





















Hay objetos que apenas vemos. Conviven con nosotros durante años en estanterías, armarios y cuartos de baño hasta que un día desaparecen sin dejar rastro. Un bote de detergente, una botella de colutorio, una lata de comida para gato o un frasco de perfume rara vez sobreviven al consumo. Carmen Rivero (Madrid) lleva algunos años observándolos de otra manera.
En Territorio doméstico, la exposición que inaugura este fin de semana en la galería madrileña Mad is Mad, la artista convierte esos habitantes discretos de la vida cotidiana en protagonistas absolutos. Realizadas sobre papel y pintadas con anilinas, las obras presentan objetos domésticos aislados, ampliados y convertidos en imágenes de una fuerza visual inesperada. Lo que normalmente permanece oculto en un armario ocupa ahora toda una pared.

GENTILEZA CARMEN RIVERO
Formada en Londres, donde obtuvo un máster en Arte y Diseño, Rivero ha desarrollado una trayectoria que transita entre la moda, el diseño de mobiliario, los interiores y la creación artística. Antes de instalarse en la capital británica estudió moda en Madrid y llegó a abrir su propia firma, Sanscriont. Aquella formación sigue presente en su trabajo actual, especialmente en su relación con el color y con la rapidez del trazo.
"Me fascinan los envases: sus formas, los colores, su gráfica, los plásticos, elementos diseñados para llamar nuestra atención y ser comprados", explica. Ese interés por los objetos viene de lejos. Hija única, creció en una familia acostumbrada a guardar cosas. De hecho, durante años ha trabajado con piezas de cerámica intervenidas incorporando pequeños hallazgos conservados por sus padres: tuercas, tornillos, pendientes perdidos, agarradores antiguos y objetos encontrados en la calle y guardados para un hipotético futuro. Lo que para otros era un resto sin valor, para ellos era un "por si acaso" lleno de posibilidades.

GENTILEZA CARMEN RIVERO
La muerte de su padre dio una nueva dimensión a esa relación con los objetos. "Las últimas personas en tocar todo esto fueron ellos, mis padres, y ahora yo toco sobre ellos y los siento", explica. "Me transporta a un pasado que alimenta mi presente". Años después, cuando su madre ingresó en una residencia y comenzó a convivir con una demencia senil, la pintura pasó a ocupar un lugar central en su proceso creativo. "La utilizo para canalizar y aceptar la nueva persona en la que se ha convertido mi madre", cuenta.
Aunque la memoria familiar atraviesa buena parte de su trabajo, Territorio doméstico va más allá del relato autobiográfico. En las series que integran la exposición aparecen perfumes, cosméticos, productos de limpieza, medicamentos, salsas, condimentos, latas de comida para gato y envases de plástico de todo tipo. Objetos comunes que cualquiera podría encontrar en su propia casa.

GENTILEZA CARMEN RIVERO
"Al igual que tienes un cristal bonito de los años 50 para decorar, estos objetos se esconden en los interiores de nuestros armarios y los vemos constantemente", dice Rivero. Lo que le interesa de ellos no es únicamente la función. También le atrae su diseño: las curvas de una botella, la combinación de colores de una etiqueta, la personalidad gráfica de un envase o la manera en que determinados objetos acaban formando parte de nuestra vida sin que apenas reparemos en ello.
Hay algo paradójico en dedicar grandes formatos a un bote de colutorio o a una lata de comida para gato. Sin embargo, al aislarlos y convertirlos en protagonistas, Rivero los arranca del ciclo habitual de consumo y olvido. Objetos concebidos para ser reemplazados adquieren así una nueva permanencia.
La exposición también dialoga con algunas de las preocupaciones que la artista expresa desde hace años. Entre ellas, el consumismo, la cantidad de residuos que generamos y la relación contemporánea con los objetos. "Me preocupa el medio ambiente, el consumismo desmesurado y la basura que generamos", afirma. Quizá por eso sus pinturas se mueven en un territorio ambiguo y sugerente: celebran la belleza visual de los envases y, al mismo tiempo, invitan a detenerse en aquello que normalmente desechamos sin pensar.

GENTILEZA CARMEN RIVERO
Después de años desarrollando una obra profundamente vinculada a experiencias personales, Rivero reconoce que ha llegado el momento de compartirla. "Ha llegado el momento de mostrar mi trabajo, de exponer, algo que me era difícil por su alto contenido emocional en relación a mis padres", explica.
En Territorio doméstico, esa historia íntima sigue estando presente, pero aparece filtrada a través de los objetos. Porque a veces la memoria no se conserva en los grandes acontecimientos, sino en las cosas más corrientes: un perfume, una botella olvidada en un armario o un pequeño envase capaz de contener una vida entera.
Territorio doméstico
Galería Mad is Mad
Calle Pelayo, 48. Madrid
Del 13 al 27 de junio de 2026.
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