惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

S
Schneier on Security
博客园 - 【当耐特】
人人都是产品经理
人人都是产品经理
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
Last Week in AI
Last Week in AI
IT之家
IT之家
V
V2EX
CTFtime.org: upcoming CTF events
CTFtime.org: upcoming CTF events
博客园 - 叶小钗
Martin Fowler
Martin Fowler
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
M
MIT News - Artificial intelligence
博客园 - 聂微东
MyScale Blog
MyScale Blog
云风的 BLOG
云风的 BLOG
The Cloudflare Blog
WordPress大学
WordPress大学
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
阮一峰的网络日志
阮一峰的网络日志
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
Cyberwarzone
Cyberwarzone
Scott Helme
Scott Helme
H
Help Net Security
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
The GitHub Blog
The GitHub Blog
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
D
DataBreaches.Net
P
Palo Alto Networks Blog
T
Threatpost
P
Privacy & Cybersecurity Law Blog
L
LINUX DO - 最新话题
Know Your Adversary
Know Your Adversary
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
B
Blog
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
P
Proofpoint News Feed
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
Cloudbric
Cloudbric
cs.CV updates on arXiv.org
cs.CV updates on arXiv.org
N
News and Events Feed by Topic
T
The Blog of Author Tim Ferriss
L
Lohrmann on Cybersecurity
量子位
Security Latest
Security Latest
Google DeepMind News
Google DeepMind News
Y
Y Combinator Blog
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
Forbes - Security
Forbes - Security
T
Tailwind CSS Blog

Portada // elmundo

Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela Stella McCartney lanza una nueva colaboración con H&M 20 años después: "Si la moda sostenible no es democrática, no funcionará. Hoy el sistema hace que lo correcto sea más caro" Menchu Gal, la artista incansable que decidió ser pintora Alejo Sauras, actor: "El fenómeno fan es muy duro. Cuando todas quieren ligar contigo, no ligas con ninguna" Love Story y la mentira de los 90 Vox marca distancias con Trump meses después que sus aliados europeos y cuida a Meloni tras caer Orban "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n El Gobierno descarta un adelanto de las elecciones por el juicio a Bego�a G�mez: "Ser�n cuando toca que sean" La novia que sobrevivi� a un terremoto y se cas� con su rescatador en la China de las bodas grupales militares Un nuevo avance con la terapia gen�tica del 'corta-pega' logra silenciar el cromosoma extra en el s�ndrome de Down 26 restaurantes de Madrid se rinden a los sabores de Navarra El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s Cartas lacrimosas Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" Los mejores ejercicios para bajar barriga y conseguir un abdomen plano en casa Herida una ni�a tras recibir un disparo en el patio de un colegio de Badajoz El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco La decisiva roja a Camavinga en el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: "Creo que no sabía que era la segunda" Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso Tuvimos a la m�s bella Teresa de Calcuta en Adif Lora se llev� a una reuni�n de la Sepi para rescatar Duro Felguera al comisionista Vicente Fern�ndez aunque llevaba un a�o cesado Grandes redadas en el cintur�n de Barcelona para atajar el aumento de la delincuencia Ocho CCAA del PP batallar�n contra la regularizaci�n de 500.000 inmigrantes, pero Andaluc�a se desmarca: "Estamos con la cabeza en las elecciones" "Alg�n d�a acabaremos a tortas, como en el Oeste": el enfrentamiento llega a m�ximos en el Congreso El Mundo En busca de pruebas clave en el zulo que el acusado de matar a Esther ocult� durante cuatro a�os El �ltimo recorrido de Orlinda: sali� desorientada de la T-4 de Barajas y muri� junto a la R-2, a solo seis kil�metros del aeropuerto Feij�o llama a S�nchez "el Orban del Sur" y pide su dimisi�n por el procesamiento de su esposa: "Ha consentido que se robe en su cara y no se ha marchado" La Audiencia de Valladolid devuelve la causa de Esther L�pez al juzgado instructor tras hallarse un s�tano en la casa del acusado Anticorrupci�n investiga al Ayuntamiento y al Puerto de Valencia por prevaricaci�n y tr�fico de influencias Otra diputada de Vox en Murcia se va al Grupo Mixto y deja al partido sin capacidad de bloqueo en el Parlamento regional El Gobierno atribuye las cr�ticas del PP a la regularizaci�n de inmigrantes a sus "pactos con la ultraderecha": "Es el partido m�s desubicado de la historia" "Volver a imaginar" para resistir: PHotoEspa�a 2026 reivindica el poder pol�tico de la imagen en tiempos convulsos Derrota del 'caballo de Troya' h�ngaro Alcal� de Henares se queda sin suministro de agua y pone cisternas y provisiones a disposici�n de los vecinos Imputan al alcalde de Ourense, Gonzalo P�rez J�come, por prevaricaci�n al compaginar su cargo con ingresos privados sin pedir autorizaci�n El Gobierno no expulsar� a los inmigrantes que no obtengan el permiso tras la regularizaci�n: seguir�n en Espa�a en situaci�n irregular Env�an a juicio por homicidio a los profesores de Mario Conesa, muerto a los 17 a�os en un viaje de estudios a B�lgica en 2022 El PP se hace con la Presidencia de las Cortes de Castilla y Le�n siete a�os despu�s con el apoyo de Vox El Gobierno descarta una gran conversi�n de interinos en fijos tras la sentencia del TJUE: "No obliga a hacerlo" La Reina Letizia recupera la chaqueta �tnica de Mango que eleva cualquier look de primavera (y que tiene en su armario desde hace una d�cada) Manual para la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes: qui�n entra, qu� pedir y c�mo El Parlament ofrece pagar para no tener que izar ya la bandera de Espa�a como ha reclamado la Justicia S�nchez vuelve a insinuar que Peinado hace pol�tica con la investigaci�n a su mujer: "Lo que pido a la justicia es que haga justicia" El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" Los Cañitas Maite desembarcan en Málaga: la nueva excusa para visitar la ciudad sabe a croqueta y ensaladilla de gamba blanca malagueña Leo Pruimboom, fundador de la Psiconeuroinmunolog�a cl�nica: "La longevidad saludable no se alcanza con masajes, sueros y pastillas" El Mundo "Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo' Triple golpe a Vox por la ca�da de Orban: financiero, estrat�gico y de futuro Lecciones h�ngaras El Mundo El Mundo Roy Makaay: "Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol" La alcaldesa Agirre (PNV) agrava la par�lisis en Getxo al anunciar que no optar� a la reelecci�n tras el esc�ndalo del palacete Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien" El Gobierno vasco premia al etarra que asesin� a Tom�s y Valiente con un tercer grado que le permitir� cumplir su condena en su casa James Rodr�guez tambi�n gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva m�s de tres millones de euros El bipartidismo frena a Vox en las provincias y aleja el 'sorpasso' el 17-M Portero de prostíbulo, chófer de Bárcenas, espía para Villarejo... y hoy sigue siendo policía: Sergio Ríos, el 'Cocinero' de la 'Kitchen' ¿Por qué han fracasado las negociaciones de paz en Islamabad? El Gobierno examina a 44.000 alumnos de 12 años con la misma evaluación en toda España Seguridad Social no ha tenido en cuenta la regularización de inmigrantes en sus proyecciones de gasto en pensiones La Sepi se abre a renegociar el calendario del rescate de Plus Ultra por sus problemas para devolver los 53 millones de fondos p�blicos Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo La lucha de Rocío contra el síndrome de Lawrence, la enfermedad del 'hambre voraz': "Un fármaco no puede valer más que mi vida" Segunda semana del juicio a Ábalos, Koldo y Aldama por las mascarillas: ex altos cargos de Adif y Puertos desfilarán ante el Supremo Keiko Fujimori encabeza el escrutinio oficial en Per�: "Nuestro pa�s est� cerca de recuperar el orden" Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista: "En España cenamos muy tarde, y eso perjudica al metabolismo y al descanso" Verde, el color más difícil, por qué no te lo pones y cómo proponen las marcas usarlo y combinarlo en 2026 Sonia Navarro, la artista que convierte la costura y el bordado en vanguardia: "Lo que me interesa es que las mujeres estén bien pagadas" Joan Tubau, economista: "En España el dinero es un tema tabú por la cultura, la religión... Se compra mucha lotería, pero hay poca cultura financiera" De vinos en el mercado: siete barras imprescindibles para beber bien en Madrid Almeida instalará un jardín vertical 2.0, con 34 especies y 2.834 m2, como pasarela hacia el futuro 'bosque' de Parque Ventas La última cruzada de Ortega Smith en Cibeles: "Vox ya nos quiso apagar en 2023, donde no tuvimos ningún apoyo, y sacamos un concejal más; llevamos dos años trabajando en solitario" Montero en el cadalso andaluz Juanma Moreno arranca la precampaña de las autonómicas del 17-M con la mayoría absoluta a tiro ¿Quién heredará la España de los comercios locales? Su futuro, en vilo ante la falta de relevo: "Mi hijo decía que esto es muy sacrificado, que no se veía trabajando así" José Ángel Mañas, escritor: "Hace 10 años, para ser de extrema derecha había que ser valiente; hoy es 'mainstream' y sólo da pena" La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" El Mundo La UE se libra de Orban, de las filtraciones a Rusia y del bloqueo a las medidas de ayuda a Ucrania: "Hungría ha elegido Europa" La Guardia Civil inspeccionará un zulo por su posible relación con el crimen de Esther López Miedo a ver películas de niños Viktor Orban, el poder que se convirtió en sistema El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso" Orban pierde el poder y Europa frena al trumpismo global M�s cara, m�s sexual, m�s poderosa: Bad Gyal pone caliente Madrid para celebrar 10 a�os de carrera
El Mundo
Jose Mar�a Robles · 2026-04-22 · via Portada // elmundo

En enero de 2025, durante la reunión de archienemigos y sin embargo vecinos de Silicon Valley propiciada por la segunda investidura de Donald Trump, hubo un magnate que permaneció fuera de foco. Fue Alex Karp. La melena de tirabuzones grises del CEO de Palantir Technologies, que siempre parece erizada como si su dueño acabase de tocar una lámpara de plasma o fuera a protagonizar un cameo en Regreso al futuro IV -por supuesto, como becario de Doc Brown-, no se dejó ver la noche que Elon Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Google) y Tim Cook (Apple) coincidieron en el Capitolio para arropar artúricamente al presidente de Estados Unidos. Hoy todavía existen dudas de su presencia en el acto.

Karp es un personaje atípico en el sector, y no sólo porque haya estudiado a los autores de la Escuela de Fráncfort o evite usar el smartphone. Suele preferir la discreción del segundo o incluso tercer plano al escrutinio de las cámaras y los micrófonos. Su empresa, a diferencia de las de otros colegas mucho más populares, no se dedica a fabricar dispositivos orientados al gran consumo ni a diseñar apps para la industria del entretenimiento. Tampoco se caracteriza por hablar públicamente de sus contratos. Palantir es un gigante del software especializado en el análisis de datos y en la creación de herramientas de vigilancia con inteligencia artificial. Trabaja con agencias de espionaje, cuerpos de seguridad y ejércitos de unos cuantos países. Entre sus clientes están el Departamento de Policía de Nueva York, la CIA, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y el Ministerio de Defensa israelí. Está considerada por sus detractores como la multinacional más opaca de la Bahía de San Francisco. Y, desde el pasado sábado, es la artífice de la última gran conmoción en torno al papel del Big Tech en el mundo que viene.

Ese día, la compañía publicó en su perfil en la red social X un manifiesto filosófico con apariencia de comunicado corporativo en el que exponía su provocador ideario y urgía a instaurar en EEUU una forma de gobierno que definía como república tecnológica. El documento en cuestión consta de 22 puntos. En ellos, Karp y su brazo derecho, el asesor legal Nicholas W. Zaminska, reclaman un cambio de rumbo absolutamente radical del conglomerado tecnológico para ponerlo al servicio de la maquinaria militar. De facto, proponen la integración de Silicon Valley y el Pentágono poco menos que en una autocracia tecnocorporativa. ¿Para qué? Para aplicar, por las bravas, un electroshock al poder duro estadounidense y lograr así una ventaja competitiva determinante frente a un bloque que ha pasado en un suspiro de aliado a antagonista por su empeño en la regulación (Unión Europea) y, sobre todo, frente a una superpotencia rival burocráticamente ágil y políticamente decidida al sorpasso (China).

El manifiesto es una síntesis tuitera de lo expuesto en el ensayo La república tecnológica: poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente (Ed. Tenos), coescrito por Karp y Zaminska, publicado a finales de 2025 y encaramado desde entonces a la lista de superventas de The New York Times. Cinco grandes ideas atruenan en el documento como martillazos en un gong. Una: la superélite compuesta por ingenieros, desarrolladores y emprendedores tiene la obligación moral de participar en la defensa de la nación y dejar de hacer crecer la cultura de la complacencia. Dos: los remilgos pacifistas heredados de la Segunda Guerra Militar deben quedar definitivamente atrás mediante la recuperación del servicio militar obligatorio universal y el rearme de Alemania y Japón, actores clave en el escenario geopolítico contemporáneo. Tres: la aceleración de las capacidades propias y la expansión hacia nuevos mercados militares debe realizarse sin incurrir en "debates teatrales" sobre ética o seguridad. Cuatro: la era atómica de la disuasión está dando sus últimas bocanadas y el equilibrio global en el nuevo campo de batalla remitirá a la militarización del software... y al desarrollo de armamento autónomo. Y cinco: pese a sus tropiezos, el Occidente libre sigue representando un modelo singularmente histórico de éxito que hay que defender a hierro.

Resumiendo mucho: el pensamiento débil, la renuncia al liderazgo global y la pérdida de ambición tecnológica representan una amenaza existencial para la posición hegemónica de Washington. El futuro, insiste Palantir, no se decidirá en el ámbito naíf de las redes sociales, los jueguecitos para el móvil y el entorno startupero en el que se bebe té matcha, sino en el frente estratégico en el que confluyen los arsenales dotados con IA y la expresión más descarnada del poder. Un posicionamiento que cabe interpretar como la extensión definitiva del credo trumpista: Make America Great Again... No Matter What (Hagamos que América vuelva a ser grande... cueste lo que cueste).

Lógicamente, semejante declaración de intenciones -algo así como la versión online de las tesis que Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg en el siglo XVI para desencadenar la Reforma protestante- ha suscitado el interés planetario. Acumula 27 millones de visualizaciones desde su posteo y está dejando un alud de críticas a un lado y al otro del espectro ideológico: desde el neoimperialismo de Dugin, el ideólogo casero de Putin, al antitecnofeudalismo de Varoufakis, el látigo de la ultraizquierda global.

"El libro de Karp y Zamiska era un ensayo de crítica cultural, severo y unilateral, pero reconociblemente argumentativo. El manifiesto, por su parte, es una profesión de fe y su contenido es gravísimo. Una empresa privada que vende software a los ministerios de Defensa de medio Occidente está pidiendo públicamente la revisión del orden de Yalta y el desmantelamiento de 80 años de arquitectura internacional. Y lo hace con formato de catecismo", contextualiza el filósofo italiano Andrea Colamedici, que señala precisamente al desarrollo militar en secreto de la IA en Pensar con prompts (Ed. Rosamerón).

"Presenta una visión evangelista, en el sentido de que su promotor es de esos individuos que conocen la buena nueva y siente el impulso de transmitirla por escrito", se alinea Félix Arteaga, investigador principal de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano. "A mí lo que me preocupa es el elemento de coherencia que hay en este planteamiento", calibra el pendulazo que supondría pasar de un enfoque organizativo sólo político (whole-of-government approach) a otro político-socio-empresarial-militar (whole-of-society approach). "El pasado mes de marzo se publicó la estrategia de ciberseguridad de EEUU, que dice claramente que la innovación tecnológica no puede estar constreñida por restricciones morales o códigos de conducta. ¿Qué va a pasar entonces con Europa? ¿Va a ser la única que ponga límites? Porque si es así, no va a poder competir nunca con quien no los tenga. Lo otro que me preocupa es que a este salto tecnológico se le atribuye un destino final: hacerse con un poder total".

La respuesta de la Agencia Europea de Defensa a este periódico 48 horas después de la publicación del manifiesto de Palantir ha sido tan tajante como elocuente: "No haremos comentarios sobre ese documento".

Los cimientos de la pretendida república tecnológica merecen ser vistos al microscopio. Karp cofundó Palantir con un antiguo compañero de la facultad de Derecho de la Universidad de Stanford. Aquel estudiante no era ningún mindundi, sino el mismísimo Peter Thiel. Para quienes no lo conozcan: el inversor alemán mitad Midas-mitad Moisés que fue socio de Elon Musk en PayPal, lidera el movimiento tecnolibertario norteamericano y pone letra a la música de Trump desde antes de su regreso a la Casa Blanca. El mismo hombre de negocios que en 2009 escribió: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles". Y también el vocero, junto al pensador británico Nick Land, de una corriente reaccionaria -la Ilustración oscura- que defiende el individualismo radical y sostiene que las sociedades deberían funcionar como megacorporaciones: dirigidas por tecnócratas, sin interferencias electorales y lejos del control gubernamental. O como ciudades flotantes en alta mar, que por algo encarnan uno de los sueños húmedos de Thiel.

Karp ha pasado de mostrar su apoyo al ticket Biden-Harris a convertirse en el cerebro en la sombra de la infraestructura digital de vigilancia de la Administración Trump, a la que provee con herramientas que recopilan datos biométricos y chequean registros médicos para identificar, detener y expulsar inmigrantes. Todo mientras se disparaba la cotización de Palantir en Wall Street, él volaba hacia de la estratosfera de los megarricos (6.800 millones de dólares en 2024) y se presentaba en Davos y otros foros como un espécimen insólito de gurú: un tecnonacionalista que habla con lengua de lija.

"En una carta de febrero a sus inversores, citó a Samuel Huntington, el difunto politólogo autor de El choque de civilizaciones: 'El ascenso de Occidente no fue posible por la superioridad de sus ideas, valores o religión... sino por su superioridad en la aplicación de la violencia organizada'. Y añadía: 'Los occidentales suelen olvidar este hecho; los no occidentales, jamás'", recordaba Nikhil Kumar, editor ejecutivo de la revista Time, en el perfil que escribió de Karp hace un año, cuando fue incluido entre las 100 personas más influyentes del año. Pasó de ser donante de Biden a cómplice de Trump. ¿Por qué?, tituló Michelle Goldberg su retrato para The New York Times.

"Desde hace años, Palantir intenta construir un discurso militarista-patriótico que le sirva para diferenciarse en Silicon Valley. No es algo meramente oportunista por la llegada de Trump. Thiel ha defendido estas ideas desde hace tiempo, incluso cuando eran muy impopulares en Silicon Valley. Lo irónico ahora es que buena parte del mundo tecnológico americano, debido a los cambios políticos, se está acercando al discurso de Palantir", observa Javier Borràs, investigador del think tankCIDOB especializado en el impacto de las tecnologías emergentes en la democracia y el pulso geopolítico.

Borràs detecta que en la motivación de Karp/Thiel para inyectar palantirina en el corazón del entramado federal de Estados Unidos y, en concreto, en el torrente sanguíneo que fluye hacia las fuerzas armadas y las agencias de inteligencia, no sólo hay una convicción ideológica real. "También es importante recordar que Palantir tiene un modelo de negocio fuertemente vinculado al ámbito militar y a los contratos públicos de Defensa, así que jalear estas posturas les beneficia económicamente. En la era personalista de Trump, tener un discurso ensalzador de EEUU, contra el wokismo y crítico con el pluralismo puede ayudarte a conseguir aliados importantes dentro del gobierno".

La Constitución de la república tecnológica de Palantir se ha convertido en un asunto viral apenas unas semanas después de que Dario Amodei, el CEO de Anthropic, otro coloso con pies de IA, publicara su propia declaración con tono entre autoexculpatorio y prospectivo. En su caso, a propósito de su contrato con el Departamento de Guerra y el uso restringido de Claude en misiones críticas. En su caso también, como alegato de los valores democráticos y no como salpicadura corrosiva a los mismos.

Porque ésa es la otra guerra que subyace en el posicionamiento retador, casi agresivo, de Palantir: la que tiene que ver con la transferencia de fondos públicos al desarrollo de tecnología bélica, la incorporación de la hipervigilancia y otras funcionalidades predictivas dopadas con algoritmos al catálogo de policías o ejércitos y la irrupción de agentes privados en escenarios internacionales de conflicto. Ya sea el bombardeo de Gaza o la extracción de Maduro de Venezuela. Un horizonte en el que la separación entre el Estado y las plataformas tecnológicas se diluyen. En el que el sistema liberal sustentado en reglas comunes se fragmenta. Y en el que empresas como la de Karp/Thiel son vistas como trasuntos muy reales de la organización Spectra a la que planta cara James Bond.

Alex Karp, director ejecutivo de Palantir Technologies, en el Foro Económico Mundial el pasado mes de enero en Davos.

Alex Karp, director ejecutivo de Palantir Technologies, en el Foro Económico Mundial el pasado mes de enero en Davos.MARKUS SCHREIBERAP

«Lo que más me inquieta es que los tecnolibertarios, con miles de millones de dólares de respaldo financiero, tienden a extremar sus ideas. Creen que la fuerza hace el derecho y que sentimientos como la compasión y acciones como la ayuda mutua sólo debilitan al organismo colectivo. Si se permitiera que sus programas funcionaran sin control, terminaríamos sumidos en un autoritarismo total o, directamente, en la extinción», apuntala Douglas Rushkoff, profesor en The City University of New York (CUNY), anfitrión del pódcast Team Human y una de las voces escuchadas con más atención por los gurús de Palo Alto. Hasta el punto de que algunos de ellos lo contrataron en secreto como asesor en la chiripitifláutica aventura que cuenta en La supervivencia de los más ricos (Capitán Swing, 2023).

«Cuando los superricos se dan cuenta de que su civilización está a punto de colapsar, les parece lógico construir un aparato de vigilancia y predicción, unido al control de masas tanto psicológico como militar. Creen que necesitarán vivir en enclaves lujosos, fortificados contra un escenario caótico y descontrolado. Esto requiere vigilancia, IA, medidas preventivas y buena propaganda», abunda Rushkoff en la idea del búnker cincoestrellas que denunciaba en su ensayo.

"El manifiesto no me recordó para nada a las tesis de Lutero. Más bien es un compendio aleatorio de pensamientos -en su mayoría inconexos- y de ataques a enemigos ficticios. He de decir que alguno de los argumentos, por ejemplo, el de que los técnicos tienen la obligación de participar en la defensa, es algo que he planteado públicamente en varias ocasiones. Pero otros epígrafes parecen meras críticas superficiales en el contexto de las guerras culturales".

Stuart J. Russell es profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de California en Berkeley y uno de los firmantes de la carta remitida a la ONU en 2017 que pedía la no proliferación de armas autónomas letales. Hace una década, cuando los drones asesinos estaban empezando a despegar del suelo, ya ponía sobre aviso. Hoy vuelve a hacerlo, consciente de que a la agenda política se añade el business.

"¿Por qué tomar en serio a un director ejecutivo de una empresa de IA militar que afirma que más países deberían invertir más dinero en IA militar? Tomemos como referencia el punto 5: 'La cuestión no es si se fabricarán armas con IA, sino quién las construirá y con qué propósito'. Este es un argumento general e inválido contra el control de armas de cualquier tipo. Imagínese decir: 'La cuestión no es si se construirán armas biológicas, sino quién las construirá y con qué propósito'. ¿Acaso afirmar esto confirma que las armas biológicas son una buena idea? ¿Fue el argumento de Kissinger de que las armas biológicas serían baratas y de fácil proliferación, reduciendo así la seguridad de Estados Unidos, meramente teatral? ¿Acaso Karp desea vivir en un mundo donde muchos países y actores no estatales posean armas biológicas?", cuestiona Russell.

Y remacha: "Desestimar las objeciones a las armas autónomas letales como teatrales también es absurdo. Por un lado, porque China ha exigido restricciones jurídicamente vinculantes a las armas autónomas letales. Por otro, porque el principal problema de éstas es el mismo que el de las armas biológicas: serán armas de destrucción masiva baratas y de fácil proliferación. Hay una razón por la que no vendemos armas nucleares en los supermercados. No es teatral, es sentido común".

Guillermo R. Simari es doctor en Ciencias por la Universidad de Washington y Catedrático de Inteligencia Artificial y Lógica Computacional en la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca (Argentina). En 2015 organizó en Buenos Aires la Conferencia Internacional de Inteligencia Artificial (IJCAI), el congreso más importante sobre la materia. Allí se presentó una primera carta dirigida a Naciones Unidas en la que alertaba del riesgo de que estallara una "tercera revolución bélica" protagonizada por las armas autónomas.

"Los desarrollos recientes no hacen más que confirmar las advertencias que contenía la carta. El uso de la IA en la selección de blancos es solo un ejemplo de lo que está pasando y los errores parecen estar multiplicándose", reconoce Simari como si mirase con el rabillo del ojo los resultados de herramientas de Palantir como ImmigrationOS, ELITE o Gotham. "La situación actual no alienta la esperanza. Cuando algo puede dar una ventaja estratégica en un episodio bélico, o simplemente socialmente conflictivo, los actores que toman decisiones recurren a todo lo que se puede utilizar. Mire lo que sucede tanto en el campo de batalla como en la represión social que está comenzando a percibirse globalmente. Lo peor de los grandes modelos de lenguaje (LLM) no es lo que la gente cree. Son totalmente inadecuados en muchas de sus aplicaciones y cometen infinidad de errores incomprensibles e impredecibles, lo que los vuelve aún más peligrosos. El mantra de las corporaciones es maximizar las ganancias en el balance anual, y esto no representa en ningún aspecto algo que pueda brindar esperanza de una aplicación prudente de las herramientas de IA".

Palantir debe su nombre a las piedras de color negro, esféricas y pulidas que aparecen en El Silmarillion y El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien. Dichas rocas permitían a su poseedor contemplar en modo incógnito escenas que sucedían en lugares lejanos o tiempos remotos. Con la república tecnológica, Karp pretende ir más allá.

Pues eso: veremos.