Toros
El cr�tico taurino de EL MUNDO indaga en la figura genial y da�ada del torero en un libro, 'Memoria de Morante', una revelaci�n, un di�logo y un viaje entre las tinieblas de un genio luminoso, el mejor torero (dice) de la historia

El periodista y escritor Vicente Zabala de la Serna.
Actualizado
Antes de armar este trabajo, traves�a �ntima por el hombre y su arte, Vicente Zabala de la Serna realiz� una intensa labor de avistador de aves. Centr� su atenci�n en Morante de la Puebla, la m�s extra�a de las aves, la m�s esquiva, del linaje del quetzal resplandeciente. Despu�s de 30 a�os de alternativa, el torero se despleg� en 2025 como un centro irradiador de tauromaquias pasadas por su cedazo, revitalizadas por su genio. Aquella temporada fue la m�s ins�lita en la historia reciente de la fiesta de los toros. Una revelaci�n apoyada en la perturbaci�n de un da�o. Morante de la Puebla se sostiene en la fragilidad de una sabidur�a antigua y en la inclemencia de un presente atravesado por sus quiebras ps�quicas. Esa rareza la concede un sitio �nico en el arte de torear.
Y por ah� entra a saco Zabala de la Serna, el mejor cronista taurino de las �ltimas d�cadas, el titular de Toros de EL MUNDO. Por ah� se anticipa para dar cuerda a un libro necesario: Memoria de Morante (Debate), pieza h�brida en g�neros (biograf�a, entrevista, ensayo, cr�nica) que nace de la interpretaci�n y de la convivencia con el torero, del di�logo y de las preguntas, de las dudas y del asombro. El eje es la enfermedad del artista, su amnesia desarmante, y desde esa fragilidad sale explorador e insaciable Zabala a buscar raz�n de esa temporada de 2025 donde Morante de la Puebla se aup� como "el mejor torero de la historia". As� lo explica.
- Qu� fen�meno es el de Morante.
- Uno ins�lito y comparable, en la capacidad de generar expectaci�n, al de El Cordob�s en los a�os 60 y 70 del siglo pasado, pero desde otro lugar. Se ha convertido en un icono de masas desde el clasicismo y agarrado al rito, sin redes sociales, sin jefe de comunicaci�n... Y c�mo ha aglutinado a gente joven.
- Cu�ndo empieza a despertar su atenci�n.
- Hace cinco temporadas Morante se destapa como el mejor de todos los morantes posibles despu�s de 30 a�os de evoluci�n art�stica. Coincide ese tiempo con la decisi�n de tomar las riendas de su destino y aasume un grado mayor de responsabilidad con la tauromaquia y consigo mismo. Emerge entonces un Morante asombroso. En 2022 me llama la atenci�n la regularidad que mantiene con un toreo de arte mayor. Y eso es inaudito. Empiezo a profundizar y a estudiar su trayectoria, que alcanza el c�nit en 2025. En ese momento podemos decir que se trata del mejor torero de la historia.
- No tiene duda.
- Es que lo es.
- Y empieza el germen de este libro de interpretaci�n, exploraci�n, di�logo e inter�s por entrar en sus penumbras de hombre complejo y dif�cil de leer.
- Es que llama poderosamente la atenci�n c�mo puede torear de esa manera con un problema de salud mental tan intenso y desbordante. El a�o pasado, antes de comenzar la temporada, Morante era una ruina an�mica, un escombro. Cuando el d�a antes de Reyes se prueba a s� mismo con unas vacas en la finca de �lvaro Cubillo no da pie con bola y ya tiene anunciada su presencia cinco tardes en La Maestranza. Desde ese hombre devastado hasta el 12 de octubre, inesperadamente, construye una temporada antol�gica. Por eso decid� contar la proeza humana que hay detr�s de la epopeya torera. Estamos hablando de un tipo con un da�o interno causado por una anomal�a psiqui�trica severa. Poner el foco ah� da dimensi�n de su complejidad. De ah� nace este libro.
- Aunque el germen parece que es la p�rdida de memoria que padece Morante.
- S�. Cuando el ganadero �lvaro N��ez Benjumea me explica que el torero ha perdido la memoria a consecuencia del tratamiento psiqui�trico y me pide algunas de mis cr�nicas para ayudarle a recobrar recuerdos de algunas de sus tardes importantes quedo impresionado. Un torero es memoria, principalmente. Un artista es memoria sobre todo. De ah� nace el t�tulo de este libro: Memoria de Morante. Reconstruyo al torero sorteando su amnesia y ordenando a la vez mis recuerdos de �l.
- Padece una amnesia de s� mismo como artista, pero tiene conciencia clara de sus hijos, de sus parejas, de sus amigos, de su madre...
- El olvido le ha golpeado en el lugar que m�s necesita para torear: sus recuerdos de torero. La p�rdida de memoria puntual est� provocada por los electrochoques. Con el tiempo ese vac�o parece que se mitiga, pero ha pasado momentos inquietantes. Por ejemplo, cuando va a la finca de Garcigrande no recuerda que en 2023 hab�a cortado un rabo a un toro de esa ganader�a. Y as� sucede con tantos otros detalles que un torero nunca olvida.
- Este trabajo no es una biograf�a ni un ensayo...
- Porque es un viaje a Morante y con Morante. He tenido acceso total a �l, sin restricciones. Su generosidad y la de Pedro Jorge Marques, su hombre de confianza, ha sido formidable. Me han concedido el privilegio, como testigo directo, de vivir con ellos las experiencias principales del a�o pasado. Hemos mantenido entrevistas muy �ntimas, lo he acompa�ado en viajes durante la temporada, hemos profundizado en su infancia, en su vida m�s familiar y tambi�n en la m�s p�blica, como la apoteosis de Pamplona aquel 9 de julio de 2025. He sido testigo, a su lado, de la ca�da de esos muros que se le resist�an, como la plaza de toros de Las Ventas, que conquist� definitivamente en un 2025 de todas las glorias, con dos puertas grandes. El prodigio es la temporada que realiz� el a�o pasado. Y desde ah� he querido indagar hacia adelante y hacia atr�s con �l. Y me lo permiti�, hemos ido juntos a la plaza donde se estren� de chinorris, he conversado a fondo con su madre... Es un libro que interpreta al torero y al hombre en muchas direcciones.
- Hacia d�nde va Morante.
- La clave de todo est� en su valor. No s� a d�nde puede llegar. En algunos momentos he pensado que en lo suyo hay algo de inmolaci�n, por los terrenos que pisaba delante del toro. La tauromaquia de Morante se construye desde muchas tauromaquias recobradas y pasadas por su filtro personal�simo, pero a la vez desarrollada en los terrenos imposibles de Jos� Tom�s. Esto genera una explosi�n y una conmoci�n de alcance ins�lito. Su misma �pica vital la traslada a la plaza de toros y s�lo as�, desde lo imprevisto y la enfermedad psiqui�trica, revienta todas las costuras del toreo.
- Entonces hacia d�nde va.
- A veces pienso que su aventura es la b�squeda de un final que haga de �l un mito inmortal por la transgresi�n de todas las l�neas rojas y de todas las l�gicas concebibles. Aunque tambi�n quiero creer que esa inmolaci�n tiene un freno en la racionalidad y que no llegar� a... Aunque la racionalidad en Morante, d�nde est�.
- D�nde est�.
- Es dif�cil de saber. Hablamos de alguien que te dice cosas as�: "Siento que los toros me bordean como al canto de una puerta". Esa sensaci�n de irrealidad, de percepciones de orden on�rico, no aceptan demasiada traducci�n. El suyo es un acto casi sacrificial porque sit�a su relaci�n con el animal en otra dimensi�n.

Morante de la Puebla retratado por Jos� Aym� en el mausoleo de Joselito El Gallo.
- �Tiene par en la historia de la tauromaquia?
- Alguna vez se ha hablado del fen�meno de El Cordob�s, pero �ste �ltimo act�a desde la heterodoxia. Morante es otra cosa: tiene lo mejor de los mejores. Y cuando toma eso lo hace propio y lo ensancha. Hace tiempo que tengo claro que Morante es un gallista que se explica por Belmonte.
- Vamos con eso.
- Quiero decir que es un torero largo que encuentra en el temple, la quietud y la profundidad abelmontada su mejor desarrollo. Pero trabajando en este libro me di cuenta de que ese gallismo no s�lo apela a Joselito El Gallo en su teor�a de la expansi�n de la fiesta y de ser torero dominador de muchas suertes, sino tambi�n a su hermano Rafael: por el caos, por el desorden, por la expresi�n. Rafael El Gallo es el primer belmontista en la etapa prebelmontina. Rafael pasa a la historia por las co�as de sus espantadas, idas y venidas, pero cuando lo estudias entiendes que es un artista imprevisto y sensacional.
- La estampida y el regreso �ltimo de Morante tambi�n desconcert�.
- Y c�mo no comprender incluso la decepci�n o la estafa emocional que sintieron algunos aficionados ante la reaparici�n de Morante sin haberse ido... Aunque estoy convencido de que la tauromaquia es infinitamente mejor con Morante que sin �l. Y adem�s eso liga con el gallismo de Rafael: la insubordinaci�n, esa manera afrontar las temporadas sin una estrategia clara. Por eso tambi�n conviene entender el arte y la �pica de Morante desde la generosidad, otro de los v�rtices de su identidad. Ha toreado con todos y en todas partes sin anteponer el dinero.
- �Y eso lo entiende?
- Comprendo sin entender del todo muchas cosas de �l. En una entrevista dijo algo que podr�a explicar la condici�n err�tica de algunas de sus decisiones: "Vuelvo porque hago falta".
- �Y es cierto?
- Por entero.
- Algo de vanidad tambi�n asoma.
- C�mo no. Morante est� en una situaci�n de dominio y poder en la fiesta de los toros, algo que no ha tenido antes en sus tres d�cadas de trayectoria. Abandonar ese terreno en este momento debe joder mucho. El que manda ahora mismo en la fiesta se llama Morante de la Puebla y ese sitio no lo quiere dejar.
- Es un torero de reconocimiento temprano, pero de lenta maduraci�n y en zigzag. A finales de los 90, Jos� Tom�s domin� el horizonte y 30 a�os despu�s lo hace Morante. Dos toreros de mucha arista.
- A finales de los a�os 90 dominaba Jos� Tom�s, sin duda, pero fue derivando a unas apariciones muy medidas. Tom�s fue un monstruo, pero Morante tiene una visi�n m�s expansiva y menos elitista. Cierto que su maduraci�n ha sido lenta, pero siempre con el hilo conductor del genio. El genio habita en �l desde el origen de su aventura, pero con el tiempo suma un entendimiento del toro y del material que tiene enfrente: la bravura. El primer Morante estaba m�s entregado al arte por el arte, sin tener siempre en cuenta las condiciones del toro, entonces aplicaba una tauromaquia bell�sima pero muy quebrantada. Es en la madurez cuando le gana un paso al animal, le valen m�s toros dentro de su leyenda de mala suerte en los sorteos, y le hace al toro lo que procede, con lo cual tambi�n crece, se desarrolla y va a m�s. Eso es parte de su condici�n genial.
- Con algunos momentos dif�ciles como su apoyo a la extrema derecha de Vox.
- Igual que trasciende los terrenos de la tauromaquia, Morante desborda los espacios previsibles de la ideolog�a.
- Pero su posicionamiento es claro.
- Bueno, �l tiene una idea de Espa�a y cuando Vox irrumpe ondea varias banderas que le atraen: la defensa de lo rural, del campo y de la tauromaquia. Pero en un momento se da cuenta de que ese territorio es complicado y marca una distancia. Tiene una relaci�n de amistad con Santiago Abascal, de quien ha estado cercano en algunos momentos de su vida, pero sabe que no se le puede enmarcar a �l ni al toreo en un s�lo partido ni en una sola ideolog�a. La fiesta de los toros es transideol�gica. Hace a�os pertenec�a a un �mbito cercano a la izquierda y despu�s del apaleamiento de la extrema izquierda ha encontrado refugio en la derecha. Morante es el torero de la gente: lo ama la gente de izquierdas y de derechas. Ahora se sit�a ah�. La gente lo adora en Sevilla, en Pamplona y en Azpeitia.
- �Qu� Morante queda en usted despu�s de esta aventura?
- El genio inclasificable, el enfermo del toreo. El toreo es su salvaci�n y su condena. En �l morir�. Que Dios nos lo tenga mucho tiempo vigente, pero hay que encontrar relevo joven porque estamos apostando por un hombre de 47 a�os, m�s cerca del adi�s que de la permanencia.























