惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

云风的 BLOG
云风的 BLOG
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
WordPress大学
WordPress大学
F
Fortinet All Blogs
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
博客园 - 叶小钗
爱范儿
爱范儿
美团技术团队
H
Hackread – Cybersecurity News, Data Breaches, AI and More
有赞技术团队
有赞技术团队
博客园_首页
T
The Blog of Author Tim Ferriss
T
Tailwind CSS Blog
V
Visual Studio Blog
Jina AI
Jina AI
博客园 - Franky
量子位
MongoDB | Blog
MongoDB | Blog
L
LangChain Blog
Apple Machine Learning Research
Apple Machine Learning Research
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
U
Unit 42
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
M
MIT News - Artificial intelligence

Portada // elmundo

Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela Stella McCartney lanza una nueva colaboración con H&M 20 años después: "Si la moda sostenible no es democrática, no funcionará. Hoy el sistema hace que lo correcto sea más caro" Menchu Gal, la artista incansable que decidió ser pintora Alejo Sauras, actor: "El fenómeno fan es muy duro. Cuando todas quieren ligar contigo, no ligas con ninguna" Love Story y la mentira de los 90 Vox marca distancias con Trump meses después que sus aliados europeos y cuida a Meloni tras caer Orban "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n El Gobierno descarta un adelanto de las elecciones por el juicio a Bego�a G�mez: "Ser�n cuando toca que sean" La novia que sobrevivi� a un terremoto y se cas� con su rescatador en la China de las bodas grupales militares Un nuevo avance con la terapia gen�tica del 'corta-pega' logra silenciar el cromosoma extra en el s�ndrome de Down 26 restaurantes de Madrid se rinden a los sabores de Navarra El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s Cartas lacrimosas Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" Los mejores ejercicios para bajar barriga y conseguir un abdomen plano en casa Herida una ni�a tras recibir un disparo en el patio de un colegio de Badajoz El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco La decisiva roja a Camavinga en el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: "Creo que no sabía que era la segunda" Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso
El Mundo
Ana Palacio · 2026-06-27 · via Portada // elmundo

El G7 nació como reunión de máximos mandatarios de las economías -entonces- líderes que, sin la liturgia de los encuentros multilaterales, aspiraba a orientar el curso de la humanidad. Transcurrido medio siglo, el grupo ya no dirige el planeta pero mantiene algo valioso: congrega a democracias liberales de peso cuando desequilibrios, conflictos, rutas marítimas, energía, tecnología y dependencias evidencian confusión y desbarajuste.

La primera conferencia se celebró en formato de seis -Rambouillet, noviembre de 1975-. Valéry Giscard d'Estaing y Helmut Schmidt quisieron juntar a Francia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Japón para afrontar la crisis abierta por la inflación con recesión, originada por el shock petrolero de 1973 y la suspensión en 1971 de la convertibilidad del dólar en oro, medida que rompió la piedra angular de la estabilidad monetaria occidental de posguerra. Canadá se incorporó en 1976, completando el G7.

En esta edición, junto a sus miembros y las instituciones europeas, Francia convocó a Brasil, Corea del Sur, Egipto, India y Kenia; se sumaron también Australia, Ucrania y actores destacados del Golfo (Emiratos Árabes Unidos y Qatar). No fue un gesto decorativo. Hoy, la organización no puede hablar del entramado mundial como si el "Sur Global" fuese un público al que se informa después de los acontecimientos.

El G7 no es un directorio (tampoco lo era cuando lo parecía). Aun así, puede resultar útil al representar todavía un porcentaje abultado de la economía, la tecnología y la seguridad internacional. Propicia que siete democracias liberales occidentales que comparten principios fundamentales dialoguen con menos ceremonial y más conciencia de lo que está en juego: que el poder debe quedar acotado por reglas y que el intercambio, cuando no se muda en arma, auspicia prosperidad.

Évian no nos devuelve, pues, a Rambouillet. La comparación ilumina por contraste. En 1975 Occidente gestionaba una crisis dentro de un sistema que seguía dominando. En 2026 procura conservar cohesión en un orden fragmentado, en tanto sus adversarios tantean su robustez y resolución. Oriente Medio provoca tensión, Asia ya no figura como promesa fabril o extrarradio dinámico, y la seguridad irrumpe en los rincones más remotos de la economía.

Ese es el contexto de la última tenida presidida por Macron.

La sorpresa fue Donald Trump. No porque diera indicios de abrazar el multilateralismo ni de redescubrir las virtudes del atlantismo clásico. Simplemente porque no quebró la cumbre: permaneció hasta el cierre, mantuvo una actitud relativamente comedida y no bloqueó las declaraciones. Para una institución que sufrió la fractura climática de Taormina en 2017, la retirada de Washington del comunicado final de Charlevoix en 2018 y el texto vacío de sustancia de Biarritz en 2019, estas manifestaciones no carecen de relevancia. Más después de lo ocurrido en 2025, cuando el 47º presidente abandonó el cónclave en Canadá aduciendo la escalada entre Israel e Irán. Por eso, la normalidad de Évian, aunque limitada, tiene un valor político significativo.

Los europeos jalearon la negociación con Irán antes de publicarse sus términos. Acogieron el arreglo como oportunidad y ofrecieron apoyo para su implementación. Había cálculo en esa acogida. Trump llegaba a Évian con un acuerdo impreciso -que acabó rubricado en Versalles- y necesitaba el aplauso occidental para difuminar su naturaleza de transacción marcada por la debilidad estadounidense. Europa, por su parte, ganaba espacio para discutir conceptos fundantes del orden internacional: la circulación sin trabas, Ucrania y las condiciones de una paz que no se confunda con una pausa.

Así, Ucrania ocupó lugar importante en la agenda de Évian, incluyendo la simbólica conversación entre Trump y Zelenski. La invasión rusa ha corrido el riesgo de transformarse, por razón del Golfo, en una contienda europea de segundo plano. Ucrania ha invertido esa percepción. De país exhausto y gravoso para sus socios, se ha erigido en laboratorio de la guerra contemporánea y, en algunos ámbitos, en proveedor de seguridad.

Su maestría con drones, interceptores, electrónica, innovación y logística ha alterado la relación entre quien auxilia y quien es auxiliado. Los países del Golfo, tan ambiguos respecto de Rusia, han comprobado que Ucrania posee conocimientos eficaces para vencer las embestidas iraníes. Kyiv recibe armamento, pero aporta operatividad, especialistas y soluciones acreditadas en combate. Ya no es sólo destino de asistencia; es uno de los escenarios donde se inventa cómo defenderse en el siglo XXI sin disponer de los recursos de gran potencia.

El porvenir de la lucha patriótica exige, no obstante, cabeza fría. Rusia es mucha Rusia: una federación-continente con una industria militarizada y disposición para absorber pérdidas que habrían obliterado a otros Estados. Sus problemas son de envergadura; la economía se agosta, el coste humano es enorme y la reposición de efectivos se complica. Las crónicas ucranianas estiman en 35.000 las bajas mensuales. Putin, que ha evitado hasta ahora una movilización general que obligaría a mandar al frente a los hijos de las clases medias de Moscú o San Petersburgo, contempla por primera vez la dificultad de reponer la carne de cañón.

La carga recae de forma desproporcionada sobre regiones pobres, repúblicas periféricas y minorías étnicas: buriatos, tuvanos, daguestaníes o habitantes de la Siberia profunda. Ese mecanismo no puede prolongarse indefinidamente, pero tampoco autoriza a dar por derrotada a Rusia. Moscú conserva latitud para convertir el próximo invierno en prueba decisiva. Lleva la ofensiva al corazón de la convivencia, cebándose no sólo con centrales, sino con subestaciones, redes y medios de reparación. Ucrania responde con generación distribuida, equipos móviles, baterías, ingenio y resiliencia para impedir que las incursiones contra objetivos civiles conviertan la oscuridad en instrumento de rendición.

Évian plasmó ese diagnóstico en compromisos de más defensa aérea, capacidades de largo alcance, colaboración con las empresas ucranianas y respaldo para atravesar el invierno. Pero estos logros no ocultan la contradicción de fondo. Mientras el G7 declaraba su amparo a Ucrania, Estados Unidos seguía reordenando su presencia militar en esta orilla del Atlántico. La anulación del despliegue previsto de un batallón de misiles Tomahawk, el recorte de aviones de patrulla marítima, aparatos de repostaje e inventario naval, o la reubicación de F-16 no son meros ajustes técnicos. Son la expresión material de que la prioridad americana no está en Europa.

Washington da señales de retomar una postura menos sesgada con Kyiv y endurecer sanciones a Rusia. Sin embargo, su atención está dividida entre Oriente Medio, el Indo-Pacífico, China, su frontera sur y la recuperación de su base industrial. Europa no puede eludir esa realidad. Estados Unidos no ha dejado de ser indispensable, pero hemos pasado de la disponibilidad automática a la desconfianza justificada.

La cumbre ha mostrado -sin ampulosidad, pero con realismo- que el G7 conserva vida y utilidad, no como club ostentoso de superioridad, sino como núcleo capaz de coordinarse para encauzar la dislocación del mundo.