El profesor de Relaciones Internacionales y experto en política exterior estadounidense analiza el intento de magnicidio en Washington

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Tal vez los aficionados a las series de televisión espolvoreadas con petazetas político se acordasen de Sucesor designado al conocer el tercer intento de atentado contra Donald Trump. La ficción plantea el ascenso de un anónimo Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano interpretado por Kiefer Sutherland a nuevo presidente de Estados Unidos tras el atentado que se lleva por delante a sus compañeros de gabinete. «Tengo que reconocer que no la he visto», se excusa Juan Tovar horas después de que el magnicidio sobrevolase la Casa Blanca.
Tovar es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Burgos, experto en política exterior estadounidense y uno de los analistas españoles que más y mejor han radiografiado al inquilino (real) del Despacho Oval, como ponen de manifiesto sus ensayos La doctrina en la política exterior de EEUU: de Truman a Trump (Libros de la Catarata, 2017) y La política internacional de las grandes potencias (Síntesis, 2021).
- ¿Qué reflexión hace después del tercer ataque contra el presidente Trump?
- Lo veo como una manifestación de la polarización que está afectando a la sociedad y a la política estadounidense. Todo el mundo sabe que Trump es una figura divisiva. Hay una parte importante de las bases del Partido Republicano que le adora y, en cambio, las del Partido Demócrata sienten hostilidad hacia él. No es algo atribuible sólo a Trump. Con Biden sucedía algo similar. En realidad, la polarización es un fenómeno que ha ido desarrollándose y manifestándose desde hace tiempo en la sociedad americana, dificultando la puesta en marcha de iniciativas públicas conjuntas como sucedía décadas atrás. Estamos hablando no del primero ni del segundo, sino del tercer atentado contra Trump. Con independencia de que el autor sea un loco o un lobo solitario, es evidente que sobre el ataque planean la división social y la polarización política que existen ahora mismo en el país.
- "La violencia y el caos en América deben terminar", exigió anoche Hakeem Jeffries, líder demócrata de la Cámara de Representantes, tras los hechos. ¿Este clima divisivo explicaría totalmente el intento de magnicidio o podría haber más factores involucrados?
- En la planificación del crimen también influyen cuestiones como el fácil acceso a las armas de fuego o los fallos en torno al dispositivo de seguridad, que podría no haber sido lo suficientemente riguroso. Yo no soy criminalista, no me atrevo a determinar si el equilibrio psicológico del presunto tirador es estable o si podría haber actuado motivado por el deseo de renombre. Pero ya digo, indiscutiblemente, lo que ha incidido sobre todo es la división social y la polarización política.
- Uno de los agentes de la escolta presidencial fue hospitalizado tras recibir el impacto de un proyectil en su chaleco antibalas. ¿Cómo podría extremarse el dispositivo de seguridad en torno a Trump?
- Hay que verlo desde una perspectiva estructural y teniendo en cuenta que la posibilidad de que se produzca un intento de asesinato va a existir siempre. Y más aun, contra un líder político como el presidente de EEUU. Se ha hablado de reforzar la seguridad con un control adicional. Siempre se pueden extraer lecciones de situaciones como ésta. En cualquier caso, hay que felicitarse de que no haya acabado en tragedia. Muchos dirigentes políticos que han sido muy críticos con Trump, como el del Gobierno español, se han solidarizado con él porque son conscientes de que ellos también están expuestos. Todos nos acordamos del exprimer ministro japonés, Shinzo Abe, asesinado en julio de 2022.
- Y más recientemente, en mayo de 2024, del tiroteo contra su homólogo eslovaco Robert Fico... Cuatro presidentes de EEUU -entre ellos, Abraham Lincoln (1865) y John Fitzgerald Kennedy (1963)- han sido asesinados en el ejercicio del cargo. ¿Tiene la sensación de que Trump es el presidente más odiado de la Historia de su país?
- Es cierto que ahora mismo no se encuentra en la cima de la popularidad... Además, ha tomado ciertas decisiones que contradicen sus propias promesas electorales, como la de empezar conflictos interminables. Estamos viendo cómo la guerra de Irán está atascada y cómo Trump intenta salir del atolladero. Desde luego, con este tipo de decisiones ha logrado ponerse en contra incluso de parte de sus votantes. No sé si Trump es el presidente más odiado en la Historia de EEUU, pero desde luego sí uno de los más divisivos. Pero como digo, Biden tampoco generó grandes consensos y su figura fue bastante polarizadora. Y algo similar pasó con Obama.
- ¿Es posible imaginar siquiera las consecuencias que podría tener un magnicidio en EEUU?
- Desde luego, sería un acontecimiento más que traumático, dado que el país no ha vivido nada igual desde hace décadas. El último magnicidio, como usted menciona, fue el de JFK. Eso obligaría a hacer una serie de proyecciones. Para empezar, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, pasaría a ocupar el cargo de presidente. Vance tiene una agenda ideológica común con Trump. Probablemente sería menos agresivo el ámbito de la política exterior, al menos en lo que respecta a los conflictos armados. Otra cosa sería el apoyo a partidos populistas en diferentes países del mundo... Pero desde luego hay una línea ideológica jacksoniana populista común entre los dos, así que creo que habría una línea de continuidad. Se ha estado debatiendo recientemente acerca de la salud psicológica de Trump y de si podría precipitar su relevo. Eso no va a suceder porque el futuro presidente necesitaría el apoyo de sus bases. Políticamente, agravaría las divisiones sociales que ya existen y también la polarización y el bloqueo políticos.
- ¿El hecho de que este intento de asesinato se haya producido en el mismo hotel en el que el presidente Ronald Reagan fue tiroteado en 1981 es una mera coincidencia?
- Entiendo que sí, pero habrá que esperar a ver de qué información disponía el atacante. Al final los lugares donde se pueden celebrar este tipo de eventos en Washington no son tantos.
- Tras el atentado que sufrió durante un mitin en Butler (Pensilvania), Trump se envolvió en un halo mesiánico y declaró que sobrevivir al ataque había sido una señal divina. ¿Cree que esa narrativa volverá a aparecer ahora?
- Hay una diferencia en relación al momento en el que se produjeron ambos intentos de atentado. En el de 2024 se trataba de la antesala de las elecciones presidenciales. Es decir, cuando había que decidir quién iba a tomar las riendas del país. Las elecciones de mitad de mandato no van a decidir quién ocupa la Casa Blanca. Es cierto que Trump fue muy hábil explotando políticamente su ataque en el mitin de Butler, y ahora también se va a intentar aprovechar. Sería lógico que intentara usarlo en su beneficio. Sin embargo, su impacto va a ser limitado. En las midterm habrá otros elementos mucho más determinantes. Va a tener menos impacto el atentado que la inflación y lo que está pasando en el estrecho de Ormuz.


























