























Milou tenía 17 años cuando el doctor Oosterhoff le inyectó las sustancias químicas que acabaron con su vida. La eutanasia, en palabras de Milou, era su única forma de dejar de sufrir. La apoyaron sus padres, quienes acudieron al especialista en suicidio asistido en jóvenes más reconocido de Holanda. Si el caso de Noelia Castillo parece un castillo de naipes que se derrumba, el de Milou es uno que cada vez que uno lo explora encuentra más pilares para entender qué sucede tras la eutanasia por razones psiquiátricas.
Lo sucedido con la adolescente conmovió a la sociedad de los Países Bajos. Muy especialmente cuando un documental, dirigido por el cineasta Bart Hölscher, lo mostró para el gran público, siendo el más visto del país. Conversamos con él de su experiencia como quien seguro es el primero que conoce a todos los protagonistas, los retrata en su obra y profundiza como nadie en un caso que ha hecho saltar todas las alarmas en una sociedad donde el año pasado se alcanzó un récord histórico: 10.341 procedimientos reportados de eutanasia. En comparación, aquí, según las últimas cifras oficiales, en 2024 hubo 426 muertes asistidas. En ese mismo periodo, hubo 219 en Holanda únicamente por sufrimiento mental.
LA GRAN PREGUNTA
Hölscher conoció el caso así: «Milou es sobrina de mi productor, que también es mi mejor amigo. La conocí en su cumpleaños y otras fiestas familiares». Pero la idea de hacer un documental surgió cuando supo que iba a morir por suicidio asistido por el tío de Milou. Reflexionó: «Una chica de 17 va a recibir eutanasia debido a su inmenso sufrimiento psicológico. Mi pregunta: "¿Qué está pasando aquí?". Ahí fue donde empezó todo». Esa cuestión le guía. «Soy padre y abuelo, uno no se imagina lo que pasaba, pero es muy triste».

El doctor Menno Oosterhoff.Studio Tween
La adolescente Milou Verhoof murió mediante eutanasia legal el 2 de octubre de 2023. «Aproximadamente dos meses después contacté con sus padres. Fui a dar el pésame y empezamos a hablar sobre la película. Dijeron que Milou les había pedido que contaran su historia». No fue el primero en proponerlo, pero sí quien les dio más confianza. Le abrieron su corazón y las memorias de Milou. El rodaje comenzó en febrero de 2024. Los papás ya estaban listos tras un martirio de más de un lustro. «Seis años terribles, muy intensos».
EL ORIGEN DEL MAL
Flashback. Cuando Milou tenía sólo 11 años era una niña feliz en medio de un entorno privilegiado. Deslumbraba a todos con sus sonrisas. Sus ojos claros aún brillaban. Ese año su hermano pequeño, con síndrome de Down, entró en coma. Una doble neumonía casi acaba con su vida. Eso le trastornó, ella estaba al pie de su cama incrédula. La muerte ya no le era una idea lejana. La ansiedad y el miedo a la pérdida le comenzó a consumir.
A los 13 años, otra desgracia. Una agresión sexual. Después, otra. Luego, las heridas que ella misma se infligía, los intentos de suicidio... Un patrón que se repitió en el caso de Noelia. Las estadísticas en Países Bajos muestran que hay una tendencia sistemática. El doble de mujeres que de hombres son las que intentan autoeliminarse. En el caso de la eutanasia entre jóvenes el porcentaje es aún más escalofriante: entre los que murieron por suicidio asistido de entre 12 y 30 años, más del 75% son mujeres.
OTRO PROTAGONISTA
Durante el rodaje ocurrió una situación que añadió más actualidad al debate. Un actor cobra fuerza: Oosterhoff. Le ponen en la diana. Al mayor experto en eutanasia asistida por razones psiquiátricas le retratan como una suerte de doctor Muerte. El director lo cuenta así. «Ya llevaba trabajando en la película unos seis meses cuando llegó una carta en la que colegas del doctor Menno Oosterhoff pedían que lo llevaran a juicio por lo ocurrido». Era una petición que iba aún más allá. «También abrir una investigación preliminar penal sobre la eutanasia de Milou».



"¿Qué cara quieres que ponga hoy?", escribía Milou en uno de sus melancólicos dibujos.ARCHIVO FAMILIA VERHOOF
Ya no era sólo una historia humana. Pretendían poner en jaque a la propia ley. Llevar al psiquiatra a tribunales apenas tenía recorrido. «Eso resultaba imposible, porque aquí tenemos el Comité Regional de Revisión de la Eutanasia. Si todo se ha hecho correctamente y lo confirman, nadie puede seguir impugnando». El cineasta lo analiza así. «Pensaban: "Con el caso de Milou podemos intentar cambiar la ley y si eso no funciona, al menos las directrices para los psiquiatras". Como resultado, la historia de Milou se volvió de repente mucho más grande... Formaba parte del debate público y estaba ya en la agenda política». La carta llegó hasta el Parlamento.
Para ese momento, Bart Hölscher era testigo privilegiado, con acceso a todos los protagonistas. El documental se estrena en octubre de 2025. Aparte de su audiencia en Holanda — se convirtió en el más visto—, significó un cisma. Tras verla, el cineasta nos ha dado acceso, aunque el estreno en España no tiene aún fecha. Está tratada —a diferencia de lo que ha pasado con el caso Noelia— con sensibilidad y sin sensacionalismo. «Intento contar la historia de tal manera que los espectadores, igual que yo, puedan sentir por lo que ella pasó y cómo la situación llevó a este desenlace».
En La lucha de Milou continúa, su título en castellano, se ve en pantalla el profundo dolor de los padres. Las lágrimas de las amigas que relatan su derrumbe. Los dibujos de Milou que plasman su desencanto con vivir. La pérdida de la esperanza. Su voz reconstruida con Inteligencia Artificial, aprobada por sus progenitores, es perturbadora. Como los ojos celeste gélido del doctor Oosterhoff contando lo que sabe de ella y de la eutanasia por razones psicológicas.
HABLAR CON DIOS
En marzo de 2026, cuando en España la eutanasia de Noelia Castillo acaparaba titulares, pocos días antes, el día 15, aparece en la prestigiosa The Atlantic un reportaje sobre Oosterhoff. Se titula: «Cuando adolescentes con enfermedades mentales piden ser condenados a muerte». El doctor cuenta con crudeza cómo acabó la vida de su primer paciente. Ella tenía 18 años y acudió a este experto en psiquiatría infantil y de adolescentes. Oosterhoff le sugirió un tratamiento. Pero ella no quería seguir más en este mundo. Tuvo un dilema moral y, como le contó a la revista, pensó: «Dios me está poniendo a prueba».
The Atlantic: «Así pues, Oosterhoff imaginó un diálogo con Dios. Si no ayudaba a la niña a morir, Dios le preguntaría por qué había permitido que su sufrimiento continuara. "Tenía mucha ansiedad", respondería, pero Dios le diría: "Ya te lo dije: debes hacer lo que te dicte tu conciencia". Sin embargo, si Oosterhoff ponía fin a la vida de su paciente, Dios podría reprocharle haber actuado sin conocer todas las consecuencias. En ese caso, imaginó decirle a Dios: "No me lo explicaste con suficiente claridad. Hice lo que pude"».

La película de no-ficción más vista de Holanda, del cineasta Bart Hölscher (en la imagen), busca distribuidor en España.Lé Giesen
«El día señalado en octubre de 2022, Oosterhoff fue a la casa de la chica y le preguntó por última vez si quería morir. Cuando ella respondió que sí, le inyectó una serie de sustancias químicas: primero lidocaína para adormecer la zona donde entró la aguja, luego un fármaco para inducir el coma y, finalmente, rocuronio, un relajante muscular, para detener su respiración. Posteriormente, un colega le preguntó a Oosterhoff si aún sentía ansiedad por el juicio final. "No", respondió. "Si esto no es bueno, entonces Dios debería crear un manual de instrucciones mejor..."».
"MALA EXPERIENCIA"
Intentamos contrastarlo con Oosterhoff. Corroborar una narración plagada de detalles sobre su vida. Incluyendo su retirada por dejar caducar su licencia de médico. Está profundamente enfadado. No es para menos, sus apariciones hacen el viaje entre quienes le llaman «salvador» y quienes le califican como un «fanático». El «símbolo de la eutanasia psiquiátrica» se excusa a Crónica señalando que ha «tenido una mala experiencia con un periodista americano».
Le conoce bien Bart Hölscher quien le describe como un hombre con un punto de vista distinto, profundo y único sobre la eutanasia. «Creció en una comunidad cristiana estricta, con padres cristianos y la iglesia en el centro. Fue muy especial entrevistarle porque es muy abierto». Acababa de reunirse, de nuevo, con él. «Le volví a visitar la semana pasada. Vive en Colonia, Groningen. Para mí, su historia y sus pensamientos están muy equilibrados y creo que eso también se nota en la película. No me gustó la forma en que escribieron sobre él, porque no es un médico que simplemente mata gente. Tiene el valor de hacer aquello que muchos colegas evitan. Según la ley, lo que ha hecho es posible».
Como Oosterhoff, asegura que se han seguido rigurosamente los protocolos de la estricta ley holandesa. Allí, el texto legal que regula el proceso establece la existencia de un comité que analiza la legislación cada seis meses. «Nadie obliga a un médico a practicar la eutanasia. Es la libre elección del médico. Cuando leí el artículo, le escribí y me dijo que estaba muy decepcionado con la entrevista. Dijo: "Me retrataron como si...". Porque cuando lees el artículo, tienes la impresión de que es un doctor de la muerte. Pero no, no lo es. Creo que es un hombre valiente». Los progenitores de Milou coinciden y le están agradecidos.
EL MENSAJE DE LOS PADRES DE MILOU...
En España, hace pocos días, la madre de Noelia Castillo ha pedido abiertamente la derogación de la ley de eutanasia. «Mi hija no tenía ninguna enfermedad terminal», ha apuntado, desconcertando a todos aquellos que creían que ella había apoyado a la joven española en su decisión. Mireille y Louis Verhoof, los padres de Milou, le responden con afecto y con su propia visión sobre el proceso que acabó con la vida de su hija adolescente...

Mireille y Louis Verhoof.'La lucha de Milou continúa' / Studio Tween
«Como familia, tras años de lucha mental de Milou, no pudimos hacer otra cosa que respetar su deseo porque estábamos convencidos de que había intentado todo lo posible por mejorar. Para Milou, no quedaban opciones más que "morir". Hasta su eutanasia, vivíamos cada día con el miedo de perderla algún día a causa de una muerte solitaria por suicidio exitoso».
«Nos alivió que, para ella, hubiera un fin a su lucha diaria, a su intenso sufrimiento».
«Lo intentó todo pero simplemente no pudo seguir y, junto con el respeto por su elección, ahora merece la paz que tanto anhelaba. Eso no disminuye el intenso dolor y la enorme pérdida de nuestra hija para nosotros como padres y para sus hermanos».
«El vacío que deja en nuestra familia es inimaginable y desgarrador».
«La propia Milou dijo sobre esto: "La edad no dice nada sobre lo insoportables y desesperanzados que son tus días"».
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