


























La Sociedad Espa�ola de Ornitolog�a, SEO/Birdlife realiz� en 2015 un censo para conocer la expansi�n de la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) en nuestro pa�s. Arroj� la cifra de hasta 18.693 individuos. Una d�cada despu�s se considera que podr�an superar los 30.000 ejemplares.
Las �ltimas semanas tres personas han fallecido por ataque de avispas asi�ticas (Vespa velutina), peligrosa especie ex�tica invasora (EEI), cuya primera hembra lleg� a Espa�a hace dos d�cadas y que hoy se expande por toda la geograf�a espa�ola, con nidos de hasta 2.000 individuos adultos.
En 2004 el Guadiana vio como se un�a a su biodiversidad el camalote (Eichhornia crassipes), planta ornamental originaria de Am�rica del Sur tambi�n llamada jacinto de agua. Hoy cubre la superficie de sus aguas entre Don Benito y la frontera con Portugal, unos 150 kil�metros que suponen el 20% del tramo fluvial espa�ol. Por continuar con los r�os, el pasado octubre se captur� en el Ebro un siluro (Silurus glanis), especie no aut�ctona, de 2,81 metros de longitud y 130 kilos.
En 2003 se vieron los primeros mapaches en los r�os Henares y Jarama, en Madrid. Desde entonces se han capturado m�s de 2.000 ejemplares en la zona, lo que no ha impedido su expansi�n a 10 comunidades aut�nomas, incluida Baleares.
Tambi�n en Madrid, el pasado abril se detect� la presencia de castores (Castor fiber) en el r�o Manzanares, a menos de 7 kil�metros de la capital. En 2003 se liberaron en el Ebro 18 de estos roedores acu�ticos, que pueden pesar 30 kilos. Hoy su poblaci�n coloniza las cuencas de Ebro, Tajo, Duero, Guadalquivir y algunos r�os del norte, con un n�mero estimado de m�s de 2.000 ejemplares.
Son algunos de los casos de especies ex�ticas invasoras (EEI) que han llegado a nuestro pa�s, cuya expansi�n se considera la segunda causa de p�rdida de biodiversidad en el mundo, tras la destrucci�n de h�bitats, es responsable de la extinci�n del 40% de especies animales en los �ltimos cinco siglos y la causa de severas p�rdidas econ�micas.
Un estudio publicado en la revista Diversity and Distributions se�ala que la Pen�nsula Ib�rica alberga 1.273 especies no nativas establecidas. Realizado por un grupo de cient�ficos espa�oles liderado por Ismael Soto de la University of South Bohemia in Cesk� Budejovice (Rep�blica Checa), en �l participan 23 investigadores de la Estaci�n Biol�gica de Do�ana y de un amplio n�mero de otros centros de Espa�a, Portugal y Andorra.
"Nuestro estudio se refiere a especies no nativas, no a especies invasoras. Se considera especies no nativas a las que llegan a ecosistemas en los que nunca han estado presentes. Cuando estas especies se empiezan a dispersar, que es la �ltima fase del proceso de asentamiento en un nuevo territorio, son consideradas invasoras", explica Soto desde la Rep�blica Checa.
Seg�n sus investigaciones, el 10% de las especies registradas en raz�n a estos par�metros -en torno a 120- deben considerarse invasoras. "El problema es que hasta que se identifica que una especie se considera invasora pueden pasar d�cadas. La detecci�n sucede cuando la especie est� perfectamente climatizada a las condiciones de nuestro pa�s y causa problemas, lo que se�ala que ha colonizado un �rea importante y su n�mero es muy alto", se�ala Soto.
El 75% de las especies se�aladas son plantas vasculares e insectos. En algunos casos llegan de manera natural, en un proceso de expansi�n de la especie o movimientos migratorios, pero la causa principal de estos movimientos es antropog�nica. Los medios de transporte, que intercomunican con absoluta frecuencia todos los rincones del mundo, son el componente que potencia la expansi�n de especies por todo el planeta. Unos movimientos que empezaron a ser significativos a partir de la Revoluci�n Industrial.
A veces llegan como polizones, desapercibidos en medios de transporte terrestres, a�reos y mar�timos. En ocasiones escapan de jardines y viveros, en el caso de las plantas, y de lugares dedicados a una explotaci�n comercial, como acuarios, zool�gicos y granjas, y de domicilios en los que se mantienen como mascotas. Incluso llegan, en el caso de insectos e invertebrados, con plantas importadas. Otras se sueltan de manera intencionada.
Muchas veces el origen de estas especies no nativas es el tr�fico ilegal de especies. El Servicio de Protecci�n de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) acaba de intervenir 472 animales ex�ticos en un refugio ilegal en �vila. Entre las especies localizadas hay tortugas leopardo, mediterr�nea y de espolones, geckos, varanos y tar�ntulas.
El estudio se�ala que las mayores concentraciones de especies no nativas se producen en �reas costeras y zonas urbanas, con Andaluc�a, Catalu�a y Comunidad Valenciana como zonas calientes. Su asentamiento origina da�os ambientales a veces irreversibles, como desaparici�n de especies aut�ctonas y transformaci�n de ecosistemas, y son una amenaza para la salud humana.
Los perjuicios econ�micos no van a la zaga. Un estudio publicado en NeoBiota, revista cient�fica especializada en EEI, realizado por un grupo de investigadores europeos comandado por la bi�loga Elena Angulo, los se�ala. Los costos causados en Espa�a entre 1997 y 2022 se estiman en 232 millones de euros. El 66% se destinaron a acciones posteriores a la invasi�n. El referido estudio establece un ranking de las EEI m�s costosas. A la cabeza est� el citado camalote, que en el referido periodo provoc� una inversi�n superior a 50 millones de euros.
Ejemplo paradigm�tico de EEI es el mejill�n cebra (Dreissena polymorpha). El molusco bivalvo de agua dulce y salobre originario de los mares Caspio y Negro est� considerado una de las m�s peligrosas a nivel mundial. Aparte de los referidos perjuicios ambientales, su invasi�n origina da�os en canalizaciones, dep�sitos, motores y otras infraestructuras de la industria y la agricultura.
Con una producci�n de un mill�n de huevos al a�o por hembra, est� presente en 8 de las 15 demarcaciones hidrogr�ficas de Espa�a. Seg�n un informe de la Asociaci�n Ib�rica de Limnolog�a, la Comunidad de Arag�n ha realizado entre 2005 y 2009 una inversi�n de 11,6 millones de euros en busca de su erradicaci�n.
"La erradicaci�n de una especie establecida es virtualmente imposible, por el trabajo y el costo que supone. Un cangrejo de r�o, por ejemplo, pone cientos de huevos. A poco que queden un par de individuos sin recolectar, su n�mero se multiplicar� en breve", explica el bi�logo. Al tiempo, advierte de la globalidad del problema. "Hay una escasa dedicaci�n y falta de recursos en el desarrollo de m�todos de control y es imprescindible una actuaci�n internacional conjunta".
El 36% de las EEI que generan costos econ�micos no est�n incluidos en las listas negras nacionales y europeas. El Ministerio para la Transici�n Ecol�gica y el Reto Demogr�fico ha publicado un Cat�logo espa�ol de Especies Ex�ticas Invasoras. "Es adecuado como punto de partida, pero cubre pocas especies de todas las que se incluyen en nuestro estudio", se�ala el investigador. Sucede porque el tr�nsito de las especies silvestres es muy r�pido e intenso, quedando los datos obsoletos en poco tiempo.
"Se debe intentar contener las especies que ya est�n en Espa�a, para impedir que contin�e su expansi�n y, en la medida de lo posible, evitar que lleguen otras nuevas", concluye Soto.
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