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Los superricos europeos se compran su segunda casa en Mónaco, la Costa Azul, Mallorca, Ibiza o la Costa del Sol. Los estadounidenses, en Aspen, Jackson Hole, Martha's Vineyard, los Hamptons o Palm Beach. Los chinos, en Singapur, Vancouver, y Sydney. Pero ahora están descubriendo un destino exótico: el barrio de Highlands (Zona Alta), en la capital de Zimbabue, Harare. ¿Cómo es posible que los millonarios compren casa en un país que llegó a tener tal inflación que los precios se doblaban cada 24 horas, y en el que el agua corriente escasea? Según Bloomberg, por los recursos minerales de Zimbabue, su posición como base de operaciones en África, y por el propio desastre que es, que les permite comprar casi todo sin impuestos. Son segundas residencias más próximas al ocio y negocio que las de Vancouver o Sydney. Pero también indican que China ya ve a África como algo más que un terreno en el que invertir en minas e infraestructuras y después irse.
Ahora que el independentismo quebequés está desinflado, está apareciendo otro en Canadá. Esta vez es en Alberta. No es por amor a la cultura o a la lengua -como en Quebec - sino al subsuelo. O sea, al petróleo. En 2025, Alberta produjo 4,1 millones de barriles diarios de crudo, que supusieron el 80% del total canadiense. Cuando se destila ese petróleo, salen los dos argumentos del nacionalismo albertano: 1) "Canadá nos roba"; y 2) "Con sus políticas verdes, Canadá no nos deja explotar nuestro petróleo". Consecuencia: la provincia -mayor que la Península Ibérica pero con menos gente que la Comunidad Valenciana- celebra un referéndum... para decidir si celebra otro referéndum sobre la independencia. Aunque el resultado va a ser "no", la iniciativa preocupa en Canadá. Porque, igual que Francia apoyó la independencia de Quebec, EEUU lo está haciendo con la de Alberta. No es afinidad post-imperial, sino ideológica y geoeconómica.
Según el Departamento de Agricultura de EEUU, los fertilizantes suponen alrededor del 22% de todos los costes de producción del trigo en ese país. El cierre del Estrecho de Ormuz por Irán, por el que transitaba un tercio del abono nitrogenado que viajaba por vía marítima en el mundo, ha hecho que, de febrero a abril, el precio de esos productos subiera entre el 32% y el 39% en EEUU, y el 38% en la UE. Bruselas reaccionó la semana pasada suspendiendo los aranceles a la importación de esos fertilizantes. Pero parece difícil que la medida funcione. Por un lado, la UE mantiene el veto a la importación de abonos nitrogenados procedentes de Rusia y Bielorrusia. Por otro, el arancel cero solo se aplicará a cantidades determinadas de importaciones. Y, finalmente, el problema no es europeo: el mercado de fertilizantes es mundial y, se mire como se mire, ha desaparecido oferta. El bloqueo de Ormuz, literalmente, va a hacer subir el pan.

Robert Prevost es licenciado en Matemáticas, aunque apenas haya dedicado tiempo a la actividad científica, como revela el hecho de que en la actualidad ejerza en cargo de Papa. Pero el que tuvo retuvo, y León XIV dejó entrever su pensamiento matemático en su reciente encíclica sobre la IA, Magnifica Humanitas, que tiene algunas inusuales referencias de sesgo matemático, y una estructura, a decir de algunos, muy razonada, como un paper científico. Con la encíclica, León XIV agravó el cisma entre los dos gigantes de la IA, Anthropic y OpenAI. Chris Olah, uno delos cofundadores de Anthropic, que no solo es ateo, sino que en 2010 pidió que el entonces Papa Benedicto XVI fuera procesado por "crímenes contra la Humanidad", ha ido al Vaticano a apoyar la Encíclica. Justo lo contrario que Sam Altman, de OpenAI, judío practicante, que insistió el mismo día de la publicación de Magnifica Humanitas en que la IA no es, en sí misma, peligrosa.
A casi cinco meses de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por EEUU, Venezuela se reintegra rápidamente en la economía mundial. Hace dos semanas, el presidente (interino, como casi todo en ese país tras Maduro) del banco central, Luis Pérez, anunció un plan para sacar a Venezuela "de las sombras". Eso incluye la reestructuración de una deuda externa de 170.000 millones de dólares (145.000 millones de euros, o sea, más del doble del PIB), que no paga desde 2017. Las reestructuraciones de deuda son durísimas. Pero el Gobierno de Delci Rodríguez tiene un aliado clave: alguien que suspendió pagos seis veces y que ahí está, dando lecciones de Economía al mundo. O sea, Donald Trump. Washington ya ha dicho a los acreedores que no exijan mucho a Caracas, y ha auspiciado la aproximación de Venezuela al Banco Mundial, que anunció la semana pasada que va a ayudar a la reconstrucción de la economía del país.

La 'burbuja' de la economía espacial es un fenómeno apasionante, aunque frecuente en el Universo, y caracterizado por agujeros negros empresariales que brillan como supernovas financieras. La acción de AST SpaceMobile (facturación en 2025: 70,9 millones de dólares; pérdidas netas: 341,9 millones) ha subido un 380% en los últimos doce meses, lo mismo que RocketLab (facturación: 200 millones; pérdidas netas: 45 millones). Todas ellas suben en parte a rebufo del gigante del sector, SpaceX, que prepara la segunda mayor salida a Bolsa de la Historia, a pesar de que no gana dinero y advierte en la documentación que ha presentado al regulador que posiblemente no lo gane jamás (y eso que controla el 80% del sector a nivel mundial). Otro factor que influye es el short squeeze de las empresas cotizadas. Es decir, hay tantos hedge funds apostando por la caída de sus valores que al final empujan al alza el precio de las acciones.
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