El portugués suma diez goles en todos los campeonatos del Mundo desde su debut en 2006. Al equipo de Cannavaro le marcó dos y completaron el marcador Nuno Mendes, de falta, y Rafael Leao, además de un defensa uzbeco.

Cristiano Ronaldo celebra su primer gol en el Mundial.AFP
Inma LidónEnviada especial Houston
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No podía irse Cristiano por la puerta de atrás. No de un Mundial y, menos, de Portugal. El jugador más competitivo de la historia no se lo podía permitir y, desde la madurez de los 41 años, puso remedio. Se apartó de las intrigas, de las críticas e, incluso, de las miradas inquisitoriales que buscaban su jubilación para resucitar ante Uzbekistán. En Estados Unidos, los viejos rockeros no muestran declive, sino que se agarran a la gloria de fútbol. Si Leo Messi marca para ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 18 tantos, Cristiano hace un doblete que le convierte en segundo futbolista más veterano en marcar y en el único que lo ha hecho en seis ediciones del campeonato. Los dos se estrenaron en Alemania en 2006 y, 20 años después, siguen siendo los líderes. [Narración y estadísticas: 5-0]
Cristiano gritaba a la cámara «he vuelto», en inglés, la tarde en que consiguió amargar a Fabio Cannavaro, como alguna otra hizo cuando coincidieron en el césped. Portugal tenía una primera final inesperada y una necesidad muy grande de levantar la losa que le puso a la espalda el empate ante el Congo. No hay nada como retar a la bestia. La tercera vez que Ronaldo tocó el balón, acabó en el fondo de la red. Buscó portería en la primera, se la presentó Nuno Mendes en la segunda y un centro perfecto de Joao Cancelo desde línea de fondo lo remató apareciendo en el primer palo para sorpresa de los uzbecos. Los años pueden hacer que fallen las piernas, pero nunca el instinto en el área. Ese gol descorchó a la selección de Roberto Martínez. Desaparecieron los nervios mientras el rival pensaba en lo que se le podía venir encima.
Incapaces de salir de su frontal, como si Cannavaro no les hubiera transmitido nada de lo que ejecutó con maestría cuando era un general napoleónico en la defensa, fueron concediendo faltas que les aniquilaron. En el minuto 15, la primera. Cristiano se plantó con su pose habitual: tres pasos atrás, piernas abiertas y mirada fija en el portero. El estadio grababa el que esperaban fuera el segundo gol del astro portugués. Pero no. Fue un engaño, Con el pitido del colegiado marroquí, Cristiano, dueño del balón parado de Portugal, se apartó y fue un cañonazo de Nuno Mendes lo que sorprendió al guardameta. El equipo, por encima del individualismo, una lección que parece haber aprendido y el vendaval de Portugal se preveía imparable. Reaccionó Uzbekistán con un misil de Ganiev tras un pérdida de Cancelo, pero el colegiado Jayed lo revisó por falta previa al lateral del Barça.
Para no generar dudas, Portugal se fue al descanso con otro gol de Cristiano. Esta vez en una contra de manual liderada por Joao Felix por la orilla izquierda y apoyándose en Bruno Fernández, que le puso el balón en carrera al borde del área. Ahí, CR7 sigue siendo letal. Su décimo gol en un Mundial le acerca a los números de los grandes y le convierte en el máximo anotador portugués de la historia mundialista. Otro récord más que cae fulminado en dos jornadas. Con el tiempo cumplido, aún tuvo una ocasión para el tercero que se le fue alta.
Houston quería ver el hat trick de Ronaldo. También lo quería Portugal, pero, sobre todo, buscó no bajar el pistón para demostrarse a sí misma que aún tiene mucho que decir y, de paso, mandarle un mensaje a Colombia. La oportunidad llegó de nuevo en el arranque de la segunda parte. Nueva falta directa, otra vez Cristiano plantado ante el balón y, de nuevo, no tiró. Se apartó en el último segundo para colarse en el área como si fuera invisible y buscar la pelota que le picó Bruno Fernández. Esta vez se adelantó el portero, que no pudo evitar recoger el cuarto cuando Nematov se metió en propia puerta el cuarto en un córner mal defendido. Era imposible que los uzbekos reaccionaran para evitar recoger una goleada, pese a los cambios que hizo Cannavaro. Ni sabían qué hacer para frenar a Portugal, a quien Roberto Martínez había refrescado por las bandas, ni cuando lograban recuperar la pelota. Eran ataques desesperados.
Por eso les cayó el quinto: Semedo, con un centro por el carril derecho, buscaba a Cristiano en el área para regalarle el tercero, pero cortó Khusanov con la mala fortuna de que el rechazo cayó en la frontal y lo cazó Rafael Leao. Primera agonía superada. Portugal y Cristiano siguen muy vivos.




























