

























Alejandro Luz�n es un hombre serio, medido, con car�cter. Lleva la carrera fiscal en sus entra�as. Hijo del teniente fiscal del Tribunal Supremo ya fallecido Jos� Mar�a Luz�n, hermano y sobrino de fiscales, ha mamado la instituci�n desde que naci�. Quienes le conocen le han escuchado decir, en m�s de una ocasi�n, que en los juicios es �cuando de verdad te sientes fiscal�.
Luz�n ya protagoniz� otros juicios medi�ticos, como el de los fondos reservados contra Rold�n, el de la may�scula estafa de Afinsa o el del caso Tabacalera contra C�sar Alierta. Ahora, como miembro de la m�xima categor�a de la carrera fiscal y jefe de todos los fiscales Anticorrupci�n de Espa�a, ha sido el fiscal del caso �balos en el Alto Tribunal.
Por ello, no es descartable que a medida que avanzaba la vista oral a quien fuera mano derecha del presidente del Gobierno, ex ministro de Transportes y ex secretario de Organizaci�n del PSOE, mientras Luz�n iba preparando su informe final, sobrevolara por su cabeza una fecha: el 6 de julio de 1998.
Ese d�a, su padre, el fiscal del caso Segundo Marey, pidi� desde el mismo sill�n del majestuoso Sal�n de Plenos del�Tribunal Supremo�23 a�os de c�rcel para el ex ministro del Interior�Jos� Barrionuevo�y el ex director general de Seguridad�Rafael Vera. Aquel implacable Luz�n dijo que �el terrorismo de Estado determina un quebrantamiento del Estado de Derecho�.
28 a�os despu�s, su hijo, el fiscal jefe Anticorrupci�n, igual de implacable, sostuvo que �la corrupci�n pol�tica est� carcomiendo nuestro sistema democr�tico y s�lo una reacci�n contundente contra ella puede frenarla�. En este caso, el fiscal solicit� 24 a�os de c�rcel para Jos� Luis �balos, 19 y medio para su ex asesor Koldo Garc�a y siete a�os para el empresario V�ctor de Aldama.
Luz�n es fiscal jefe de la Fiscal�a �Especial contra la Corrupci�n y la Criminalidad Organizada desde el a�o 2017. Desde entonces, ostenta uno de los cargos m�s sensibles dentro del Ministerio P�blico. Lo ha desempe�ado con seis fiscales generales del Estado distintos, nombrados tanto por el Partido Popular como por el PSOE: Jos� Manuel Maza (fallecido), Juli�n S�nchez Melgar, Mar�a Jos� Segarra, Dolores Delgado, �lvaro Garc�a Ortiz y Teresa Peramato.
Siempre ha actuado con lealtad hacia sus jefes porque tiene interiorizado que la carrera fiscal es un �rgano jerarquizado. Tambi�n cuando ha acatado la �ltima orden que le dio Peramato de no rebajar m�s la pena al comisionista Aldama. Luz�n discrepaba con su jefa -entiende que la confesi�n del empresario ha sido �decisiva� en la trama de corrupci�n-, pero no la consider� una �orden improcedente� y, en consecuencia, la asumi�. Huy� de alimentar un enfrentamiento p�blico con la fiscal general pero dej� meridianamente claro en el juicio que es �posible� rebajar m�s la petici�n de siete a�os de c�rcel para el empresario y que todas las reformas legislativas en pol�tica criminal, tanto dentro como fuera de Europa, van encaminadas a �incentivar la colaboraci�n de personas que han tomado parte del delito mediante la rebaja sustancial o la exenci�n de la pena�.

Los acusados V�ctor de Aldama, Jos� Luis �balos y Koldo Garc�a.EL MUNDO
Sin embargo, en el Gobierno de S�nchez, donde existe una concepci�n patrimonialista de la Fiscal�a como un �rgano a su servicio -basta recordar aquel famoso ��de qui�n depende la Fiscal�a?� del presidente-, la figura de Alejandro Luz�n resulta inc�moda.
En realidad, en Moncloa no le perdonan que Anticorrupci�n apoyara el 21 de noviembre de 2024 la libertad de V�ctor de Aldama en la Audiencia Nacional. Ese d�a por la ma�ana, el comisionista hab�a comenzado a tirar de la manta y confesar ante la Justicia sus delitos y los previsibles delitos de �balos, Koldo y veremos si de otros miembros destacados del PSOE. La reacci�n del presidente del Gobierno no se hizo esperar. �Menuda inventada; la estrategia de defensa de este personaje es la mentira�,�asegur� de manera categ�rica S�nchez ante las preguntas de los medios de comunicaci�n. �Las declaraciones de un presunto delincuente no merecen cr�dito ninguno�, a�adi�.
Aldama nunca escondi� que esa l�nea de colaboraci�n que iniciaba persegu�a un objetivo claro: salir de prisi�n, primero, y obtener una atenuaci�n de la pena de cara a futuras condenas, despu�s. El empresario estaba encarcelado de manera provisional en la causa de los hidrocarburos pero, adem�s, se le investigaba en el caso mascarillas.
Y en este contexto, los intereses del Ejecutivo coincid�an -�qu� raro!- con la postura del ex fiscal general �lvaro Garc�a Ortiz: Aldama deb�a seguir en la c�rcel una temporada.
Sin embargo, esos planes gubernamentales se trastocaron cuando tanto en Moncloa como en Fortuny -sede de la Fiscal�a General- se enteraron esa misma tarde, por la alerta enviada por el diario EL MUNDO, de que la Fiscal�a Anticorrupci�n hab�a enviado un escrito a la Audiencia Nacional donde apoyaba la puesta en libertad del empresario. La noticia que avanz� este peri�dico sent� como un tiro al presidente del Gobierno y tambi�n al fiscal general. Imag�nense sus caras.
Pero ya no hab�a vuelta atr�s. Horas despu�s, el juez Santiago Pedraz decret� la excarcelaci�n de Aldama y esa misma noche el empresario abandon� la prisi�n madrile�a de Soto del Real.
Este episodio no le sali� gratis a Luz�n. El fiscal jefe Anticorrupci�n y el fiscal del caso hidrocarburos, Luis Pastor, apoyaron la petici�n de libertad del comisionista porque hab�an entendido que su colaboraci�n era sincera, asumiendo la comisi�n de varios delitos, aportando detalles nuevos a la investigaci�n y matizando otros que obraban en el sumario.
Sin embargo, al d�a siguiente, Garc�a Ortiz llam� a cap�tulo en su despacho a Luz�n y Pastor, reproch�ndoles que hubieran apoyado la libertad de V�ctor de Aldama y dici�ndoles que esto supon�a un �desprestigio� para la Fiscal�a.
El resto de la historia ya es conocido. El comisionista cumpli� con la amenaza que hizo a S�nchez a su salida de Soto del Real y los dos hombres de la m�xima confianza del presidente, sus escuderos, �balos y Santos Cerd�n, acabaron entrando en prisi�n. Mientras, su Gobierno est� perseguido por la corrupci�n derivada del ama�o millonario de grandes obras p�blicas y el PSOE se encuentra bajo la sospecha de haberse financiado de manera irregular.
La otra parte de la historia es menos conocida pero tambi�n existi�. Meses despu�s de este episodio, una se�ora llamada Leire D�ez, conocida como la fontanera del PSOE, confes� en una reuni�n con el fiscal Ignacio Stampa ser la mano derecha de Santos Cerd�n y buscar trapos sucios de Luz�n. Moraleja: a los servidores p�blicos, la defensa del Estado de Derecho, a veces les puede salir cara.
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