

























�Florec� enamorada y feliz/ con los rayos del Sol/ Durante la noche me marchit�/ y despert� vieja/ Y sin embargo, yo era muy bella,/ la m�s bella de las flores de tu jard�n�. Los versos corresponden a la canci�n de Fran�oise Hardy Mon amie la rose (Mi amiga la rosa) que se escuchan en Couture (Alta costura) y su directora Alice Winocour (Par�s, 1976) los cita por aquello de ilustrar lo que considera el argumento de su pel�cula, por devoci�n, porque se los sabe y porque s�. La verdad es que cantados suenan mejor, pero la voz grave de la directora aporta otra perspectiva.
�Siempre he considerado que el mundo de la moda tiene algo de memento mori. Y por eso la canci�n. Hardy habla del momento en el que la flor amanece m�s bella, que es justo en el instante que precede a su muerte. Y es eso mismo lo que m�s me interesa e intriga del mundo de la moda. Vivo en Par�s a apenas unas manzanas de donde se localiza la Fashion Week y lo veo de cerca cada a�o con todo su enorme montaje. Cada temporada y cada colecci�n viven de aferrarse a algo que nace ya completamente muerto. Es una especie de carrera contra la misma muerte que todos los a�os celebra su propio ritual de exaltaci�n, pero que a la vez es una especie de funeral�, dice la directora. Y sigue: �Y lo mismo que sucede con la moda ocurre con el cuerpo de la mujer, que es el aut�ntico protagonista de todo eso. Con cada nueva presentaci�n, el cuerpo de la mujer se glorifica, se magnifica, como si fuera simplemente una mercanc�a �nicamente pendiente de su fecha de caducidad�.
Para situarnos, la pel�cula sigue el rastro a cuatro mujeres todas ellas vinculadas con el universo del que habla Winocour: una modelo, una maquilladora, una modista y una directora de cine. La primera (Anyier Anei) viaja desde Sud�n a Par�s en lo m�s parecido a un ejercicio ag�nico de supervivencia con la misi�n de salvarse ella y salvar a su familia; la segunda (Ella Rumpf) desea ser escritora por encima de cualquier sombra de duda y de ojos, y a ello se dedica con una pasi�n fuera de cualquier ejercicio de vanidad o simple moda; la tercera (Garance Marillier) compone, con aguja y dedal, su primer vestido importante (el que abre la exhibici�n de la temporada), y la �ltima (nada m�s y nada menos que Angelina Jolie) ha de realizar un cortometraje para el desfile inaugural a la vez que descubre el tumor en le pecho que todo lo amenaza. Winocour se sirve de estas cuatro historias para trenzar un relato in�dito no tanto de la moda desde el backstage, que tambi�n, como del propio cuerpo de la mujer; un cuerpo siempre intervenido, medido, calculado y, finalmente, puesto en venta; un cuerpo que, como dice la canci�n de Hardy, �Ayer admirabas/ ma�ana ser� polvo para siempre�. Cantado suena mucho mejor.
�Pese a todo�, contin�a Winocour, �el mundo de la moda me era completamente desconocido hasta momentos antes de empezar la pel�cula. No sab�a absolutamente nada de �l y me pas� casi un a�o investigando desde lo m�s profundo de sus tripas. Me interesaba sobre todo lo que hay y soporta ese c�mulo de im�genes perfectas que produce ese extra�o universo de belleza por obligaci�n. Lo que descubr� esencialmente es un trabajo dur�simo que se compadece mal con la supuesta frivolidad que lo empapa todo. Desde las maquilladoras a las peluqueras pasando por las modistas y las propias modelos, todas son aut�nticas estajanovistas de su labor... Pero lo relevante es la propia imagen de la mujer que destila este gran montaje que tambi�n es un negocio descomunal. De hecho, al final, todo se resume en un grupo de esencialmente mujeres vulnerables y muy solas muchas de ellas dentro de una industria que, quiz�, vende exactamente lo contrario�. Y aqu�, de momento, lo deja.

Angelina Jolie y Louis Garrel en Couture (Alta costura).AVALON
Siendo todas las historia presentadas al mismo nivel, por encima de todas destaca sin mucho esfuerzo y sin probablemente propon�rselo la de Angelina Jolie. Y lo hace por su gravedad (que tambi�n es gravitas), por su profundidad y por la propia Angelina Jolie. Se dir�a que estamos ante la m�s personal de sus pel�culas porque, a su modo y con la distancia debida, cuenta su propia historia. Se trata del relato de una mujer que, ante la inminencia de un c�ncer, se somete a una mastectom�a radical. Eso en la ficci�n. En la realidad, fue en 2013 cuando ella misma se someti� a una intervenci�n similar no porque padeciera enfermedad alguna, sino como prevenci�n sabi�ndose heredera de una enfermedad que padecieron tanto su abuela como su madre. En la presentaci�n de la pel�cula en el Festival de San Sebasti�n el septiembre pasado, la propia actriz dej� pocas opciones para la duda: �Me hice una doble mastectom�a y me quitaron los ovarios. Fue mi elecci�n. Es importante poder elegir. No lo lamento. Hay mucho a�n que decir sobre este asunto, porque en pocas ocasiones te sientes tan vulnerable. El c�ncer afecta directamente a c�mo nos sentimos las mujeres. Cuando le� el guion comprob� que el deseo formaba parte de la pel�cula. Y esto es importante. Es importante seguir viviendo pese a todo y seguir teniendo deseo. El c�ncer no tiene que acabar con el deseo sexual�.
�En realidad�, retoma la palabra la directora, �la pel�cula surgi�, como todas las m�as, de algo muy �ntimo. En este caso era precisamente la relaci�n con el c�ncer. La moda me vale como met�fora, igual que en Pr�xima (2019), el mundo de los astronautas era una manera distinta de tratar la relaci�n entre una madre y una hija. Y lo interesante es que en la moda, como en la enfermedad que yo tambi�n he padecido, hay un proceso de desposesi�n del cuerpo femenino. Cuando sufrimos una enfermedad, el cuerpo nos deja de pertenecer. El cuerpo es observado, analizado, marcado, pinchado, rajado... Eso mismo sucede con las modelos, cuyo cuerpo es puesto al servicio de una maquinaria que lo mide, lo estudia, lo corta, lo fractura, lo recompone y, finalmente, es puesto en venta...�. Pausa. �Y claro lo que me interesa es estudiar y contar todo el proceso, no de despiece, sino de recuperaci�n de ese cuerpo�. Nueva pausa. �Todo mi empe�o en esta pel�cula no es otro que mostrar c�mo incluso en los peores momentos de una enfermedad, en medio de la mayor de las brutalidades, tambi�n se pueden experimentar los instantes m�s bellos de la vida. La belleza y la muerte siempre van unidas y estoy convencida de que son dos maneras de nombrar lo mismo�. Y en este justo momento, aunque solo sea imaginariamente, vuelve a sonar (y so�ar) la canci�n de Hardy: �En mis sue�os/ vi reluciente y desnuda, su alma/ que danzaba m�s all� de las nubes mientras me sonre�a./ Qu� crea quien pueda creer./ Yo necesito una esperanza,/ sino no soy nada�. Queda claro, queda bonito.
Queda claro.
Y vuelve a sonar Mon amie: �Somos muy poca cosa/ me dijo mi amiga, la rosa,/ esta ma�ana�.
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