

















Lucas de la CalCorresponsal Shanghai
Actualizado
China anunci� este jueves la condena a pena de muerte suspendida durante dos a�os de los ex ministros de Defensa Wei Fenghe y Li Shangfu, acusados de corrupci�n, sobornos y abuso de poder. La sentencia, dictada por un tribunal militar y difundida por la agencia oficial Xinhua, supone uno de los golpes m�s duros contra la c�pula del Ej�rcito Popular de Liberaci�n (EPL) desde que Xi lleg� al poder en 2012 prometiendo limpiar el partido y las fuerzas armadas.
En la pr�ctica, la "pena de muerte con suspensi�n de dos a�os" rara vez termina en ejecuci�n en China. Se trata de una f�rmula judicial utilizada con frecuencia en grandes casos de corrupci�n o purgas pol�ticas. Si el condenado no reincide durante ese periodo, la sentencia suele ser conmutada autom�ticamente por cadena perpetua.
En el caso de Wei y Li, las autoridades ya han adelantado que, tras esa conmutaci�n, ambos permanecer�n encarcelados de por vida sin posibilidad de libertad condicional ni nuevas reducciones de pena. Es decir, una cadena perpetua irreversible envuelta en el dramatismo pol�tico de una condena capital.
La cartera que hab�an llevado tanto Li como Wei, a diferencia de sus hom�logos de Occidente u otros pa�ses asi�ticos, tiene un peso m�s diplom�tico y ceremonial que de toma de decisiones pol�ticas. En China, es la poderosa Comisi�n Militar Central (CMC) la que realmente dirige los asuntos militares. Este �rgano est� formado por siete personas, entre ellas se encontraba Li, pero siempre por debajo en la escala de mando de dos vicepresidentes y del presidente Xi Jinping.
El omnipresente l�der supremo tambi�n est� al frente de esta comisi�n como la m�xima autoridad militar del pa�s. Pero a pesar del limitado peso que tiene internamente el ministro de Defensa, es una figura clave para dar la cara ante los responsables militares de otros pa�ses.
Las fuerzas armadas han sido uno de los principales objetivos de una amplia campa�a anticorrupci�n ordenada por Xi, que se ha llevado por delante, sobre todo desde 2023, a decenas de oficiales de alto rango y directivos de la industria de defensa.
Wei Fenghe, ministro entre 2018 y 2023, fue acusado de aceptar "enormes cantidades de dinero y objetos de valor" y de manipular ascensos y nombramientos militares. Li Shangfu, su sucesor, cay� apenas siete meses despu�s de ser nombrado ministro. Las investigaciones concluyeron que hab�a recibido sobornos millonarios y utilizado su posici�n para beneficiar a terceros y enriquecerse personalmente. Los medios oficiales lo acusaron de "traicionar su misi�n original" y de "contaminar gravemente el entorno pol�tico" del ej�rcito.
La ca�da de Li result� especialmente llamativa porque era considerado un aliado cercano de Xi. Ingeniero aeroespacial de formaci�n, dirigi� el centro de lanzamiento de sat�lites de Xichang y supervis� hitos del programa espacial chino, incluida la primera misi�n lunar del pa�s. M�s adelante fue ascendido a responsable de adquisiciones militares, desde donde impuls� la compra de cazas rusos Su-35 y sistemas antia�reos S-400, operaciones por las que incluso fue sancionado por Estados Unidos.
Precisamente esa etapa al frente de las compras de armamento termin� convirti�ndose en el epicentro de la investigaci�n. Pek�n descubri� irregularidades en licitaciones militares, filtraciones de secretos y una red de corrupci�n vinculada a contratos multimillonarios de modernizaci�n del ej�rcito.
En la campa�a anticorrupci�n dentro del EPL, la ca�da reciente m�s impactante fue a principios de a�o la del general Zhang Youxia, vicepresidente de la CMC, miembro del Politbur� y heredero de una familia revolucionaria vinculada hist�ricamente al clan de Xi. Su investigaci�n por "graves violaciones de la disciplina y de las leyes estatales", el eufemismo habitual para corrupci�n y deslealtad pol�tica, sacudi� los cimientos del r�gimen.
Tambi�n fue apartado Liu Zhenli, ex jefe del Estado Mayor Conjunto y uno de los pocos altos mandos chinos con experiencia real de combate. Antes ya hab�an ca�do otros generales clave, como Miao Hua y He Weidong, otro vicepresidente de la CMC.
Xi Jinping insiste en que la lealtad absoluta al Partido Comunista es tan importante como la modernizaci�n tecnol�gica. En sus �ltimos discursos ante la c�pula militar ha repetido la necesidad de reforzar "el control ideol�gico" y garantizar que el ej�rcito siga siendo "el ej�rcito del Partido".
Pero la magnitud de las purgas empez� a generar dudas incluso fuera de China sobre el verdadero estado de preparaci�n del EPL. Un informe del Instituto Internacional de Estudios Estrat�gicos advert�a de que la campa�a anticorrupci�n est� dejando "graves deficiencias" en la estructura de mando militar y podr�a haber debilitado la capacidad operativa de unas fuerzas armadas inmersas en una transformaci�n acelerada.
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