Los representantes de los trabajadores reclaman unas condiciones vayan más allá de las que se negociaron en el último ERE llevado a cabo por la entidad en el año 2020

Héctor Grisi, consejero delegado de Banco Santander.EFE
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Banco Santander ha iniciado formalmente las negociaciones con los representantes sindicales de la entidad para ejecutar un plan de prejubilaciones con unas condiciones comunes para todos los trabajadores que quieran acogerse a él, aunque no existe ningún objetivo concreto de salidas de personal ni de reducción de la plantilla.
Ambas partes formalizaron el martes la mesa de negociación que volverá a reunirse previsiblemente la próxima semana para abordar la creación de un acuerdo marco que sirva de base para los trabajadores que decidan optar por la prejubilación.
Las prejubilaciones no son nuevas en la entidad. De hecho, se llevan produciendo en un volumen considerable y de manera individualizada desde 2025, por eso los sindicatos llevan meses reclamando que se establezcan unas condiciones comunes para todas esas salidas y eso es lo que han empezado a negociar.
Los representantes de los trabajadores reclaman que esas condiciones vayan más allá de las que se negociaron en el último Expediente de Regulación de Empleo (ERE) llevado a cabo por la entidad en el año 2020 y tengan en cuenta los beneficios récord que el banco presidido por Ana Botín lleva registrando en los últimos años.
"Teniendo en cuenta los grandes beneficios de la empresa, el acuerdo debe contener mejoras que tengan en consideración las carreras de cotización más cortas, y debe ser motivadora para las personas con edades cercanas a la prejubilación", recoge un comunicado difundido por CCOO. Entre otras cosas, la organización reclama inicialmente varios tramos desde los 50 años, un incremento de porcentajes de salario bruto (o una alternativa para casos de Complementos Voluntarios Personales elevados), primas por antigüedad para mayores de 60 años, cotización hasta la primera edad de jubilación, una revalorización anual, el mantenimiento de aportaciones al plan de pensiones de la empresa, que se mantenga el seguro colectivo y que se garantice el relevo generacional en la plantilla.
Contactados por este periódico, tanto los sindicatos como la entidad recalcan que se trata de un proceso de adhesión voluntaria para las dos partes, es decir, que la empresa puede declinar que se produzcan ciertas salidas y los trabajadores no están obligados a acogerse al plan. Santander asegura además que "no hay un objetivo en el número de salidas" y que el propósito de este proceso es adaptar las plantillas a las nuevas necesidades y habilidades de la actividad financiera.
El sindicato CGT indicó la semana pasada que tenían como objetivo cerrar este acuerdo para mediados de julio, aunque en el banco no se ponen un plazo límite.
Santander cerró el mes de marzo con un total de 1.607 oficinas en España, lo que supone una reducción de 185 sucursales frente a marzo de 2025. A nivel grupo, cerró algo más de 1.000 oficinas. Hace diez años, en marzo de 2016, Santander contaba con 3.433 oficinas en España. Según otro comunicado de UGT de la semana pasada recogido por Europa Press, Santander se ha comprometido a frenar los cierres de oficina hasta final de año, aunque eso no implica que alguna sucursal pueda pasara a un agente.
Respecto al total de empleo, en marzo, el banco contaba a nivel grupo con 185.000 empleados, lo que supone una reducción de 11.000 trabajadores frente a un año antes.
Preguntado por esta reducción en la conferencia con analistas tras la publicación de los resultados del primer trimestre, el consejero delegado, Héctor Grisi, indicó que es consecuencia de la transformación y simplificación que está acometiendo el banco. "Cuando simplificas y automatizas procesos necesitas menos gente de lo normal. Y eso es exactamente lo que está pasando", afirmó el CEO. En todo caso, el banco espera aumentar su plantilla como consecuencia de las adquisiciones de TSB y Webster.


























