

























Cuando Pablo Iglesias anunció a finales del año 2022 su intención de lanzar su propio canal de televisión, el diario satírico El Mundo Today tituló: "La nueva televisión de Pablo Iglesias arrancará con un especial sobre Pablo Iglesias presentado por Pablo Iglesias con entrevistas a Pablo Iglesias y coberturas en directo de Pablo Iglesias".
Han pasado tres años y medio y la parodia acabó convertida en profecía. Tal y como ocurrió con Podemos, el partido político que Iglesias fundó en 2014, su proyecto audiovisual -Canal Red, lo llamó- ha acabado devorado por el personalismo de su líder y por una espiral de denuncias de acoso, amenazas y purgas ideológicas.
Esta semana se ha estrenado en internet una serie documental que durante cerca de tres horas y media y a lo largo de tres capítulos retrata la deriva de la empresa mediática de Iglesias y denuncia desde dentro una dinámica de abusos y explotación laboral que, según sus creadores, ha afectado durante los últimos años a cerca de 40 trabajadores de la emisora vinculada a Podemos.
"Cuando te explota alguien de derechas te lo esperas, pero cuando te explota tu propia gente, cuando quien te habla mal y no te paga las horas extras es tu propia gente, duele más", reconoce en el documental Paola Marañón, ex trabajadora de Canal Red.
La película se llama Romper el bloque, la dirige el cineasta y sindicalista gallego Iago Prada y se vehicula a partir de los testimonios de una decena de antiguos empleados y tertulianos que narran situaciones de "violencia, malos tratos, persecución sindical, discriminación, despidos ilegales y sanciones". Recoge el caso de empleados que dicen haber cumplido jornadas de hasta 15 horas diarias mientras sus programas denunciaban en antena la explotación laboral en las empresas españolas, varias hospitalizaciones de trabajadores de la casa o episodios como el de Xavier Matas, realizador de Canal Red, que llegó a perder temporalmente la visión por un pico de estrés. También participan Francisco Suárez, representante de los trabajadores de Podemos durante el ERE de 2023 o Lorena Pérez, ex contable de la formación.
"No te tratan como a un humano, te tratan como escoria", resume una de las voces de un documental que utiliza como hilo principal la experiencia personal del periodista Sergio Gregori, fundador de la productora Furor TV, creador de la emisora junto al propio Pablo Iglesias, viejo amigo del ex vicepresidente del Gobierno y presentador estrella de Canal Red hasta que fue apartado y marginado dentro de la empresa, apenas cuatro meses después del inicio de las emisiones, por alejarse de la "línea editorial" fijada por la cúpula de Podemos.
"Cuando te explota alguien de derechas te lo esperas, pero cuando te explota tu propia gente, cuando quien te habla mal y no te paga las horas extras es tu propia gente, duele más"
Paola Marañón, ex trabajadora de Canal Red
"Para mí Canal Red era la plasmación de un sueño colectivo, la posibilidad de torcer el brazo al poder mediático gracias al capital político y la espléndida capacidad de comunicación de Pablo [Iglesias], pero acabó convertido en un infierno, algo que aglutinaba lo peor de un partido político y lo peor de una empresa privada", admite ahora el propio Sergio Gregori en conversación telefónica con EL MUNDO.
El periodista, que hasta ahora había evitado hacer declaraciones públicas sobre el documental, atiende a este periódico minutos después de presentar una denuncia en comisaría por unas pintadas que aparecieron la madrugada de este jueves en la sede de su productora. En la puerta se puede leer VAGO y las primeras letras de la palabra TRAIDOR. Es el último capítulo de una historia que arrancó hace más de una década.
Gregori conoció a Pablo Iglesias en 2014, cuando el primero sólo tenía 16 años y ya hacía entrevistas a políticos para su canal de YouTube. Ocho años después, el político de Podemos recurrió a él para asociarse con su productora y crear su propio canal de televisión. Con apenas 25 años, Gregori estaba llamado a ser su Ferreras particular, el director y presentador de El Tablero, la tertulia de actualidad que pretendía emular y competir con Al rojo vivo y en la que debían tener cabida todas las sensibilidades de la izquierda española.
"Nunca hubo una explicación sobre cuál era la línea del medio", cuenta ahora el periodista. "Yo recuerdo haber tenido muy poquitas reuniones, las podría contar con los dedos de una mano. Se intuía que tenías que saber cuál era la línea, pero nunca hubo una comunicación expresa. Yo entendía que la relación entre Canal Red y Podemos podría ser parecida a la que tiene El País con el PSOE, pero se convirtió en algo muy distinto donde se te exigía la lealtad de un militante".

Las diferencias entre Gregori e Iglesias se destaparon justo cuando se recrudeció la guerra política entre Podemos y Sumar después de que, en junio de 2023, la formación de Yolanda Díaz vetara en sus listas electorales la presencia de figuras tan próximas a Pablo Iglesias como Irene Montero o Pablo Echenique. Gregori censuró públicamente la "guerra cainita" entre los partidos a la izquierda del PSOE y pretendió sostener una pluralidad en el canal y en el programa que presentaba que ya era imposible para el ala dura de Podemos.
Sólo un mes después, EL MUNDO desveló que Iglesias había apartado al presentador por ser "demasiado afín a Sumar". Gregori fue sustituido primero en tres de las cinco emisiones semanales de su programa por dos miembros de Podemos: Dina Bousselham y Laura Arroyo.
"En ese momento Canal Red pega definitivamente un volantazo: esto ya no va a ser la casa de todas las izquierdas, va a ser nuestro buque de guerra contra Sumar y Yolanda Díaz", recuerda en la película Aitor González, miembro de Furor TV. "En ese centro de trabajo todo lo que no fuera ser un hater de Yolanda Díaz, de Rita Maestre o de Errejón parecía un ultraje", admite la filósofa y ex colaboradora de Canal Red Ayme Román, que recuerda que en varios de los programas a los que asistía como tertuliana ella era la única persona, "incluyendo a la presentadora", que no estaba a sueldo de Podemos o del Ministerio de Igualdad.
"Esta estrategia de acoso pasa desde hace mucho. Lo hace Podemos desde 2014. Es una trituradora de carne, una estrategia estalinista de eliminación"
Álvaro Toca, cofundador de Furor TV
En enero de 2024, tras meses de acoso en las redes sociales desde perfiles afines al partido y después de denunciar en directo las presiones que estaba sufriendo, Sergio Gregori fue relegado definitivamente y pasó de estrella de la cadena a redactor en la página web del canal (Diario Red). En el documental desvela todo tipo de amenazas, presiones, gritos y humillaciones en la redacción. Y cuenta que incluso le colocaron a "un comisario" del partido a su lado para supervisar cada contenido que realizaba.
"A Sergio le intentan eliminar, intentan acabar psicológicamente con él para que se vaya", cuenta en Romper el bloque Álvaro Toca, cofundador de la productora que ideó Gregori y que ayudó a levantar Canal Red. "Es lo que lleva haciendo Podemos desde 2014", explica. "Esta estrategia de eliminación y de acoso es algo que pasa desde hace mucho. Es una trituradora de carne, una estrategia estalinista de eliminación".
Gregori empezó a grabar a escondidas sus conversaciones con los responsables de Canal Red, incluido Pablo Iglesias. En julio de 2024, el periodista demandó ante los tribunales a la cadena alegando una supuesta vulneración de sus derechos fundamentales, menoscabo de su dignidad y acoso moral. El Juzgado de lo Social número 15 de Madrid desestimó su demanda y el TSJ de Madrid ratificó la sentencia.
Canal Red emitió el pasado martes un comunicado en el que asegura que ningún otro trabajador o ex trabajador del medio ha interpuesto jamás una demanda judicial contra la empresa y anunció que su equipo legal evaluará las declaraciones del periodista o de su entorno que puedan resultar calumniosas.
Tras finalizar una baja médica por ansiedad que se prolongó más de un año, Sergio Gregori llegó a un acuerdo con Canal Red para la extinción de su relación laboral acogiéndose a su cláusula de conciencia por el cambio en la línea editorial del medio, que acababa de firmar un acuerdo para emitir programas en español de CGTN, la televisión oficial del régimen chino.
Gregori asegura que la última vez que habló con Pablo Iglesias fue durante un acto de conciliación. Allí, según cuenta el periodista, el ex dirigente de Podemos se dirigió a su representante legal: "No recuerdo sus palabras exactas, pero el sentido fue inequívoco. Le dijo algo así como que, si fuera un buen abogado, le recomendaría a su cliente que cesase todas las acciones contra la empresa y presentase una baja voluntaria, porque si no, me iba a destrozar la vida, haría todo lo que estuviese en su mano contra mí y ya no iba a poder trabajar en ninguna parte".
—¿Se la ha destrozado?
—Yo he pasado un proceso durísimo, he tenido ideas muy oscuras durante este tiempo y he transitado por fases muy muy jodidas. No sólo yo, también la gente de mi entorno. Pero creo que valía la pena para acabar con un manto de impunidad que ha operado durante más de 10 años. Ahora ya se ha acabado.
—¿Se ha sentido engañado por Pablo Iglesias?
—En mis sesiones de terapia yo exculpaba mucho a Pablo. Pensaba que todo era culpa de su camarilla y que él no era consciente de lo que ocurría. Contra él y su familia se han hecho barbaridades y yo le justificaba permanentemente. Al final es algo muy parecido a las relaciones tóxicas de pareja. Había fases en las que Pablo me defendía mucho, hizo de mentor y hubo momentos en los que me sentí muy apoyado y muy querido por Pablo. Luego hubo momentos de silencio y mucho desprecio. Así de siniestro era el asunto. Hay una parte de mí que sigue fantaseando con un despertar suyo, con que se dé cuenta de que ha cometido un error y pida perdón. Yo creo que Pablo tiene un activo político imprescindible para la historia de este país. Lo que pasa es que, como dice Álvaro Toca en el documental, Pablo Iglesias ha traicionado a Pablo Iglesias.
—Si le volviera a tener delante, ¿qué le diría?
—Le preguntaría por qué.
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