


























De lo mundano y lo sublime es uno de esos textos que parecen hechos para ampliar o complementar a otros libros: a Una vida presente, de Juli�n Mar�as; a Tu rostro ma�ana, de Javier Mar�as; a Memorias, entendimientos y voluntades, de Camilo Jos� Cela; a cualquier obra que caiga en medio de Las bicicletas son para el verano de Fernando Fern�n G�mez y Las armas y las letras, de Andr�s Trapiello.
De lo mundano y lo sublime (editado por la Fundaci�n Santander) es, en resumen, una colecci�n de la correspondencia (136 cartas entre 1934 y 1943) entre Camilo Jos� Cela y Dolores Franco, Lolita, la mujer de Juli�n Mar�as, la madre de Javier, la autora de Espa�a como preocupaci�n, la alumna predilecta de la Facultad de Filosof�a y Letras en los tiempos de Ortega, Zubiri y Salinas. Sus p�ginas son un documento maravilloso para documentar la intrahistoria de la Guerra Civil pero tambi�n servir�an para documentar una novela rom�ntica en los a�os de la Rep�blica.
Para saber m�s
�Qui�nes son sus dos corresponsales? Primero: Camilo Jos� Cela, que es y no es el Camilo Jos� Cela que todo el mundo tiene en la cabeza. Cela tiene 18 a�os al comienzo del hilo y no sabe qu� hacer con su vida. Quiere estudiar Filosof�a y Letras pero su padre le dice que eso es de se�oritas. Empieza entonces con una oposici�n a funcionario de aduanas que le repugna. Tiene una novia a la que desprecia. Luego tiene otra que quiz� sea una fantas�a. Luego una m�s. La primera novia lo trata de "comunista estrafalario" y �l se lo toma con coqueter�a. No es comunista, ni mucho menos, pero tampoco es lo contrario. S� es o quiere ser poeta. Es jactancioso, impulsivo y cruel en sus opiniones, pero tambi�n es fr�gil e inocente. "Los amigos de Cela de los �ltimos a�os creen que Cela siempre fue as�", explica el catedr�tico Adolfo Sotelo V�zquez, editor de De lo mundano y lo sublime. "Qu� va. El Cela de los a�os 40 es un joven que busca y quiere".
Segundo personaje: Dolores Franco, Lolita, hija de un m�dico y una cubana, hermana mayor de una camada interminable, cuatro a�os mayor que Cela. No s�lo en la edad va por delante: la familia de Franco es m�s culta que la del futuro Nobel y sus maneras, m�s refinadas. La fama de Lolita en Letras ha llamado la atenci�n de Ortega y Gasset y de Juli�n Mar�as, el otro ni�o prodigio de su generaci�n en la facultad. Su posici�n sobre Cela es, en todos los �rdenes, la de una adulta ante un ni�o, la de alguien cuya vida ya tiene peso frente a un adolescente atolondrado y arrogante.
�Algo m�s? Aunque la familia Franco es, m�s que otra cosa, una clase media-casi burgues�a, educada, izquierdista pero no revolucionaria, un hermano muere fusilado en la checa de Fomento en 1936. Se le ha visto con una novia falangista y eso es suficiente. Su duelo atraviesa las cartas de Lolita en De lo mundano y lo sublime.

Camilo Jos� Cela y Dolores Franco.
�Por qu� se conocen Cela y Franco? En verano de 1934, en el a�o de la revoluci�n en Asturias, sus familias veranean en casitas cercanas en Las Rozas, entre Madrid y la Sierra de Guadarrama. Una noche, el chalet que ocupan los Cela arde en un incendio y el doctor Franco refugia a sus vecinos.
�Se enamoran? Es la pregunta que se le viene a la cabeza a cualquiera. "Para Cela, Lolita fue un amor plat�nico", dice Adolfo Sotelo V�zquez. Mayor, m�s inteligente, m�s segura de s� misma, tempranamente reconocida, mejor relacionada... En cambio, para Lolita, Cela es, m�s bien, otro hermano peque�o, si acaso un pupilo. No es, desde luego, una opci�n para la vida.
"Lolita no tuvo nunca mucho inter�s por casarse. Hab�a sido la hermana mayor, casi madre, de sus hermanos y ya hab�a tenido bastante", dice Sotelo V�zquez. Hay pruebas en Una vida presente, las memorias de Juli�n Mar�as. All� se cuenta que Lolita se cas� con �l en 1941 como una manera de compartir su ca�da en desgracia, de acompa�arlo en el calvario de la c�rcel franquista, la humillaci�n de la tesis doctoral suspendida, la expulsi�n de la universidad y el desclasamiento.
Pero eso ocurre despu�s. En 1934, Franco tutela a Cela en su formaci�n intelectual: "Oye, lee a Alberti". "Lee a Zambrano". "Lee a Salinas". "Lee a Ocampo". "�Has le�do a Ortega?". Tambi�n cuida de su car�cter volc�nico. "Deber�as tener un amigo". "Deber�as tener una novia". "Est�s mal con el alma tan cerrada". "No seas tan tajante". "No seas tan poeta".
Cela le escribe algunas l�neas burlonas hacia una antigua novia, la que lo llam� "comunista estrafalario". Franco le contesta: "Todos los hombres, cuando una muchacha no se enamora de vosotros, reaccion�is contra ella y no admit�s que se trata de una mujer sincera, que se exige sinceridad, que tiene perfecta capacidad de enamorarse".
A menudo, Lolita le toma la matr�cula a Camilo. Le dice que sea verdadero, que no viva en la impostura, que se d�. Camilo, sorprendentemente, acepta sus ri�as. �Est� enamorado entonces? A partir de 1935 es obvio que s�. Cuando se da cuenta de que Lolita tiene una relaci�n de casi novia con Juli�n Mar�as, empieza a sabotear a su rival.
En enero de 1937 env�a a su amiga una narraci�n que parece sacada de Amantes, de Vicente Aranda. "Hoy te he visto. En un caf�, con Mar�as". Llueve, diluvia. Cela est� enfermo. La acompa�a su segunda novia, una mujer llamada Tr�nsito Vargas, Toisha, que quiz� s�lo fuera su amante en su fantas�a. Toisha lo besa en la boca, sin miedo al contagio, pero a Cela se le van los ojos hacia el interior del caf�, hacia Lolita y Juli�n. "Te absorbe Mar�as. Es normal. Yo no soy nadie. Los gallegos somos quiz� seres inferiores, vete t� a saber".
Que conste que, al final, Cela tuvo buena relaci�n con Juli�n Mar�as. Que conste tambi�n que el novelista advirti� a la pareja en contra de Carlos Alonso del Real, el amigo de la carrera que acus� a Mar�as de agente sovi�tico ante los jueces franquistas, "Del Real es un imb�cil pretencioso", escribe Cela a Lolita. "Del Real es un alma sin hiel, incapaz de desde�ar ni de molestar a nadie", le contesta Lolita. Aquella traici�n, por cierto, est� en el n�cleo de las novelas de Javier Mar�as.
Su hermano mayor, Miguel Mar�as, lo recuerda en la presentaci�n de De lo mundano y lo sublime. Dice que su madre quiso ser, m�s que nada, maestra. La �ltima l�nea escrita por ella en las p�ginas del libro le dice a Cela: "Ex�gete m�s. Creo que puedes darlo".
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。