惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

Exploit-DB.com RSS Feed
Exploit-DB.com RSS Feed
F
Full Disclosure
月光博客
月光博客
MongoDB | Blog
MongoDB | Blog
CTFtime.org: upcoming CTF events
CTFtime.org: upcoming CTF events
T
Tailwind CSS Blog
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
N
Netflix TechBlog - Medium
The Register - Security
The Register - Security
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
The GitHub Blog
The GitHub Blog
D
Docker
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
I
InfoQ
腾讯CDC
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
K
Kaspersky official blog
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
D
DataBreaches.Net
P
Proofpoint News Feed
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
NISL@THU
NISL@THU
有赞技术团队
有赞技术团队
P
Proofpoint News Feed
美团技术团队
D
Darknet – Hacking Tools, Hacker News & Cyber Security
Martin Fowler
Martin Fowler
L
Lohrmann on Cybersecurity
Know Your Adversary
Know Your Adversary
Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
S
Securelist
T
Threatpost
云风的 BLOG
云风的 BLOG
G
Google Developers Blog
L
LangChain Blog
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
Recorded Future
Recorded Future
C
Cisco Blogs
S
SegmentFault 最新的问题
Cyberwarzone
Cyberwarzone
GbyAI
GbyAI
IT之家
IT之家
S
Schneier on Security
L
LINUX DO - 热门话题
T
Tenable Blog
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
MyScale Blog
MyScale Blog
P
Privacy & Cybersecurity Law Blog
Google Online Security Blog
Google Online Security Blog
T
Threat Research - Cisco Blogs

Portada // elmundo

Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela Stella McCartney lanza una nueva colaboración con H&M 20 años después: "Si la moda sostenible no es democrática, no funcionará. Hoy el sistema hace que lo correcto sea más caro" Menchu Gal, la artista incansable que decidió ser pintora Alejo Sauras, actor: "El fenómeno fan es muy duro. Cuando todas quieren ligar contigo, no ligas con ninguna" Love Story y la mentira de los 90 Vox marca distancias con Trump meses después que sus aliados europeos y cuida a Meloni tras caer Orban "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n El Gobierno descarta un adelanto de las elecciones por el juicio a Bego�a G�mez: "Ser�n cuando toca que sean" La novia que sobrevivi� a un terremoto y se cas� con su rescatador en la China de las bodas grupales militares Un nuevo avance con la terapia gen�tica del 'corta-pega' logra silenciar el cromosoma extra en el s�ndrome de Down 26 restaurantes de Madrid se rinden a los sabores de Navarra El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s Cartas lacrimosas Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" Los mejores ejercicios para bajar barriga y conseguir un abdomen plano en casa Herida una ni�a tras recibir un disparo en el patio de un colegio de Badajoz El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco La decisiva roja a Camavinga en el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: "Creo que no sabía que era la segunda" Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso Tuvimos a la m�s bella Teresa de Calcuta en Adif Lora se llev� a una reuni�n de la Sepi para rescatar Duro Felguera al comisionista Vicente Fern�ndez aunque llevaba un a�o cesado Grandes redadas en el cintur�n de Barcelona para atajar el aumento de la delincuencia Ocho CCAA del PP batallar�n contra la regularizaci�n de 500.000 inmigrantes, pero Andaluc�a se desmarca: "Estamos con la cabeza en las elecciones" "Alg�n d�a acabaremos a tortas, como en el Oeste": el enfrentamiento llega a m�ximos en el Congreso El Mundo En busca de pruebas clave en el zulo que el acusado de matar a Esther ocult� durante cuatro a�os El �ltimo recorrido de Orlinda: sali� desorientada de la T-4 de Barajas y muri� junto a la R-2, a solo seis kil�metros del aeropuerto Feij�o llama a S�nchez "el Orban del Sur" y pide su dimisi�n por el procesamiento de su esposa: "Ha consentido que se robe en su cara y no se ha marchado" La Audiencia de Valladolid devuelve la causa de Esther L�pez al juzgado instructor tras hallarse un s�tano en la casa del acusado Anticorrupci�n investiga al Ayuntamiento y al Puerto de Valencia por prevaricaci�n y tr�fico de influencias Otra diputada de Vox en Murcia se va al Grupo Mixto y deja al partido sin capacidad de bloqueo en el Parlamento regional El Gobierno atribuye las cr�ticas del PP a la regularizaci�n de inmigrantes a sus "pactos con la ultraderecha": "Es el partido m�s desubicado de la historia" "Volver a imaginar" para resistir: PHotoEspa�a 2026 reivindica el poder pol�tico de la imagen en tiempos convulsos Derrota del 'caballo de Troya' h�ngaro Alcal� de Henares se queda sin suministro de agua y pone cisternas y provisiones a disposici�n de los vecinos Imputan al alcalde de Ourense, Gonzalo P�rez J�come, por prevaricaci�n al compaginar su cargo con ingresos privados sin pedir autorizaci�n El Gobierno no expulsar� a los inmigrantes que no obtengan el permiso tras la regularizaci�n: seguir�n en Espa�a en situaci�n irregular Env�an a juicio por homicidio a los profesores de Mario Conesa, muerto a los 17 a�os en un viaje de estudios a B�lgica en 2022 El PP se hace con la Presidencia de las Cortes de Castilla y Le�n siete a�os despu�s con el apoyo de Vox El Gobierno descarta una gran conversi�n de interinos en fijos tras la sentencia del TJUE: "No obliga a hacerlo" La Reina Letizia recupera la chaqueta �tnica de Mango que eleva cualquier look de primavera (y que tiene en su armario desde hace una d�cada) Manual para la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes: qui�n entra, qu� pedir y c�mo El Parlament ofrece pagar para no tener que izar ya la bandera de Espa�a como ha reclamado la Justicia S�nchez vuelve a insinuar que Peinado hace pol�tica con la investigaci�n a su mujer: "Lo que pido a la justicia es que haga justicia" El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" Los Cañitas Maite desembarcan en Málaga: la nueva excusa para visitar la ciudad sabe a croqueta y ensaladilla de gamba blanca malagueña Leo Pruimboom, fundador de la Psiconeuroinmunolog�a cl�nica: "La longevidad saludable no se alcanza con masajes, sueros y pastillas" El Mundo "Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo' Triple golpe a Vox por la ca�da de Orban: financiero, estrat�gico y de futuro Lecciones h�ngaras El Mundo El Mundo Roy Makaay: "Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol" La alcaldesa Agirre (PNV) agrava la par�lisis en Getxo al anunciar que no optar� a la reelecci�n tras el esc�ndalo del palacete Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien" El Gobierno vasco premia al etarra que asesin� a Tom�s y Valiente con un tercer grado que le permitir� cumplir su condena en su casa James Rodr�guez tambi�n gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva m�s de tres millones de euros El bipartidismo frena a Vox en las provincias y aleja el 'sorpasso' el 17-M Portero de prostíbulo, chófer de Bárcenas, espía para Villarejo... y hoy sigue siendo policía: Sergio Ríos, el 'Cocinero' de la 'Kitchen' ¿Por qué han fracasado las negociaciones de paz en Islamabad? El Gobierno examina a 44.000 alumnos de 12 años con la misma evaluación en toda España Seguridad Social no ha tenido en cuenta la regularización de inmigrantes en sus proyecciones de gasto en pensiones La Sepi se abre a renegociar el calendario del rescate de Plus Ultra por sus problemas para devolver los 53 millones de fondos p�blicos Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo La lucha de Rocío contra el síndrome de Lawrence, la enfermedad del 'hambre voraz': "Un fármaco no puede valer más que mi vida" Segunda semana del juicio a Ábalos, Koldo y Aldama por las mascarillas: ex altos cargos de Adif y Puertos desfilarán ante el Supremo Keiko Fujimori encabeza el escrutinio oficial en Per�: "Nuestro pa�s est� cerca de recuperar el orden" Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista: "En España cenamos muy tarde, y eso perjudica al metabolismo y al descanso" Verde, el color más difícil, por qué no te lo pones y cómo proponen las marcas usarlo y combinarlo en 2026 Sonia Navarro, la artista que convierte la costura y el bordado en vanguardia: "Lo que me interesa es que las mujeres estén bien pagadas" Joan Tubau, economista: "En España el dinero es un tema tabú por la cultura, la religión... Se compra mucha lotería, pero hay poca cultura financiera" De vinos en el mercado: siete barras imprescindibles para beber bien en Madrid Almeida instalará un jardín vertical 2.0, con 34 especies y 2.834 m2, como pasarela hacia el futuro 'bosque' de Parque Ventas La última cruzada de Ortega Smith en Cibeles: "Vox ya nos quiso apagar en 2023, donde no tuvimos ningún apoyo, y sacamos un concejal más; llevamos dos años trabajando en solitario" Montero en el cadalso andaluz Juanma Moreno arranca la precampaña de las autonómicas del 17-M con la mayoría absoluta a tiro ¿Quién heredará la España de los comercios locales? Su futuro, en vilo ante la falta de relevo: "Mi hijo decía que esto es muy sacrificado, que no se veía trabajando así" José Ángel Mañas, escritor: "Hace 10 años, para ser de extrema derecha había que ser valiente; hoy es 'mainstream' y sólo da pena" La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" El Mundo La UE se libra de Orban, de las filtraciones a Rusia y del bloqueo a las medidas de ayuda a Ucrania: "Hungría ha elegido Europa" La Guardia Civil inspeccionará un zulo por su posible relación con el crimen de Esther López Miedo a ver películas de niños Viktor Orban, el poder que se convirtió en sistema El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso" Orban pierde el poder y Europa frena al trumpismo global M�s cara, m�s sexual, m�s poderosa: Bad Gyal pone caliente Madrid para celebrar 10 a�os de carrera
El Mundo
Sara Polo · 2026-06-26 · via Portada // elmundo

«¿Ya me has perdonado?». La pregunta llegó al oído de Enrique Vila-Matas en forma de susurro, con ese tono burlón que impregna las bromas que van demasiado en serio y arrastrando la erre a la francesa quizá algo más de lo necesario. «Me cogió por sorpresa», recuerda él al teléfono, y se intuye una sonrisa que funciona como el traje a medida de una ficción pactada. La primera vez que el escritor barcelonés se plantó delante de Sophie Calle, confiesa que lo hizo con cierto miedo: «Me habían hablado de su carácter...». Cuando llegó la última, 20 años más tarde, ya estaba preparado.

La clave era no dar nada por sentado.

Todo en torno a esta artista parisina de eterno flequillo Bardot, una verdadera estrella internacional con obra en el MoMA, el Guggenheim, el Pompidou o el mismísimo Metropolitan, es un equilibrismo entre la realidad y la ficción, lo personal y lo público, la vida y el arte y viceversa. Nada es nunca lo que parece. Ni lo que muestra ni lo que oculta. Quizá por eso, dos décadas atrás, aquella coincidencia creativa acabó con un colapso y una muerte. Ah, y también con un libro, o dos.

Sophie Calle (París, 1953) es la precursora de la intimidad publicada que hoy todos practicamos en Instagram -menos ella, pero de eso hablaremos más adelante-. Tan exhibicionista como voyeur, Calle lleva desde finales de los años 70 narrando sus rupturas amorosas, espiando y haciéndose espiar o desnudando cuerpo y alma en performances siempre políticamente incorrectas. Ha compartido lecho con decenas de desconocidos, se ha sometido a tests psiquiátricos para poner nombre a sus múltiples yoes e inspiró un personaje del Leviatán de Paul Auster. Se ha colado a hurtadillas en habitaciones de hotel para cotillear la basura de otros y, últimamente, ha desahuciado a Picasso de su propio museo para okuparlo ella misma.

La historia de encuentro y desencuentro entre la artista conceptual francesa más influyente de nuestros tiempos y el más firme candidato español al Nobel de Literatura se antoja como la mejor puerta de entrada a la biografía y la obra, siempre indisolubles, de una mujer obsesionada con comprender al ser humano, empezando por ella misma, y que goza, sin embargo, de constatar una y otra vez que nunca lo conseguirá.

«El hombre con el que comparto mi vida desde hace 23 años me hizo prometer cuando nos conocimos que jamás lo utilizaría como material artístico. 'Ni una línea sobre mí, o te dejo', dijo. Hasta ahora, he obedecido. Pero si me abandona tendré las manos libres para hacer lo que me dé la gana», confiesa Calle por videollamada desde su casa-taller en Malakoff, un suburbio al sur de París. Viste una sencilla bata gris sobre un suéter azul celeste; tras sus eternas gafas oscuras -que abandonará en un momento de la conversación, cuando la cita se ponga intensa- se esconde la mirada atenta de quien ha hecho de la observación una disciplina.

Es, de hecho, el fin de otro amor el que posibilita este encuentro. Dolor exquisito, la narración de un viaje a Japón y del periplo interior hacia la superación del duelo tras una llamada inesperada a un teléfono carmesí en la otra punta del mundo -«¿Has conocido a otra mujer?»; «Sí»-, llega por primera vez a España de la mano de Ediciones Comisura en forma de libro objeto en blanco y negro y varios tonos escarlata. Sus 280 páginas contraponen fotografía y texto para diseccionar el sufrimiento propio y cómo su enfrentamiento con el padecimiento ajeno puede resultar terapéutico. «Cuando cuentas la misma historia triste hasta la saciedad y pides que tu interlocutor te relate su momento de mayor dolor llega un punto en que tu tormento se banaliza hasta la vergüenza», analiza.

La sonrisa pícara de la mujer que espera la siguiente pregunta tranquilamente acodada ante una descomunal jirafa disecada colgada en la pared de su estudio es demoledora. Resulta fácil entender al instante cómo esta parisina de 72 años ha podido intimidar a Enrique Vila-Matas y a tantos otros hombres a lo largo de las décadas. Vayamos a los hechos. Otoño de 2005. El escritor recibe una llamada inesperada en su casa de Barcelona: la afamada artista francesa Sophie Calle le cita en el Café de Flore, en pleno centro de París, para proponerle algo. Algo que no puede hablarse por teléfono. Durante un año, él le escribirá la vida a Sophie y ella la vivirá. «Salvo matar, llevaré a la vida lo que me dictes», lanza ella. A él la propuesta lo motiva tanto que empieza a escribir de inmediato. Imagina para ella un viaje a una isla de las Azores en busca de un fantasma. Solo que ella jamás cumple su parte: a su madre le pronostican tres meses de vida y, casi a la vez, recibe una invitación para la Bienal de Venecia del año siguiente.

Fotografía: Ed Alcock (Eyevine portraits)

«Estaba atrapada», reflexiona ante la pantalla. De repente, reacciona, airada, y se quita las gafas. Este debe de ser el carácter que asustaba a Vila-Matas. «Pensaba que Enrique tardaría en responder un año, tal vez dos, pero lo hizo inmediatamente y me sorprendió. Me desestabilizó, incluso». La primavera siguiente, Vila-Matas envió un mensaje a la artista: «Estoy en París, ¿nos vemos?». Ella le contestó con una esquela: «Mi madre ha muerto esta mañana». Él replicó: «Esta tarde paso a verte». Y hasta ahí llegó la historia compartida.

Vila-Matas transformó el episodio en Porque ella no lo pidió (Lumen), una novela en la que las fronteras entre la imaginación y la realidad son tan difusas como la relación que la inspiró. Calle, por su parte, convirtió el último aliento de su madre en un vídeo grabado a los pies del lecho mortuorio que estrenó en aquella Bienal de Venecia. Tituló la instalación con un título tremendamente frustrante: Pas pu saisir la mort (No pude captar la muerte).

"La política y la tauromaquia son mis dos temas intocables. Soy incapaz de poner palabras a lo que me hacen sentir"

El año pasado, Sophie Calle recuperó la historia frustrada con Vila-Matas en su último libro-obra, un compendio de proyectos fallidos bautizado Catalogue raisonné de l'inachevé (Catálogo razonado de lo inacabado, de momento publicado sólo en Francia). Llegó hasta ellos después de vaciar por completo su casa para instalarse en el Museo Picasso de París, que en 2023 le encargó una exposición para conmemorar los 50 años de la muerte del genio malagueño. Ella decidió, literalmente, convertirse en la muestra. Durante tres meses, desbarató el Hôtel Salé de cualquier obra de Picasso, las metió todas en el almacén del sótano y se instaló a lo largo y ancho de sus cuatro plantas con todos sus enseres, artísticos y personales, inventariados y rotulados. Los visitantes podían incluso llamar a la puerta del cuartito que escogió como habitación y charlar con ella, que recibía, según la hora, como ahora, en bata.

«Conviví con su fantasma», recuerda, y zanja con vehemencia cualquier posible debate sobre la moralidad de un genio cuestionado por su trato hacia las mujeres: «¿¡Cancelar a Picasso!? ¡Buena suerte!», lanza. «Jamás habría aceptado esta exposición de haberme supuesto un dilema ético. Lo que me dicta mi feminismo es que me concentre sobre los hombres vivos que violan, pegan o asesinan a mujeres ante nuestros ojos».

Más allá de la provocación museística, la operación resume bien el modo en que Sophie Calle entiende el arte. Dicen que es fotógrafa, escritora, directora de cine... Ella, sin embargo, se encasilla sólo en la pura necesidad: «Tengo un déficit de memoria casi patológico, prácticamente sólo recuerdo lo que he fotografiado o escrito», confiesa. «Cuando empecé, sentía que a mis fotografías les faltaba algo, no eran suficientemente interesantes estilísticamente. Antes, cuando era muy joven, había escrito algunas cosas aceptables, sin más. Al combinar ambas formas artísticas encontré mi propio lenguaje».

Sophie Calle

En 'The Sleepers' (1980), Sophie Calle invitó a 27 personas a dormir en su cama y las fotografió en sus sueños. Aquí, Gloria K y Anne B.VEGAP Madrid, 2026 / Cortesía de la artista y Perrotin

¿Andamiaje conceptual o desahogo personal? ¿De qué hablan sus obras, a medio camino entre el arte visual y la literatura? La mayoría, de su propia vida. «No, no es en absoluto terapéutico», desmiente el mito. «Mi motor es la creación artística, desarrollar exposiciones y libros, y mi material de estudio es la la pérdida, la desaparición, cómo tomar distancia de un evento traumático para diseccionarlo. Cuando las cosas van realmente bien no quiero hablar de ellas sino experimentarlas. No saco fotos en vacaciones, por ejemplo».

La reflexión resulta casi revolucionaria en una sociedad que ejecuta exactamente todo lo contrario casi de forma automática. «La gente hace fotos antes de mirar», lamenta la artista. «Entras en un sitio y sin decir ni hola ya te están apuntando con el móvil. Es exasperante. Hace poco hice un proyecto llamado Porque... en el que cubrí fotografías que me gustaban mucho con una tela en la que explicaba lo que me motivó a tomarlas. Quería ralentizar ese acceso a la imagen. No tengo ninguna red social porque no comparto los motivos que las impulsan: mostrar la vida mejor de lo que es, hacernos publicidad».

Resulta paradójico que la gran precursora del uso público de la intimidad reniegue de cómo la sociedad de masas ha entendido su mensaje. «Hay un error de base en esa comparación: yo no pretendo mostrar mi vida», matiza. «La gente cree que me conoce a través de mi trabajo porque cuento historias de mi intimidad, pero en realidad lo que cuento le ha pasado a todo el mundo. Todo el mundo ha perdido a su madre, a todo el mundo le han abandonado alguna vez. No estoy contando mi vida como hace la gente en Instagram, sólo hablo de momentos en los que quiero apartarme. A menudo he disfrutado más haciendo arte de una ruptura que en los mejores momentos del amor que desaparecía».

"He disfrutado más haciendo arte de algunas rupturas que en los mejores momentos del amor que se apagaba"

Fue el caso a principios de los 2000 cuando recibió un atípico correo electrónico de despedida. Su pareja reconocía que le había sido infiel, alegaba que no podía evitarlo y se despedía con un cierre formal que dio título a la obra que exorcizó la incomprensión: Cuídese mucho. ¿De verdad la trataba de usted? «Ah, cuando estoy enamorada ese trato formal, simplemente, sucede», sonríe Calle. «Una vez intenté usar el con el hombre con el que estoy y duramos medio día. Era incomodísimo, no funcionaba. Necesito cierta distancia en el amor; cuando te tratas de usted es mucho más difícil discutir y decirse cosas horribles. '¿Cómo se atreve usted a hacerme esto?': suena ridículo, ¿verdad? Eso tiene sus paradojas: cuando mis amigos me ven tratar de usted a un hombre siempre piensan que nos hemos acostado».

Excentricidades al margen, a Calle le impactó tanto aquel mensaje que decidió leérselo a 107 mujeres para que lo interpretaran. Profesionales de diferentes ámbitos -una cantante, una actriz, pero también una jueza, una sexóloga, una historiadora...- convirtieron aquellas palabras en otra cosa, y las fotografías y textos de esos encuentros llenaron el pabellón de Francia de aquella Bienal de Venecia de 2007. Hay quien dice que el movimiento Me Too le copió el método. «Fue un inmenso ejercicio de sororidad», concede ella. «Esa carta no podía analizarla otro hombre; era un mensaje de un hombre hacia una mujer y eso tenía su propio lenguaje. De aquella experiencia saqué medio centenar de amigas maravillosas y salí victoriosa de una situación dolorosa. Nunca había experimentado con ese hombre una décima parte de la alegría que sentí durante el año que pasé entrevistando a mujeres».

¿No fue una forma elegantísima de vengar un desaire? «Jamás haría arte por venganza», ataja. «Dolor exquisito me llevó 16 años. Él dejó de importar mucho antes; lo que me interesaba era la idea artística».

Sophie Calle

En 'Dolor exquisito' (1984 - 2003), Sophie Calle contrapuso su pesar tras una ruptura con "el peor momento de dolor" de un centenar de personas. Su obra se edita ahora en España de la mano de Ediciones Comisura.VEGAP Madrid, 2026 / Cortesía de la artista y Perrotin

La Sophie Calle tardoadolescente fue maoísta, en los 70 militó ferozmente en favor del aborto y ha analizado hasta la extenuación las desigualdades, las contradicciones entre hombres y mujeres y hasta la discapacidad en decenas de proyectos. Lo político subyace a borbotones en su arte, aunque siempre en segundo plano. ¿Le inspira algo el escenario geopolítico actual? «Nada en absoluto, es demasiado violento. He intentado hacer arte político muchas veces pero no ha funcionado. Tampoco he logrado hacer nada a partir de mi experiencia feminista». Lo mismo, asegura, le ocurrió con la tauromaquia, que la obsesionó durante años: «Ahí había belleza, muerte, crueldad, asco, atracción... Salía de las corridas exhausta de tanto conflicto y nunca encontré las palabras para expresarlo. Hay temas intocables para mí».

En un momento de su vida, Sophie Calle pasó meses organizando su propia muerte, del funeral al obituario, pero se topó con la burocracia. Resulta que en Francia no está permitido comprar una sepultura hasta la defunción, así que reservó plaza en un cementerio californiano, no sin inquietud: el envío por mensajería difiere si se traslada un cuerpo o unas cenizas, y no fue capaz de decidir.

Amante de los juegos, le proponemos uno: ¿qué epitafio escogería para su tumba?

Calle reflexiona unos segundos eternos, dibuja en su rostro su sonrisa más desarmante y, finalmente, concluye: «Tenía unas piernas bonitas».