Entrevista
Tras cuatro d�cadas definiendo el estilo de P�trus, el en�logo franc�s recibe el Premio Especial del A�o de la Gu�a Vinos Gourmets 2026, un reconocimiento a su incansable b�squeda de la elegancia en la Ribera del Duero con Vivaltus.

El en�logo franc�s Jean-Claude Berrouet.
Actualizado
El panorama vitivin�cola espa�ol ha vuelto a rendirse ante la figura de Jean-Claude Berrouet. El prestigioso en�logo franc�s, art�fice durante cuatro d�cadas de los m�ticos vinos de Ch�teau P�trus, ha sido distinguido recientemente con el Premio Especial del A�o de la Gu�a Vinos Gourmets 2026.
Este galard�n, uno de los m�s respetados del sector, no solo reconoce su impecable trayectoria internacional, sino que celebra una filosof�a de vida donde la humildad, la sensibilidad y el respeto absoluto por el terroir han sido la br�jula constante. Recibir este premio en el marco del 39� Sal�n Gourmets representa, para Berrouet, el respaldo definitivo a una forma de entender la enolog�a que prioriza la escucha atenta de la vi�a sobre el ego del creador.
M�s all� de su legendario pasado en Burdeos, donde defini� un estilo caracterizado por la elegancia y la precisi�n, Berrouet vive hoy uno de sus momentos m�s vitales a trav�s de Vivaltus, en el coraz�n de la Ribera del Duero. Su implicaci�n en este proyecto, donde trabaja codo con codo junto a su hijo Jeff Berrouet y el en�logo Montxo Mart�nez, ha sido determinante para cristalizar una visi�n contempor�nea de la regi�n.

El vi�edo de Vivaltus.
Lejos de la potencia desmedida, el objetivo en Vivaltus es extraer la pureza y la frescura de vi�edos de altitud, logrando vinos que trascienden el tiempo y que han encontrado en la cr�tica internacional, con puntuaciones excepcionales, la confirmaci�n de estar ante una propuesta singular y refinada.
Esta b�squeda de la excelencia culmina en etiquetas como Vivaltus Horno Grande 2020, que recientemente ha alcanzado la barrera de los 99 puntos en la Gu�a Vinos Gourmets. Con este vino, que nace de la complejidad de suelos de arcilla roja y granito, Berrouet demuestra que la verdadera grandeza en el vino no reside en la intervenci�n agresiva, sino en la capacidad de interpretar el origen con una mirada sensible.
Conversar con �l es sumergirse en la esencia de un maestro que, tras d�cadas de profesi�n, sigue abordando cada vendimia con la curiosidad de un aprendiz, record�ndonos que el vino es, ante todo, un mensajero de su lugar.

- �Qu� le sigue emocionando hoy del vino, despu�s de tantos a�os dedicados a �l?
- Tenemos una profesi�n en la que nos volvemos v�rgenes cada a�o. Una nueva aventura comienza con cada vendimia. Eso genera un desaf�o, un entusiasmo y un placer constantes que nos permite mantenernos j�venes, gracias a esas secuencias anuales. Si uno tiene la suerte de conservar una actividad normal, es ah� donde mantengo mi virginidad profesional.
- Si mira hacia atr�s, �cu�l dir�a que ha sido la gran lecci�n que le ha dado P�trus?
- El respeto por la naturaleza. Debemos tener la humildad suficiente para lograr emocionar a quien bebe nuestro vino. Nos movemos en el �mbito de la sensorialidad y eso no se puede explicar. Es un descubrimiento, es una sorpresa, un fen�meno de encuentro. No est� fijado; al igual que la m�sica o la pintura no se han quedado estancadas, el vino evoluciona, pero con una diferencia crucial: mientras que en el arte las variaciones son creadas puramente por el hombre, en el vino tenemos una parte de expresi�n de la naturaleza que nos limita.
- �Ha cambiado mucho su manera de entender el vino desde sus inicios hasta hoy?
- No, no ha cambiado en absoluto. Siempre se trata de esa relaci�n con la finura, la complejidad y la elegancia; algo que es extremadamente dif�cil de apreciar. Es una pedagog�a compleja de comunicar, pues cada uno experimenta su propia emoci�n respecto a esos elementos.
- �Qu� encuentra en Ribera del Duero que le haya animado a seguir trabajando en Vivaltus?
- Primero, las personas que hacen Vivaltus. Ha sido un encuentro formidable; es un ambiente simp�tico, amistoso, sincero y entusiasta. Es un asunto humano lo que me ha dado ganas de continuar.
- �Hay alguna idea equivocada que el p�blico tenga sobre los grandes vinos y que le gustar�a desmontar?
- Me doy cuenta, a trav�s de mi experiencia, de que muchas personas tienen ideas preconcebidas. Frente a esto, hay que intentar ofrecer productos que contradigan un poco esas nociones y les permitan descubrir vinos distintos; de repente, se dicen: "ah, en realidad, existe otra cosa". Quienes mantienen esos anteojos se pierden el placer del descubrimiento, y es una l�stima.

Foto de grupo de la bodega Vivaltus.
- En un mundo en el que a veces se busca m�s impacto que emoci�n, �qu� lugar ocupa hoy la elegancia en el vino?
- Es una excelente pregunta, porque vivimos en una sociedad violenta donde medimos las cosas m�s cuantitativa que cualitativamente. No es porque la m�sica sea fuerte tenga que ser bella; es un problema de armon�a y equilibrio. Con la pintura pasa igual: no es la cantidad de pintura lo que hace exitoso a un cuadro, sino el equilibrio de los colores. En el vino es lo mismo. Hay que tomarse tiempo para degustar, porque a menudo es el final de la cata lo que nos informa sobre la calidad real. Debemos dedicarle al menos 20 segundos para que el vino se exprese en el paladar. Es necesario ser ecl�ctico y probar diferentes regiones para comparar. Evidentemente, habr� vinos que nos gusten m�s que otros, pero es algo natural, como ocurre con las relaciones humanas.
- �Cu�l es su visi�n actual de la Ribera del Duero?
- Desde hace 40 a�os he tenido un v�nculo muy fuerte con la Ribera del Duero. Fue una �poca en la que se hac�an vinos un tanto tradicionales, con largas crianzas en barrica. Hoy, el marco regulatorio permite aportar algo m�s de frescura, de fruta y mayor fluidez. Es una regi�n con un potencial cualitativo enorme; todo depende de c�mo se exprese. Nosotros, en Vivaltus, intentamos expresarlo a trav�s de la ligereza, la elegancia y la facilidad, no a trav�s de la potencia.
- Cuando piensa en su legado, �le importa m�s haber hecho vinos c�lebres o haber ayudado a formar una manera de entender el vino?
- Creo que todos los vinos que he podido elaborar, ya sea Vivaltus, P�trus o los que he hecho en Israel, tienen su propia personalidad. Nosotros estamos detr�s simplemente para hacer que esa tipicidad se exprese. El hombre debe estar siempre en segundo plano; hay que ser humilde. No se fabrica un vino para quien lo hace, pues de lo contrario se desnaturaliza y se aleja de lo que debe ser: un mensajero de su lugar de origen. Eso es lo m�s importante para m�. Cuando un vino cuenta una historia, ah� reside el verdadero placer.


























