirmado para reanimar viejos fantasmas de esa metrópoli de frontera, rodeada de desplazados, bajo control de facto de los rebeldes armados del Movimiento 23 de marzo (M23) y, ahora, como consecuencia de la irrupción del virus, con los pasos hacia el país vecino de nuevo clausurados.

El hecho es relevante porque Goma vive mirando a Ruanda: desde allí cruzan a diario estudiantes, enfermos, comerciantes, viajeros y cooperantes. Y en vista de lo sucedido, muchas familias han quedado partidas por una línea administrativa.

Ruanda cerró sus conexiones fronterizas con la RDC el mismo día en que la OMS declaró la emergencia internacional. Para Goma, una ciudad que respira con un pulmón en cada orilla (una está en el lado congoleño y otra en la ciudad ruandesa de Gisenyi, hoy Rubavu) fue como si alguien hubiera suprimido de golpe una de las mitades del mundo.

El padre Manuel Fernández, en el epicentro de la crisis.

El padre Manuel Fernández, en el epicentro de la crisis.

Y ese no es el único problema. El laboratorio que sostiene el diagnóstico de todo el brote en el este del Congo está en Goma. Y Goma, desde enero de 2025, no está en manos del gobierno congoleño. El M23 respaldado por Ruanda ha establecido una administración paralela con sede en esa ciudad, la más importante de la parte oriental del Congo.

Son ellos, y no el Ministerio de Salud de Kinshasa, quienes gestionan el territorio. Y cuando el primer caso fue confirmado en la ciudad —el 17 de mayo, una mujer que había viajado desde Ituri—, fue el secretario permanente del M23, Benjamin Mbonimpa, quien tomó la palabra: el gobierno rebelde establecería los puntos de entrada y de salida y asumiría la responsabilidad de los servicios funerarios si el virus comenzaba a propagarse.

La crisis sanitaria, en manos de un grupo armado

¿Un grupo armado gestionando los potenciales entierros de ébola si se produjera un brote serio? La paradoja tiene su propia lógica en esta parte del mundo, pero eso no la hace menos inquietante.

Muchos de los desplazados viven en campos alrededor de Goma, donde las sucesivas oleadas de desplazamiento complicarían la identificación, el seguimiento y el aislamiento de casos. Son los restos humanos de un conflicto que lleva años vaciando el interior de Ituri y Nord-Kivu hacia las periferias de la ciudad. Gente que huyó de la guerra y que ahora convive hacinada en las afueras, a distancia cero de cualquier contagio que se propague desde el mercado o desde un funeral celebrado en la calle.

«De momento, la situación es de calma», insiste De la Hera. El burgalés sabe de lo que habla porque lleva casi medio siglo en África y ha visto crecer y morir más de un brote. Pero es una calma conocida: la del que no ignora que, aunque el fuego esté todavía lejos, la dirección del viento puede cambiar rápidamente y transformar el panorama en cuestión de poco tiempo.

La variante de este brote no es la Zaire, la más conocida y para la que existe vacuna autorizada, sino la Bundibugyo, un linaje viral mucho más raro y solo documentado antes en Uganda en 2007 y en el este del Congo en 2012.

Su letalidad histórica se ha movido entre el 30 y el 50 por ciento, según la OMS, y contra él no hay tratamiento preventivo ni medicamento específico aprobado: solo aislamiento, rastreo, entierros seguros y cuidados de soporte tempranos para impedir que la deshidratación, las hemorragias y el fallo multiorgánico hagan su trabajo y expandan la enfermedad sin control y rápidamente.

A 28 de mayo, el ECDC recogía 125 casos confirmados y 906 sospechosos en la RDC, con 17 muertes confirmadas y 223 sospechosas, repartidas entre las regiones de Ituri, Nord-Kivu y Sud-Kivu.

En el mapa frío de los epidemiólogos, esas cifras son solo curvas, contactos y zonas sanitarias. En la región de Ituri, son vecinos que desaparecen de un día para otro y familias que descubren demasiado tarde que el último gesto de amor puede ser también el primer contagio.

Un granadino en el epicentro de la crisis sanitaria

Quien conoce lo que ocurre de primera mano es el padre blanco Manuel Fernández García, granadino de Cúllar Vega, 72 años, y afincado en Bunia, que es uno de los epicentros de esta nueva crisis. El religioso lleva más de tres décadas de misión africana entre Malí y la República Democrática del Congo, y doce años en una ciudad que ha crecido hasta rozar el millón de habitantes empujada por la guerra, los desplazados y la riqueza minera de la provincia en la que se encuentra enclavado el lugar.

Fernández trabaja en la parroquia Jean Biyaya, confiada a los Padres Blancos, y en un centro juvenil con dos bibliotecas, una para universitarios y otra para escolares. Su misión cotidiana no es médica, sino pastoral y educativa: formar catequistas, acompañar comunidades de base y sostener un tejido social que ya venía desgarrado por la guerra antes de que el virus añadiera otra capa de inquietud a los infortunios precedentes en este rincón golpeado del mundo.

"Hay fallecimientos cada día y el pueblo no sabe de qué ha fallecido. Aquí la gente muere sin saber de qué"

Los colegios en Ituri siguen abiertos, el mercado funciona, las iglesias continúan reuniendo fieles y la ciudad conserva el pulso de siempre. Solo hay, dice Fernández, una pregunta clavada en los barrios populares: de qué se están muriendo. «Hay fallecimientos cada día y el pueblo no sabe de qué ha fallecido. Aquí la gente muere sin saber de qué», describe el párroco sobre la angustia que envuelve a la zona.

Hasta hace unos días, en cualquiera de sus misas podían reunirse mil o mil quinientas personas. Ahora las autoridades han limitado las asambleas, se insiste machaconamente en la necesidad de lavarse las manos y de evitar saludos físicos y guardar distancia, replicando en cierto modo las recomendaciones que se extendieron durante la pandemia provocada en 2020 por la Covid-19.

Pero el virus continúa avanzando en un territorio donde la prudencia sanitaria compite con la costumbre, la fe, el rumor y una larga convivencia con la muerte. «A veces se ríen porque se ríen de la vida», explica el misionero. «Llevan muchísimo tiempo coexistiendo con rebeldes por todos lados. No es que se hayan acostumbrado al sufrimiento — porque la gente no se acostumbra nunca a él— pero se toman lo ocurrido como otra prueba más que les ha caído del cielo. Suelen bromear diciendo: "Si no nos mata la rebelión, nos matará la enfermedad". Yo diría que le dais más importancia a lo que ocurre allá en Europa que nosotros mismos aquí».

Lo que en verdad se está echando a faltar a juicio del español es más información de las autoridades sanitarias. «No es que la gente no se tome en serio lo que le dicen», apostilla el granadino. «El problema es que nadie les da muchas explicaciones. Hay radios y televisiones pero falta formación de base para la población. Por ejemplo, hubo un grupo de jóvenes que se empeñaron en recuperar el cadáver de un familiar y acabaron prendiendo fuego a una tienda. No basta con exigirles que no se lleven el cuerpo. Si se les hubiera explicado de otra manera, quizá el asunto hubiera discurrido de un modo más tranquilo», subraya el español sobre las escenas a las que ha asistido sobre el terreno.

Recuperar los cuerpos

En efecto, en Rwampara, cerca de Bunia, un centro de tratamiento fue atacado violentamente después de que se impidiera a una familia recuperar el cuerpo de un hombre sospechoso de haber muerto a causa del ébola en días anteriores.

En Mongbwalu, donde el virus se multiplicó tras un entierro en el que los dolientes tocaron el cadáver sin saber que estaba infectado, vecinos furiosos prendieron fuego a otra tienda instalada para aislar casos sospechosos y confirmados. Hubo pacientes que huyeron, sanitarios evacuados, disparos de advertencia y entierros vigilados por soldados mientras trabajadores de la Cruz Roja, cubiertos con trajes protectores blancos, bajaban ataúdes sellados a la tierra. El funeral dejó de ser una despedida familiar para convertirse en una operación armada de seguridad.

Y esa es justamente la razón por la que las autoridades prohibieron los velatorios y limitaron las reuniones para contener la expansión de un virus que ya atemorizó antes al resto del planeta. A la postre, la escena más íntima del duelo congoleño —lavar, mirar, tocar, acompañar al muerto— se ha convertido en el campo de batalla decisivo del brote. El virus Bundibugyo viaja en fluidos corporales, pero en Ituri encontró su autopista en una costumbre demasiado humana para ser abolida por un decreto del M23.

«Es gente que no ha expulsado a Dios de su vida, tal y como hemos hecho en Europa»

«Los africanos son personas que tienen muchas costumbres arraigadas en su cultura y su religión tradicional», apunta el padre blanco Manuel Fernández, sobre las dificultades para modificar hábitos instalados. «Es gente que no ha expulsado a Dios de su vida, tal y como hemos hecho en Europa. Tienen sus ritos y sus maneras de acercarse a él y tienen sus fetiches, que no son instrumentos del diablo como pretendía antes el imaginario colonial, sino medios humanos para acercarse a lo divino».

«Esto es una lucha continua por la vida», concluye el religioso español. «Y yo diría que el carácter congolés es maravilloso. Son luchadores que no se amargan nunca por lo que se les viene encima. Y tienen una cosa muy bonita que es que confían mucho en Dios, yo me atrevería a decir incluso que su confianza es un poquillo exagerada», sentencia desde el corazón de la crisis sanitaria.