Diario de un juicio (XIII)
"La sesi�n empez� con el 'show' de la abogada del PSOE y la brillantez democr�tica de Luz�n. Y acab� con surrealismo puro"

El fiscal jefe Anticorrupci�n, Alejandro Luz�n (izqda.) y el abogado del PP, Alberto Dur�n.
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A las 21.23 horas acab� el primer juicio a la corrupci�n sanchista -el �chocolate del loro�- tras una marat�n por momentos apote�sica. La primera apoteosis se produjo al arrancar. Todos estaban expectantes: �hasta d�nde ir�a Alejandro Luz�n tras su choque con Peramato? Sin embargo, una figura extra�a le rob� el protagonismo inicial: dos planetas televisivos se interconectaron cuando la abogada del PSOE en Kitchen irrumpi� en la sala en nombre de su asociaci�n sat�lite Adade. Gloria de Pascual quer�a manifestar su desacuerdo con el representante de las siete acusaciones populares, el letrado del PP Alberto Dur�n. La abogada de voz tabernaria quer�a ca�a contra Aldama; ni olvido ni perd�n. As� que se abalanz� sobre un micr�fono y, de pie, protest� in�tilmente ante Arrieta. El show fue breve pero dio la medida de lo que est� en juego en el Supremo.
Para entenderlo conviene avanzar a la tarde, hasta el turno de la siempre destacable Leticia de la Hoz. La abogada de Koldo, que hizo la defensa final de su cliente como quien hila metralla inconexa acodado en la barra de un bar -�no se lo cree ni el que as� la manteca�, �vamos a contar mentiras, tralar�-, pronunci� tres veces su definitiva aportaci�n al castellano: en este juicio ha habido un �elefante rosa en la habitaci�n�. Quer�a decir que nadie ha nombrado �el blanqueo de capitales� de Aldama. Pero se equivocaba: el aut�ntico �elefante rosa� han sido las presiones del Gobierno y sus sat�lites al fiscal jefe Anticorrupci�n.
Ayer ese elefante asom� en la brillante intervenci�n del fiscal. Y en la sonrisa de aire burl�n con la que le miraba la letrada del PSOE tambi�n. Luz�n habl� 1 hora y 40 minutos. Fue claro, demoledor. No verbaliz� expl�citamente su desacuerdo con Peramato, pero s� lo dio a entender. Y, con un espa�ol precioso y citas ecl�cticas -Casablanca, Joaqu�n Francisco Pacheco, Enrico Ferri y La chica del 17, un cupl�-, fue la voz de la integridad. Las �empresas p�blicas colonizadas, casi parasitadas, por el poder pol�tico�. La �corte servil� que va complaciendo al ministro �hasta que, si hay suerte, aparece una empleada �ntegra�: Virginia Barbancho, de Tragsatec. �La �corrupci�n pol�tica� que est� �carcomiendo nuestro sistema democr�tico�! ��Los poderes p�blicos que descalifican a quienes tienen la responsabilidad de perseguirla�!... Debi� decir a los que tenemos, porque a Luz�n lo est� desacreditando el PSOE y sus cloacas lo quisieron destruir.
Al terminar recibi� felicitaciones. Se le ve�a liberado. La emoci�n descendi� despu�s con Dur�n, que se hizo largo, y vibr� de nuevo con el reputado Chocl�n, a quien �balos miraba como pensando que se hab�a equivocado de abogado defensor.
Luego habl� De la Hoz, a la que desde el p�blico acompa�aban su padre -ex dirigente del partido de Mario Conde-, y el letrado Carlos Bautista. Arrieta le ped�a una y otra vez que abreviara -�m�s que nada para mantener la atenci�n�-, pero no pudo ser. Despu�s llegaron Turiel y su autodefinici�n como �el primer sorprendido� por haberle preguntarle a J�sica si es prostituta o no.
El �nimo estaba ya por los suelos cuando a las 20.20 Koldo hizo uso de su derecho a la �ltima palabra. �balos tambi�n. Fue puro surrealismo. Un desenlace coherente. Koldo s�lo quer�a �ayudar� y es un hombre �destruido�. �balos ir� a la c�rcel �por dos contratos�. Hablaban como si el relato contara m�s que los hechos. Como si el Supremo fuera La Moncloa. Al terminar, los dos se cruzaron con Aldama sin devolverle la mirada. Koldo s� busc� la complicidad visual de �balos, pero el ex ministro no le correspondi�. �Visto para sentencia�, dijo Arrieta.

















