Sucesos
Los veh�culos contaban con matr�culas falsificadas

Agentes de la Guardia Civil ejecutan una orden de entrada y registro.
Actualizado
Robaban coches de alta gama, cambiaban las matr�culas y los utilizaban para, eventualmente, robar tambi�n chal�s. Despu�s, los veh�culos acababan calcinados en descampados. Ese patr�n -repetido durante semanas en distintos puntos del suroeste madrile�o- es el que ha permitido desarticular un grupo de tres hombres acusado de encadenar asaltos a viviendas unifamiliares con una cadencia poco habitual: hasta cuatro en una misma tarde o noche.
El recorrido del bot�n era casi siempre el mismo. Viviendas aisladas, accesos forzados tras saltar la valla perimetral y, dentro, una selecci�n r�pida: joyas, relojes, bolsos de primeras marcas y dinero en efectivo. Objetos peque�os, f�ciles de transportar y dif�ciles de rastrear. El grupo entraba y sal�a en minutos.
Seg�n el relato de la investigaci�n de la Guardia Civil, los sospechosos utilizaban los coches robados para reconocer zonas y elegir objetivos. Esos mismos veh�culos -con placas alteradas- serv�an despu�s para ejecutar los robos. Una vez cumplida su funci�n, eran abandonados y quemados con la intenci�n de borrar cualquier rastro que permitiera su identificaci�n.
Los hechos comenzaron a detectarse en febrero, con varios robos en localidades del suroeste de la Comunidad de Madrid. A medida que avanzaban las inspecciones y se cruzaban los datos, los investigadores fueron acotando un mismo modus operandi y, con �l, a un grupo estable que operaba con intensidad y movilidad.
El mapa de actuaciones acab� ampli�ndose a municipios como Cubas de la Sagra, Batres, Torrej�n de Velasco, Serranillos del Valle, Gri��n o El �lamo, y tambi�n a enclaves m�s alejados como Torrelaguna, El Vell�n o Venturada, adem�s de puntos de Castilla-La Mancha como Cabanillas del Campo y Nambroca.
En los registros practicados en dos viviendas de Yuncos y Ugena (Toledo) se localizaron numerosos efectos procedentes de los robos -principalmente joyas, relojes y bolsos-, junto a herramientas especializadas para forzar accesos. Los tres detenidos, de entre 25 y 49 a�os, cuentan con antecedentes por delitos contra el patrimonio. El considerado cabecilla es el de mayor edad, con experiencia previa al frente de grupos de aluniceros en la Comunidad de Madrid.





















