





















Es m�s viejo que las propias series de Netflix con las que parece competir: los buenos que en realidad son malos. Y sucedi�, presuntamente, en Espa�a, en el Estrecho de Gibraltar. Guardias civiles de la lucha contra el narcotr�fico que, en realidad, compadreaban con los jefes de los clanes: se iban con ellos de fiesta, o viajaban juntos a Punta Cana o a Estambul.
Soldados en la lucha contra el tr�fico de drogas que, en realidad, compart�an celebraciones familiares con los narcotraficantes a los que deber�an investigar. Que incluso se iban al bautizo de sus hijos. Servidores de lo p�blico que de pronto lograban �xitos ins�litos -claro que en la competencia de sus amigos narcos-, y cuyo patrimonio, despu�s, crec�a m�gicamente. Sin l�mite ni causa aparente.
La Audiencia Provincial de Madrid acaba de decidir, en auto de 7 de abril al que ha tenido acceso EL MUNDO, que un jurado juzgar�, probablemente en oto�o, a David Oliva, el teniente coronel de la Guardia Civil que fuera ex jefe antidroga del Estrecho de Gibraltar, por presuntos delitos de cohecho y revelaci�n de secretos.
Tanto �l como dos de sus colaboradores cruzaron la l�nea, creen tanto Fiscal�a Antidroga como Asuntos Internos de la Guardia Civil, y presuntamente se habr�an concertado para colaborar con el clan de los Ariza, a quienes se supone que investigaban. Oliva fue durante a�os famoso en el Estrecho -y en la Benem�rita- por su ritmo ins�lito de aprehensiones y sus llamativos �xitos. Los investigadores creen ahora que en realidad pod�a estar vali�ndose de su cercan�a a los Ariza para desplumar a la competencia.
La Justicia resuelve as� una intrincada telara�a de causas en torno a Oliva, que ha intentado desacreditar las investigaciones incluso culpando al Ministerio de Interior de Fernando Grande-Marlaska de desarticular injustamente en 2022 OCON Sur (Organismo de Coordinaci�n del Narcotr�fico), el grupo antinarcos que �l dirig�a.
En realidad, ya estaba establecido que los miembros de OCON ser�an distribuidos entre las comandancias de la zona para integrar la lucha antidroga en los grupos estables, y las autoridades llevaban tiempo sospechando que el ritmo de aprehensiones de droga de Oliva y su grupo, por m�s que el teniente coronel siempre hiciera gala en el seno de la Benem�rita de rozar los l�mites y pisarlos en alg�n momento, pod�a fundarse en alguna connivencia con los Ariza.
Numerosos testimonios de confidentes as� lo aseguraban, y tras varias pesquisas de la Polic�a Nacional fue Asuntos Internos de la Guardia Civil quien logr� el indicio clave: tras pedir autorizaci�n judicial para intervenirle las comunicaciones, en el m�vil del teniente Israel Fuentes aparecieron pruebas de que Oliva presionaba a otro guardia, David Bernal, para que hurgara en las bases de Asuntos Internos y descubriera si el propio cuerpo estaba ya investigando sus v�nculos con el narco.
�Qu� prometi� Oliva a Bernal a cambio de esa labor? Conseguir pasarle de Asuntos Internos, en cuyas bases Bernal estuvo buscando la informaci�n -lleg� a robar los archivos-, a Antidroga, y de ah� el delito de cohecho que le imputa preventivamente a Oliva la Audiencia Provincial de Madrid, que desbarata la defensa medi�tica del ex l�der de OCON Sur, quien intent� culpar a Marlaska de la supresi�n de su grupo para en realidad, creen los investigadores, ocultar su v�nculo con el clan de los Ariza. La Audiencia ha desbaratado adem�s la l�nea de defensa de los tres guardias, que sostienen que la investigaci�n proviene entera de un informe de la Polic�a Nacional con informaci�n parcialmente falsa. El juez opina igual que el fiscal Antidroga encargado de la causa, Luis Uriarte: las pesquisas en absoluto provienen de ah� y hay indicios de sobra para juzgar.
Los indicios contra Fuentes son abrumadores. Asuntos Internos le pill� compartiendo �espacios y festejos� con un miembro prominente del clan Ariza, David Verdejo. Y tambi�n viajando con �l a Punta Cana y a Estambul, y en la finca El Jaleo, propiedad de Verdejo.
M�s a�n. Fuentes, sostienen tanto Asuntos Internos como la Fiscal�a Antidroga, mantuvo la titularidad de un Mitsubishi Montero que en realidad era de Verdejo para �evitar el control policial� del coche, y cuando en mayo de 2022 se fue al bautizo de un hijo de Verdejo pidi� el d�a libre invent�ndose una justificaci�n manifiestamente falsa.
M�s grave quiz�s fue el sospechoso incremento de su patrimonio durante esos a�os, �completamente incompatible� con su sueldo de Guardia Civil: entre 2005 y 2022 Fuentes se hizo con seis viviendas, cinco plazas de garaje y un trastero, adem�s lo consigui� con un escaso endeudamiento.
En 2022 compr� una casa �a un valor muy inferior al de mercado y sin financiaci�n�: es decir, probablemente en cash. Adem�s, pag� a tocateja 180.000 euros para rehabilitar otro edificio, participando en cuatro sociedades inmobiliarias sin financiaci�n, usando testaferros como su propia madre, de 74 a�os.
Cuando en julio del a�o 2022 los Ariza descubrieron una baliza en uno de sus coches y se fueron directamente al cuartel de la Benem�rita -lo cual evidenci� que sab�a que se trataba de un dispositivo de la Guardia Civil, probablemente alertados por agentes-, Fuentes sonde� las bases policiales para ayudarles, desde su casa.
Fuentes, creen los investigadores, hac�a labores de vigilancia para los Ariza al igual que el otro gran agente doble descubierto en Espa�a en los �ltimos tiempo, El Anodino, �scar S�nchez Gil, a quien Asuntos Internos, pero esta vez de la Polic�a Nacional, encontr� 20 millones de euros emparedados entre los muros de su casa en Alcal� de Henares (Madrid), y uno m�s en su propio despacho policial.
Fuentes lleg� a decirle a Verdejo, en un mensaje interceptado: �Tu �nico delito es ser amigo m�o y de David [Oliva]�. Otro de Oliva a Fuentes fue muy revelador: �Solo tenemos que tener cuidado con lo q nos rodea q algunos nos venden [sic]�. Fuentes le respondi�: �Lo que sepa nuestra mano izquierda no debe saberlo la derecha�.
El Anodino, cuya causa instruye actualmente la Audiencia Nacional, cay�, entre otros motivos, por buscar sus propios contenedores de coca�na en las bases policiales para protegerlos, seg�n la investigaci�n. Los guardias de OCON, por rastrear los registros de s� mismos.
Los tres guardias civiles imputados niegan terminantemente todo.
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