


























Efe Madrid
Actualizado
El programa de vigilancia epidemiol�gica de Peste Porcina Africana (PPA) ve posible que este virus se vuelva end�mico en Espa�a tras su reintroducci�n, siendo las posibilidades mucho mayores en caso de que el pat�geno llegue al suroeste peninsular por la presencia de un tipo de garrapata que es un vector importante de transmisi�n.
Seg�n el plan, la poblaci�n de jabal�es "tiende al alza y no debe dejar de considerarse la posibilidad de mantenimiento end�mico de la enfermedad, una vez reintroducida, gracias a la posible infecci�n de las poblaciones de jabal�es".
Esa posibilidad aumenta de forma relevante si se infectan "garrapatas del g�nero Ornithodoros spp. en la zona del suroeste de la Pen�nsula Ib�rica", donde es prevalente ya que son hu�spedes naturales del virus y uno de los principales vectores para la transmisi�n de la enfermedad.
De hecho, recientemente el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci�n adjudic� un contrato al Instituto de Recursos Naturales y Agrobiolog�a de Salamanca (Irnasa-CSIC) para el suministro de test que permitan la detecci�n de garrapatas en granjas de cerdos en el "contexto de preocupaci�n" que ya hab�a por la evoluci�n de la PPA en el entorno europeo, seg�n un comunicado que emiti� dicho instituto.
En los pa�ses del este de Europa afectados por el actual brote, el jabal� por s� solo, sin necesidad de garrapatas, est� jugando un rol "importante" en el mantenimiento de la enfermedad.
Seg�n los cient�ficos, se debe a que la ausencia de especies carro�eras, unido a las bajas temperaturas del invierno, hacen que los cad�veres de los jabal�es muertos se mantengan en el campo durante largos periodos de tiempo (pasando el invierno) manteni�ndose como fuente de infecci�n para los jabatos de la primavera siguiente.
En el caso de que la PPA se volviese end�mica con el tiempo en Espa�a, no ser�a la primera vez que el pa�s se enfrenta a dicho reto.
De hecho, seg�n se destaca en el plan, Espa�a es considerada "un paradigma" en la erradicaci�n de esta enfermedad que se mantuvo, "por d�cadas, como end�mica" en su territorio.
Al no existir vacuna contra la enfermedad, el programa final, que comenz� a implementarse en 1985, se bas� en la detecci�n de animales positivos mediante nuevas t�cnicas de an�lisis serol�gico y virol�gico que permitieran detectar animales portadores asintom�ticos, sacrificio de todos los animales de explotaciones positivas, control de movimientos y aplicaci�n de estrictas medidas sanitarias.
Adem�s, se incluyeron mejoras de las medidas de bioseguridad en las explotaciones porcinas.
Gracias a la implementaci�n de este programa de erradicaci�n, en 1995 Espa�a fue declarada libre de la enfermedad, situaci�n que se ha mantenido hasta el pasado viernes, 28 de noviembre, con la detecci�n de seis jabal�es positivos a la PPA en la provincia de Barcelona.
La meta, en todo caso, es conseguir que Espa�a retome ese estatus de libre de peste porcina africana y, para ello, la Organizaci�n Mundial de Sanidad Animal (OMSA) obliga al pa�s a que demuestre la ausencia de la enfermedad incluso en animales salvajes.
Se requiere, como ha recordado el Gobierno espa�ol estos d�as, que transcurran 12 meses sin nuevos positivos desde el �ltimo foco declarado.
Es una labor en la que est�n numerosos pa�ses europeos desde que en 2007 reapareci� la enfermedad.
Desde ese a�o, la enfermedad se ha ido propagando "de forma generalmente lenta, principalmente por el papel jugado por poblaciones de jabal�es silvestres que se infectan y la transmiten", seg�n detalla el plan nacional de vigilancia epidemiol�gica.
En esa propagaci�n por Europa "tambi�n ha jugado un rol importante el factor humano a trav�s de la eliminaci�n de residuos de productos c�rnicos contaminados, posteriormente ingeridos por jabal�es".
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