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Las mil y una experiencias de Arteta: jugar en Escocia, s...
Orfeo Suárez · 2026-04-27 · via Portada // elmundo

La frase de que el destino baraja las cartas, pero somos nosotros quienes las jugamos, se atribuye tanto a Shakespeare como al fil�sofo alem�n Schopenhauer. No hace falta leerlos para jugarlas. Es lo que hizo el adolescente Mikel Arteta al dejar la Mas�a, lugar id�lico al que le hab�a invitado ese mismo destino. Con su decisi�n de irse al PSG, en realidad, lo desafi�, como el Holand�s errante condenado a surcar los oc�anos sin tocar jam�s puerto. Cuando lo hizo con un regreso a la Real Sociedad para estar en San Sebasti�n, en casa, y evitar el divorcio de sus padres, nuestro espa�ol errante sufri� la maldici�n de la leyenda. Fracas� y volvi� a los mares. Hay cosas que est�n escritas.

La toma de decisiones de Arteta, alejado de los d�as de vino y rosas del f�tbol espa�ol, sin llegar a vestir un solo d�a la Roja de los mayores, le permitieron una suma de experiencias poco com�n, sintetizadas, hoy, a sus 44 a�os, en la figura de un entrenador moderno, intervencionista, iconoclasta y nada esclavo de sistemas o tradiciones, ni por su crianza en el Bar�a ni por el tiempo compartido en el banco con Pep Guardiola ni por las sensibilidades del Arsenal al que dirige.

El suyo es un equipo camale�nico, que juega en continuidad o en jugadas epis�dicas y que puede defender como no se defiende en la Premier, como lo hac�a el Atl�tico del primer Simeone. En lucha por una Champions y una Premier que se comprime, Arteta lo controla todo en el Emirates. Es el m�nager. Con ruido o sin ruido a alrededor, ahora en aumento, se ha ganado barajar las cartas.

Los golpes de mano

Con mirada de �guila y barba de cubierta, Arteta combina bien la visi�n perif�rica y la acci�n, y eso se aprecia en el Arsenal que ha construido, t�ctico, pero sobre todo eficaz en los golpes de mano. El bal�n parado es �nicamente un ejemplo. En una Premier bajo la colosal influencia de Guardiola, un entrenador espa�ol que pas� por la escuela azulgrana, ocup� su misma posici�n en el campo y fue su segundo en el Manchester City, podr�a entenderse como una r�plica del catal�n. No es as�. El vasco sabe c�mo dominar el juego, pero es m�s pragm�tico, m�s vertical, m�s met�lico.

La relaci�n entre ambos es una historia de encuentros y desencuentros. Cuando Arteta debut� en el Bar�a lo hizo, de hecho, para sustituir a Guardiola, en un partido europeo ante el Hertha Berl�n. Ten�a 16 a�os. Despu�s del encuentro, Guardiola lo someti� a un tercer grado, le pregunt� por sus sensaciones y le ofreci� algunos consejos. Arteta lo recuerda, ya entonces, como el discurso de un entrenador. La cohabitaci�n en el banquillo del City, 20 a�os despu�s, fue como un m�ster. Cuando el vasco decidi� irse, la relaci�n se enfri�, dejaron de comunicarse, algo que, en plena disputa por la Premier, han vuelto a hacer. Las relaciones intensas son de ese modo. Con Guardiola no hay otra forma.

Guardiola y Arteta, antes de un partido.

Guardiola y Arteta, antes de un partido.EFE

Es influencia no ha sido la �nica para Arteta, cuyo paso por varias ligas le ofreci� una perspectiva muy valiosa. Cuando todav�a no era mayor de edad, se encontr� en el PSG a Pochettino, un cacique del �rea que, nada m�s llegar a Par�s, lo apadrin�. Fue como un padre en el campo. En aquel equipo que dirig�a Luis Fern�ndez, todo un car�cter, deslumbraba ya Ronaldinho.

Ni Xabi Alonso, ni Cesc

La experiencia en el PSG, al que fue cedido, fue incomparable a la que tuvo en Ibrox Park. Los a�os en el Glasgow Rangers fueron realmente los que le curtieron, por la adaptaci�n al alt�simo rito de juego, con m�s nivel f�sico, y los balones a�reos. Cuando lleg� al Everton y al Arsenal, ya dominaba todos los c�digos de las islas, sin haber perdido los de su origen. No hab�a podido ser Guardiola, tampoco Xabi Alonso, al que se plante� sustituir sin �xito en su a�o de regreso a la Real Sociedad, ni Cesc F�bregas, leyenda en Highbury como en el Emirates. Pero hab�a logrado reunir en su diario los secretos de todos ellos.

Parte de esas anotaciones traslad� a los lectores de EL MUNDO durante dos a�os, mientras jugaba en el Everton, bajo el ep�grafe de Corresponsal en la Premier. No era un futbolista en una burbuja, sino alguien con una tremenda curiosidad por todo lo que pasaba a su alrededor. �Siempre he sido un poco guindilla�, admite. Jugaba en la Premier y viv�a Inglaterra, donde acab� por formar su familia junto a la ex Miss Espa�a Lorena Bernal. Escrib�a, montaba negocios y lleg� a apoderar hasta a un joven novillero de Chiclana de la Frontera, Jes�s Vela, junto a Gabi Heinze, por petici�n de Lorenzo Buenaventura, un mago del sur en la preparaci�n f�sica y la fisioterapia. Para muchos, incluido Areta, un or�culo.

Arteta celebra un gol con el Everton.

Arteta celebra un gol con el Everton.GETTY

Penaltis y comidas

Entonces estaba en uno de los epicentros de la Premier, ya que a Liverpool llegaron Rafa Ben�tez, Pepe Reina, Xabi Alonso y Fernando Torres para relanzar a su gran rival. De nuevo, los reencuentros. Reina hab�a sido su compa�ero de litera en la Mas�a, del que todav�a no ha podido olvidar sus ronquidos. Durante el tiempo compartido en Liverpool, se jugaron m�s de una comida en tandas de penaltis, aunque nunca le lanz� uno en partido oficial.

Con Xabi Alonso hab�a jugado en el Antiguoko, club de San Sebasti�n en el que tambi�n coincidi� con Andoni Iraola, que antes de irse al Athletic de Bilbao apura sus �ltimos d�as al frente del Bournemmouth, ante el que recientemente Arteta sufri� una derrota clave en el Emirates (1-2) que apret� la lucha por la Premier, despu�s de haber tenido una amplia ventaja.

Primera Premier en 22 a�os

La ca�da en el Etihad (2-1) frente al City de Guardiola igual� el pulso, siempre que los citizens ganen su partido aplazado. Antes del duelo con el Atl�tico, el mi�rcoles, el Arsenal mantuvo sus constantes vitales ante el Newcastle (1-0), lo mismo que hicieron los de Guardiola, seguramente en su �ltimo a�o antes de tomarse un tiempo sab�tico para dirigir a una selecci�n. Quiere hacerlo con su s�ptima Premier y Arteta quiere ganar la primera en 22 a�os para el Arsenal.

Ambos se conocen hasta los huesos, saben sus secretos. Simeone estudia al detalle a Arteta, despu�s de caer por 4-0 ya este a�o en la liguilla. No parece, hoy, el mismo Arsenal, pero mejor no fiarse de este espa�ol errante que puede jugar a toda vela o emboscar a su equipo entre la niebla.