
























El señor Roversi camina con cautela y paso corto. Se apoya en un bastón, posible efecto secundario de sus 78 años, mientras sale del Centro de la Fundación Marta Ortega en un magnífico día de sol en A Coruña. Acaba de presentarse su exposición Doubts y canturrea con ánimo L'anno che verrà, uno de los temas de la playlist que él mismo ha confeccionado para la muestra
Paolo Roversi (Ravena, 1947), fotógrafo de moda con una trayectoria internacional que suma más de cuatro décadas, es el protagonista de la próxima exposición de la Fundación Marta Ortega (Fundación MOP), el espacio que preside la heredera del imperio Inditex. Doubts estará abierta al público desde mañana hasta el 20 de septiembre, y exhibirá obras icónicas de quien ha trabajado para firmas como Dior, Valentino y Saint Laurent, además de imágenes inéditas del autor.
La exposición alberga 196 obras, vehiculadas en 12 secciones interconectadas y con distintos hilos temáticos, en virtud de diferentes aspectos de su estética. El resultado ha sido la transformación de la nave del Centro MOP en los espacios Theatre, Appearances, Shadows, Doubts, People, Presence, Grace, Beauty y Fading, unas palabras escogidas por el propio Roversi que han dado alas a la interpretación de Clara Belleville y Ania Martchenko, comisaria y escenógrafa de la muestra, respectivamente.

Sara Grace, París 2018.Paolo RoversiFundación MOP
Las fotografías de Roversi (Ravena, 1947), absolutamente hipnóticas, trasladan al espectador a un universo muy personal y onírico. Ha trabajado con los mejores diseñadores de moda del mundo, que han confiado en su visión para que él pintase con su cámara cuerpos y rostros que a veces plasma difusos y otras, con una nitidez turbadora. El fruto son instantáneas íntimas y delicadas que, a menudo, parecen más cuadros que fotografías.

Molly, París 2015.Paolo RoversiFundación MOP
Para el italiano, que se describe a sí mismo como un artesano, su templo es su estudio: "Es como un teatro diminuto: [...] En este lugar, todo es posible. Se trata de un espacio a la espera de que algo lo ocupe, un tiempo que todavía nadie ha inventado", explica. La exposición, incluso, cuenta con una réplica que permite al visitante sospechar cómo se fraguan estas fotos: "Un espacio secreto y pequeño que poca gente conoce, pensado alcanzar la intimidad de esos retratos", aclara la comisaria.
Es allí, en apenas unos metros cuadrados de paredes enteladas, donde la complicidad entre los que están a ambos lados del objetivo debe atrapar la belleza, "que no atiende a principios ni a razones", afirma, y que "sólo se manifiesta en el silencio y en la contemplación". La belleza es el Santo Grial de Roversi y su búsqueda obsesiva, transversal en toda su obra.
Su estudio, el espacio donde todo debe suceder, es donde Roversi ejerce control total sobre cada uno de los elementos de la fotografía —la luz, la sombra, el flash, el desenfoque e incluso el deterioro— permitiéndose dar rienda suelta a la incertidumbre y acoger así lo accidental e inesperado. "Siempre que mi trabajo ha experimentado una evolución, lo ha hecho a raíz de un accidente... Es una alegría cada vez que esto ocurre, un regalo caído del cielo". Por eso, Belleville se refiere al italiano como "el fotógrafo del fallo", para quien la precisión técnica está supeditada al fin último e innegociable: el hallazgo de lo bello.

Stella, Paris 1993.Paolo RoversiFundación MOP
El título de la exposición, Doubts, responde a su concepción de la fotografía, un arte que concibe más por lo desconocido que por las certezas que aporta: "Para mí, una fotografía es siempre más una pregunta que una respuesta. Abre a lo intangible, a lo incierto", explica Roversi. La certeza le parece "peligrosa" y, por eso, arranca cada uno de sus particulares shootings en estado dubitativo.

Doubts, París 2026.Paolo Roversi para 'd la Repubblica'Fundación MOP
El italiano arriesga con heterodoxia: en la sección Shadows, por ejemplo, se muestran fotos disparadas en total oscuridad, donde el artista ilumina con una linterna solo lo que quiere mostrar. Esa es su manera de esperar a que la realidad se revele, se manifieste.

Miley Cyrus, París 2025.Paolo RoversiFundación MOP
En otra de las salas, Beauty, su búsqueda de la belleza se ejecuta a través de fotografías despojadas de todo artificio, en una colección forjada en 1991 y que ven ahora la luz por primera vez. Cuerpos completamente desnudos ofrecen una imagen casi descarnada de modelos que han posado para él, como Kate Moss y la cantante Miley Cyrus. Las imágenes muestran finísimas geografías de lo más íntimo expuesto con la potencia de la luz natural.
En Doubts se encuentran muchos de los elementos que mejor definen su manera de trabajar, entre los que se incluye su constante fascinación por las posibilidades de experimentar que ofrece la Polaroid. De hecho, el italiano convirtió estas fotos intantáneas realizadas en gran formato en uno de sus sellos de identidad más reconocibles. En Presence, la sala se inunda de polaroids inéditas donde su reto era atrapar el alma de los retratados y el vínculo íntimo que trató que establecer con ellos. Entre ellos, destaca aquí la supermodelo Naomi Campbell, a quien inmortalizó en 1996.
Una de las secciones más disruptivas de la muestra es People, un originalísimo proyecto realizado en las calles de París. En 1997 colocó un fotomatón en una calle de la capital francesa. Los viandantes entraban y allí estaba Roversi, para captar su rostro y tras él, su identidad. "Escuchó a una mujer quejarse de su poca fotogenia. Él la retrató y ella quedó contenta. Roversi es alguien capaz de ver la belleza de cada uno. De ahí surgió el proyecto de esta sala", cuenta la comisaria.

Olaf, París 2005.Paolo RoversiFundación MOP
Entendidas como un todo, estas secciones dan cuenta de la maestría técnica de Roversi en toda su magnitud, la peculiaridad de su visión y una convicción casi mística de que la belleza se halla en el silencio, en las sombras y en el vacío que existe entre las cosas. Estos mimbres, precisos para alcanzar el alma en cada foto, necesitan tiempo: "Para él la gracia es un don que aparece fugaz. Hace falta tiempo y luz natural para captar esos momentos tan fugaces", concluye Clara Belleville.
La exposición viene acompañada por una publicación editada por The MOP Books y diseñada por M/M (París) y por una película sobre la obra de Paolo Roversi que introducirá a los visitantes en la peculiaridad de su visión creativa.
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