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Los inmigrantes van ganando cada vez más peso en el mercado laboral patrio. Una conquista silenciosa pero constante en la que vienen avanzando en los últimos años y que ha pegado un acelerón importante desde que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobase el proceso legal para la regularización masiva de extranjeros el pasado mes de abril.
Así lo atestigua el balance de afiliación extranjera de mayo difundido ayer por el Ministerio de Seguridad Social, que un mes más registró un nuevo máximo histórico, con casi 3,36 millones de cotizantes foráneos. La cifra es llamativa pero más lo es el salto respecto al mes de abril, ya que se suman 111.301 afiliados. Para hacerse una idea del volumen, basta con revisar el dato interanual, que asciende a 288.711. Es decir, solo en un mes se afiliaron prácticamente el 40% del total de trabajadores incorporados en todo un año.
En términos porcentuales, el incremento de mayo equivale a un repunte intermensual del 3,4% que contrasta con el avance del 1% en la afiliación general del sistema de la Seguridad Social. En abril, los trabajadores inmigrantes ya habían aumentado más de un 3% respecto a marzo. Porcentajes ambos muy superiores a los registrados en los meses previos a la aprobación de la regularización, ya que en marzo, por ejemplo, el aumento fue del 2,4% y en febrero había sido de apenas el 1,3%, mientras en enero la afiliación extranjera llegó a caer un 1,5%.
Desde el Gobierno insisten en que aún es pronto para medir el impacto de la regularización en la afiliación a la Seguridad Social porque los procesos burocráticos son lentos. El secretario de Estado del ramo, Borja Suárez, recordó en una rueda de prensa reciente que el dinamismo del empleo foráneo "no es algo nuevo", sino que esa intensificación del ritmo de crecimiento viene dándose en los últimos meses. A su juicio, "lo más prudente es esperar" a que se cumpla el plazo para hacer balance de la regularización, por ser un proceso "complejo y de gran magnitud".
No obstante, las tasas de crecimiento de los cotizantes extranjeros reflejan un alza muy potente, también en términos interanuales. En mayo el empleo entre trabajadores foráneos creció nada menos que un 9,4% respecto al mismo mes de 2025, un nivel que multiplica casi por cuatro el ritmo de crecimiento de la afiliación total en el mismo periodo (2,5%).
Con estos avances, los cotizantes de otros países suponen ya más del 15% del total de afiliados a la Seguridad Social, lo que supone un punto más que hace exactamente un año, cuando copaban el 14% de los puestos de trabajo. Poco a poco, ese porcentaje se va incrementando y cada vez van ocupando una parte más importante del pastel del mercado laboral. Incluso, crece con fuerza el número de autónomos extranjeros, que ya rozan los 520.000 tras haber subido un 7,25% en el último año.
El fuerte despegue de la afiliación extranjera ya se dejaba sentir en los datos de afiliación global de mayo, difundidos por el Ministerio a principios de junio. De hecho, la mitad de todos los puestos de trabajo creados el mes pasado fueron ocupados por extranjeros y la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) calcula que, en base a sus cifras corregidas de estacionalidad, siete de cada diez nuevos afiliados son inmigrantes. En su valoración de los datos, el think tank fue más allá y apuntó que el alza del empleo en mayo podría estar relacionado con la regularización y el afloramiento de trabajo en negro y llegó a cifrar en hasta 20.000 los puestos irregulares formalizados.
Hostelería y campo
"Los extranjeros son gran parte del motor del crecimiento de nuestro país. Hay extranjeros presentes en todos los sectores. Aunque en algunos como la hostelería, la construcción o el sector agrario son esenciales; vemos que su presencia crece en todos", afirmó ayer la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz. De hecho, si en el conjunto de la afiliación representan un 15% de los trabajadores, la aportación de los extranjeros resulta especialmente relevante en ámbitos como la hostelería, donde suponen más del 30%; la agricultura, donde rozan el 29%; o la construcción (25%). Además, en el régimen especial del hogar rebosan el 44% y en el agrario, el 42%.
Por lugar de origen, cerca del 30% de los afiliados extranjeros proceden de países de la Unión Europea. En todo caso, Marruecos sigue siendo el país con más afiliados a la Seguridad Social española y supera ya los 420.000 cotizantes. Le siguen Rumanía, con más de 355.000; Colombia, superando los 291.000; y Venezuela, con cerca de 232.000 trabajadores. Por detrás se sitúan Italia (220.474), China (130.777), Perú (114.264) y Ucrania (83.049).
A la espera de ver cómo evolucionan los distintos sectores de actividad a partir de que culmine el proceso de regularización, que finaliza el próximo 30 de junio, los primeros estudios difundidos apuntan a que el eventual impacto será limitado en términos macroeconómicos. El último informe Situación España de BBVA Research estimaba que la regularización de inmigrantes elevará el PIB y las horas trabajadas, pero provocará un descenso del 0,6% en los salarios. Recientemente han afirmado, con los datos de empleo de mayo en la mano, que todavía "no se aprecian efectos significativo" de la regularización en las cifras.
Por su parte, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha concluido que la regularización extraordinaria podría incrementar la afiliación extranjera a la Seguridad Social en torno a un 17%. En opinión de sus analistas, "impulsará la formalización del empleo, pero su impacto macroeconómico será limitado". "Su efecto sobre el Producto Interior Bruto, el tipo medio de las cotizaciones sociales, las horas trabajadas y los precios podría ser positivo, aunque no se descarta un impacto nulo en la coyuntura actual", admite el último observatorio trimestral del mercado laboral.
De su lado, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha proyectado que la entrada al mercado laboral de centenares de miles de inmigrantes apenas tendrá impacto en las cuentas públicas de aquí a 2050.En concreto, considera que de las 762.646 personas que están en situación de irregularidad actualmente solo 337.000 son potenciales ocupados y, por tanto, contribuirán a la Seguridad Social. En ese escenario, estima que la regularización tendrá un impacto anual de 0,03 puntos porcentuales sobre el PIB en promedio en el periodo 2022-2050 y aportará apenas 1.074 millones de euros (0,067 puntos porcentuales de PIB) a las cotizaciones en el primer año.
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