

























Daniel Via�aEnviado Especial Nicosia/Protaras
Actualizado
"Si me dices que estoy en Almer�a o Murcia, me lo creo". La primera conversaci�n en el veh�culo que traslada a un grupo de periodistas espa�oles desde el aeropuerto de L�rcana hasta Nicosia, la capital, se centra en la gran similitud que existe entre los paisajes de esas dos provincias espa�olas y los de Chipre. Y no deja de llamar la atenci�n que as� sea dado que estos lugares est�n separados por miles de kil�metros. Pero a todos ellos les une el Mediterr�neo, un tipo similar de vegetaci�n, el sol y una cierta similitud cultural.
La poblaci�n chipriota es una mezcla de Grecia y Turqu�a, y lo mismo ocurre con su cocina. Esto es muy importante, porque en Chipre comen mucho. Much�simo. Tambi�n gritan mucho, por supuesto. En la calle, a primera hora de la ma�ana durante el desayuno de un hotel frecuentado por locales y en los taxis. "Me gusta vuestro presidente, S�nchez", asegura un taxista, aunque su credibilidad queda en entredicho cuando se despide asegurando que se llama Giorgio. "Giorgio Armani", a�ade entre risas. Y en algunos momentos la ciudad, Nicosia, parece que est� a medio hacer, que todav�a no la han rematado.
Pero adem�s, en Chipre conducen por la izquierda. El pa�s fue colonia brit�nica hasta pr�cticamente antes de ayer. Hasta 1960, en concreto, y esta es una de las herencias. Aunque hay otras muchas, mucho m�s importantes y que marcan profundamente el pa�s. La m�s relevante: es una isla dividida. El tercio norte lo ocupa la Rep�blica Turca del Norte de Chipre y el resto del territorio lo conforma la Rep�blica de Chipre.

Una frase que dice "Fuera las bases brit�nicas" cuelga durante una manifestaci�n contra la guerra en la ciudad sure�a de Limassol, Chipre.Petros KaradjiasAP
"Turqu�a invadi� Chipre en 1974 y todav�a ocupa territorio europeo", repite siempre que tiene ocasi�n el presidente N�kos Christodoul�dis, que desde enero y hasta el 30 de junio ostenta tambi�n la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. La �ltima vez que denunci� esta situaci�n fue, precisamente, en una discusi�n en la red social X con el ex presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Y desde el comienzo de este semestre advirti� de que uno de sus principales objetivos era que toda Europa fuese consciente de esa "ocupaci�n" por parte de Turqu�a.
"Los as� llamados" o los "supuestos turco-chipriotas", se les denomina desde el lado de la Rep�blica de Chipre, que por supuesto no reconoce al pa�s como tampoco hace la Uni�n Europea. En el Norte, evidentemente, consideran que ese territorio es suyo. Y el origen de todo ello estuvo en el golpe de Estado pro-griego que se produjo en 1974. El objetivo era que el pa�s se integrase en Grecia. La enosis. Turqu�a reaccion� invadiendo ese tercio norte con decenas de miles de soldados, y el resultado es esta isla dividida que se puede apreciar especialmente en Nicosia.

Un puesto de la guardia nacional chipriota, a la izquierda, con las banderas de Chipre y GreciaPetros KaradjiasAP
La capital est� salpicada por check-points, al estilo de Berl�n durante la Guerra Fr�a pero como si fuese casi un decorado de cart�n piedra que en enero fue renovado y pintado para la visita de la presidenta de la Comisi�n, Ursula von der Leyen, y con la libertad de cruzar de un lado a otro. Los habitantes de ambas partes lo hacen. Los de la Rep�blica de Chipre a comprar tabaco o repostar, por ejemplo, porque el Norte es m�s barato. Y tambi�n los visitantes pueden hacerlo. Hay que pasar un control de pasaportes y las diferencias son notables. En el econ�mico, claro, pero tambi�n en el hecho de que en el lado turco hay mezquitas mientras que en el sur son cristianos ortodoxos.
Y tambi�n como consecuencia del dominio brit�nico, la isla cuenta con dos bases militares del Reino Unido que han sido objetivo de Ir�n. Fueron atacadas, de hecho, en los primeros d�as de marzo, lo que puso en guardia no s�lo al pa�s sino al conjunto de la Uni�n Europea. La reacci�n de Grecia fue inmediata, y despu�s otros pa�ses como Espa�a o Francia enviaron portaaviones o fragatas para asegurar la defensa de Chipre. Los hechos no se volvieron a producir, pero las consecuencias todav�a se notan en el turismo, que sufre as� un nuevo golpe.

La presidenta de la Comisi�n Europea, Ursula von der Leyen, a la derecha, y el presidente de ChiprePetros KaradjiasAP
En Protaras, al sureste de la isla, muchas casas tur�sticas todav�a tienen contactos telef�nicos y carteles en ruso, muestra de que hasta la invasi�n de Ucrania, y las consecuentes sanciones a Rusia, esa zona era un destino habitual para los rusos. Esa fuerte entrada de ingresos se fue recuperando con turistas de otras zonas. Muchos brit�nicos, por supuesto, que pueden acudir a un karaoke a ver una imitaci�n de Abba sin quitarse el ba�ador y las chancletas mostrando el rojo-langosta, que no moreno, que han adquirido ese d�a en la playa de aguas cristalinas.
Pero eso no se antoja suficiente para que Chipre pueda atajar un nuevo impacto en una de sus industrias m�s importantes, y por eso durante la cumbre de presidentes que la semana pasada tuvo lugar en el pa�s uno de los objetivos principales fue intentar trasladar el mensaje de que no hay ning�n tipo de inseguridad. Y lo cierto es que no la hay, pero el turismo es muy miedoso y de eso se aprovechar�n este verano otros destinos. Por ejemplo, Canarias. Aunque en esa maravillosa zona de Espa�a los visitantes no podr�n encontrar los irresistibles precios de Chipre ni fant�sticas villas para 20 personas a precios casi de saldo.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。