























Todo comenz� en Tik Tok. Como tantas otras cosas que mueven hoy a los m�s j�venes. Nerea Longo (conocida en redes como Luarsis) empez� a subir peque�as actuaciones po�ticas y en poco tiempo su perfil empez� a sumar cientos de seguidores (hoy supera los 15.000). Pero esa comunidad virtual le quedaba lejos, un tanto distante. Ella quer�a una real, donde cara a cara pudiese compartir con chavales como ella sus inquietudes por la poes�a. No encontr� ninguna en Madrid y decidi� crear la suya propia. Tras dos a�os como n�mada, sus encuentros acaban de asentarse en pleno coraz�n de Malasa�a, en el antiguo taller de un pintor, para que aprendices de poeta como ella den rienda suelta a su creatividad.
L�a, como prefiere que la llamen, tiene apenas 20 a�os y ha dejado de lado la carrera de Bellas Artes para poner todo su empe�o en este proyecto. �Es mi plan A, B, C y D. Es arriesgado pero no me da miedo. Los impulsos me salen bien�, dice segura.
Ella -por contar bien su historia- empez� a escribir con s�lo 15 a�os, durante la cuarentena del Covid. Cuando su inquietud empez� a crecer busc� talleres para seguir aprendiendo. Y ah� la decepci�n. �No hab�a nada para m�; lo poco que exist�a era muy caro, muy acad�mico y nada accesible para los j�venes, a unos 150 euros la mensualidad�, comenta.
Bajo el nombre de Vers�ndonos comenz� organizando peque�os encuentros en la librer�a La Independiente, pero que se qued� peque�a enseguida. Luego se mud� a Libros para un mundo mejor. Y pas� lo mismo. Ahora se ha asentado en La Estancia (calle San Vicente Ferrer, 69), un local propio donde hablar de Lorca, Pizarnik o Benedetti e invitar a experimentar los l�mites de la escritura a j�venes por debajo de los 30.

Un alumno recita uno de sus poemas.ELENA IRIBAS
�Nunca lo plantee como soy una profe y te voy a dar clase. Si no, vamos a tomar un vino y cada uno recita lo que ha escrito la noche anterior�, cuenta L�a sobre el inicio. Aunque ahora sus encuentros est�n mucho m�s cuidados. En ello algo ha tenido que ver Miguel �ngel Jerez (24 a�os), un joven que fue a uno de sus talleres y se uni� al proyecto. Juntos han dado forma a ese �laboratorio creativo� donde animan a chicos como ellos a tomar boli y papel (sirven las notas del m�vil) para expresar todo aquello que les inquieta, �sin presiones�, �sin que nadie les juzgue�, aseguran.
En sus clases, adem�s de hablar de hablar de poes�a, de autores y escribir a veces sobre la cuesti�n m�s inveros�mil (ya sea una galleta o el canibalismo), los alumnos recitan (e interpretan) sus propios versos. �Hoy todos estamos conectados a Tik Tok pero es necesario performar la poes�a para llegar a m�s gente�, dice Miguel �ngel, que se ha criado y formado en teatro cl�sico espa�ol (su familia tiene la compa��a Timaginas) y es quien les ense�a las dotes de actor.
La formaci�n, nada acad�mica, dura un mes -en cuatro sesiones, una por semana- y las tem�ticas nunca se repiten, por lo que los j�venes pueden permanecer meses inscritos o ir y venir. �Eso lo hace accesible para los ex�menes, porque no hay obligaci�n de continuidad. Y la gente puede probar. Hay quien viene y dice: 'No es lo m�o' y otros que en meses publican un poemario�, asegura L�a, quien se siente orgullosa de haber creado, sobre todo, algo �accesible�. �A los j�venes no nos da para pagar nada. Y aqu� siempre hemos preferido que haya m�s gente a que haya menos y paguen m�s�, sostiene tras contar que sus alumnos solo pagan 30 euros al mes. �En esta ciudad donde no puedes sentarse a leer por menos de 5,50, se agradecen esas dos horas de compartir esa sensibilidad po�tica�, agrega.

Miguel �ngel en una de sus clases de interpretaci�n po�tica.ELENA IRIBAS
Adem�s, cada mes llevan a sus aprendices a la Sala Badulaque. �Cada uno tiene tres minutos para recitar lo que quiera. Es un espect�culo de poes�a joven. 20 poetas en una hora�, detalla L�a. Y de forma mensual, publican sus propias antolog�as con los escritos de quienes pasan por su taller. �Son cosas que te hacen sentir poeta. Verlo ah� lo hace real�, a�ade.
En sus clases, donde actualmente hay inscritas m�s de 120 personas -aunque su comunidad es mucho m�s amplia, de unos 600-, hay chavales desde los 14 a�os, pero el grueso se halla entre los 20 y los 25 a�os.
- �Hay tanto inter�s juvenil?
- �S�, porque la poes�a ha evolucionado mucho. Hoy no es s�lo me�trica, cuartetos y B�cquer, lo que te ense�an en el cole. Se pueden hacer versos libres y prosa po�tica de temas que interesan a la juventud. La poes�a puede ser cualquier cosa�, expresa L�a antes de que Miguel �ngel puntualice que �mucha gente que escribe no sabe que lo que hace es poes�a�. �Est� en todos lados, hasta en Twitter�, a�ade.
Pero no s�lo eso. Escribir, dicen, se ha convertido en una especie de salvavidas para los j�venes. Empezando por L�a. �La poes�a se necesita, te libera de lo que tienes en la cabeza. A m� me ha salvado la vida y el taller le ha salvado la vida a la gente con problemas de salud mental. Yo siempre he escrito, he pasado depresiones, por momentos en los que mi mente no quer�a que yo siguiera aqu�... Plasmarlo, ver que alguien te sigue, que ha pasado por lo mismo que t�, conectar con esa persona, eso te salva de alguna manera�, dice la joven.

Un cuaderno de poes�a, en el taller.ELENA IRIBAS
Pero Vers�ndonos no s�lo le ha ayudado a ella. �Hay j�venes ingresados en centros psiqui�tricos que vienen aqu� y luego se vuelven�, asegura Miguel �ngel. �Venir aqu� es como ir al psic�logo, sin desprestigiar el trabajado de nadie�, comenta L�a. La gente vine �a vomitar lo que sienten� y a socializar, dicen ambos. Porque entre los j�venes, aseguran hay ahora una epidemia de soledad.
�Estamos m�s desconectados que nunca con las redes sociales�, apunta ella. �Nosotros nos aprovechamos de Tik Tok, pero lo que buscamos es traer a la gente para que vivan algo real. Necesitan volver al cara a cara, no verse a trav�s de las pantallas�, agrega �l antes de describir algunas de las cosas que hoy les preocupan. �La independencia, la falta de intimidad, no poder alquilar una casa...�, detalla Miguel �ngel, para quien los versos son, adem�s, una especie de medicina: �Sufro de dolor cr�nico. El Covid me dej� secuelas y tengo en el lado izquierdo dolor de forma permanente. Escribir me ayuda�.

Miguel �ngel y Lua en la entrada de su local.ELENA IRIBAS
A lo largo de estos dos a�os el taller de esos j�venes se ha convertido en un espacio de encuentro donde, dicen, �se respira buen rollo�, donde han surgido �amistades, romances...�. De ello da fe Iv�n, para quien Vers�ndonos es �una rutina necesaria�. �Es mi plan de viernes siempre, da igual lo que surja. Adem�s de explorar m�s all� de poes�a tradicional, es algo que me enriquece y que me ayuda a entenderme y a descubrir cosas que me preocupan�, a�ade el estudiante.
�Para m� ha sido un cambio grande en mi vida. La mayor�a de mis amigos son del taller. Encajo muy bien. La verdad es que lo mejor que se le puede dar a un joven es una comunidad donde expresarse, donde ser uno mas�, apunta su compa�era Amelia, que aterriz� en el segundo taller y acaba de publicar su primer poemario.
Para seguir creciendo, La Estancia busca convertirse en un espacio cultural juvenil m�s amplio -ya hay en marcha presentaciones de libros, y en la mente est�n talleres de cine o de costura- donde devolver lo recibido: �Quiero dar oportunidades como me la dieron a m��.
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