Medio Ambiente
Se trata de una de las organizaciones de la sociedad civil m�s grandes del mundo, con un patrimonio de unos 21.500 millones de euros

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Pablo PardoCorresponsal Londres
Actualizado
La Open Society Foundations ('Fundaciones para una Sociedad Abierta') es el brazo filantr�pico de la familia Soros. Lo fund� el 'patriarca', el financiero George Soros, con una expresi�n - "sociedad abierta" - tomada directamente del mayor fil�sofo liberal del siglo XX, Karl Popper.
Pese a - o tal vez debido a - tales aspiraciones, Soros y su grupo han sido acusados por la ultraderecha mundial, entre otras cosas, de fabricar el Covid-19 en Ucrania, financiar el intento de secesi�n de Catalu�a en 2017, crear caravanas de migrantes sirios a Alemania, manejar el presunto canibalismo de ni�os de corta edad por parte de la �lite empresarial y pol�tica de EEUU, o ser, simult�neamente, antijud�o, parte de un plan jud�o para controlar el mundo, y, en su ni�ez, nazi.
Las teor�as conspiratorias contra George Soros son tantas que hasta tienen una p�gina web en Wikipedia, y le han valido a la Open Society Foundations la expulsi�n de bastiones de la democracia de la talla de la Rusia de Vladimir Putin o la Turqu�a de Recep Tayyip Erdogan.
La Open Society Foundations es una de las organizaciones de la sociedad civil m�s grandes del mundo, con un patrimonio de unos 21.500 millones de euros y una concesi�n de becas y ayudas a fondo perdido de 374 millones, en su inmensa mayor�a destinados a la promoci�n de la democracia y a causas de izquierda.
La presidenta de la entidad es la abogada de origen brit�nico Binafier Nowrojee, aunque desde hace dos a�os y medio, el m�ximo responsable es el hijo del empresario, Alexander. Nowrojee particip� en la reci�n concluida Conferencia de la ONU sobre Cambio Clim�tico (COP30) en Bel�m (Brasil), desde donde habl� con El Mundo acerca del futuro de la lucha contra el cambio clim�tico en un momento en el que EEUU - no solo por Donald Trump, sino, tambi�n, por personajes m�s activistas, como Bill Gates - han quitado importancia al problema.
- �C�mo ha sido la COP30?
- Es muy diferente cuando el pa�s que es sede de la COP es una democracia que cuando no lo es [en los tres a�os anteriores se hab�a celebrado en, respectivamente, Egipto, Dub�i, y Azerbaiy�n]. En Bel�m ha habido grupos de la sociedad civil muy activos, un debate, una discusi�n, muy robustos, con las organizaciones de Brasil dispuestas a poner los problemas sobre la mesa. Ha sido formidable ver la energ�a de los asistentes, la movilizaci�n de los j�venes...
- Un c�nico dir�a que el cambio clim�tico y sus consecuencias es algo demasiado importante como para que las empresas y los Gobiernos se lo dejen a la gente. O, dicho de otra forma, que es m�s f�cil llegar a acuerdos entre Gobiernos que entre una multiplicidad de grupos.
- Desde luego. El espacio de los Gobiernos sigue separado. Pero el cambio clim�tico es una de esas cuestiones que solo puede ser tratada desde una perspectiva que combine a los Gobiernos, las empresas, y a la gente. Estas Conferencias deber�an ser oportunidades para avanzar en una visi�n de un futuro justo. Evidentemente, los grupos comunitarios hacen m�s ruido, son m�s ca�ticos, pero es necesario que participen.
- En esta COP30, EEUU no ha participado.
- Eso ha abierto una puerta para que otros Gobiernos no tengan que aguar sus compromisos para no dejar detr�s a EEUU, sino m�s bien aprovechar la oportunidad de pactar una agenda en la que est�n de acuerdo. Es parte de un proceso para asegurarnos de que el mundo adopta la posici�n correcta.
- No es solo la ausencia de ese pa�s decidida por Donald Trump. Tambi�n lo ha sido la reflexi�n de uno de los mayores defensores de la lucha contra el cambio clim�tico, Bill Gates, demandando que la acci�n deje centrarse en la lucha contra el cambio clim�tico en favor de la mitigaci�n de los efectos que �ste va a causar. Gates tambi�n ha expresado su temor de que el �nfasis en contener las emisiones de gases de 'efecto invernadero' da�ando al desarrollo econ�mico y cause un aumento de la pobreza.
- Lo primero que hay que tener presente es que el mundo ya no est� determinado por las superpotencias. �ste es un mundo crecientemente multipolar, en el que el 'Sur Global' [el nombre que reciben las antiguas colonias, que despu�s dieron pie a los pa�ses en v�as de desarrollo] est� tambi�n participando m�s en el debate, justo cuando Washington se est� saliendo de �ste. Aunque no hay duda de que la ausencia de EEUU es una p�rdida, nadie va a esperar a que ese pa�s regrese a las conversaciones. Brasil, M�xico, Senegal, Sud�frica, y otros pa�ses est�n creando nuevos futuros de acci�n clim�tica y de crecimiento econ�mico, y demostrando que hay un camino en la lucha contra el cambio clim�tico.
- �Por qu� es tan diferente la actitud de esos pa�ses de la de EEUU?
- Porque ven en la crisis del clima una oportunidad y algo que es necesario, no una carga innecesaria. Eso les lleva en muchos casos a buscar soluciones imaginativas. Am�rica Latina, por ejemplo, est� llena de ideas creativas en este sentido. Aqu� se ve el uso de biocombustibles como elemento para la transici�n de las energ�as f�siles a las renovables, y Gobiernos como el de Brasil est�n entrando en el debate y discutiendo planes de acci�n. Una de las cosas que hacemos en las Open Society Foundations es apoyar las nuevas v�as para combatir el cambio clim�tico.
- Pero, en EEUU ha disminuido la preocupaci�n sobre el cambio en el clima de la Tierra (incluyendo los oc�anos, cuya composici�n qu�mica adem�s est� cambiando por el CO2)
- Una cosa es que la Casa Blanca no crea en la cooperaci�n internacional para combatir el cambio clim�tico - ni tan siquiera en el cambio clim�tico -, y otra muy diferente la existencia de un movimiento medioambientalista no gubernamental muy fuerte. El hecho de que el actual Gobierno no crea en ello, no significa que los ciudadanos hayan dejado de creer. Adem�s, Estados Unidos es un pa�s muy grande, donde los estados tienen mucha autonom�a para decidir qu� hacen. California est� liderando los esfuerzos en pol�tica de clima y, dado su impacto econ�mico, las medidas que adoptan tienen efecto en todo el pa�s.
- �C�mo hacen eso en la pr�ctica?
- Invertimos en comunidades, en gente y en empresas que persiguen esos objetivos, y a los Gobiernos tratamos de ofrecerles nuestra asistencia.
- Cuando usted habla de que las Open Society Foundations invierten,. �se refiere a inversi�n directa - o sea, en el capital de esas empresas - o a instrumentos financieros m�s sofisticados y, tambi�n, controvertidos, como por ejemplo los bonos verdes' y los 'bonos azules', destinados, respectivamente, a financiar actividades de conservaci�n del medio ambiente y del Oc�ano.
- Tenemos brazos diferentes. La mayor parte de lo que hacemos son cr�ditos a fondo perdido. Pero nuestro fondo de inversi�n ha financiado cosas como EcoEnterprises, un fondo liderado por mujeres que invierte en empresas que operan en actividades que permiten la preservaci�n de la diversidad, la lucha contra el cambio clim�tico, o la equidad. O en Amazon Diversitty Fund, un fondo de inversi�n en plena selva del Amazonas que financia actividades sostenibles en la regi�n. En esos casos, actuamos como inversores normales. Y, finalmente, ponemos en contacto a grupos de activistas de la sociedad civil de diferentes continentes.
- Cuando se habla de la lucha contra el cambio clim�tico, siempre se deja fuera los dos 'elefantes en la habituaci�n': China e India. Ambos tienen poblaciones y econom�as enormes, y a menudo se las acusas de jugar limpio en este terreno. Por ejemplo, Pek�n y Delhi siguen dependiendo de los combustibles f�siles u, en especial, del carb�n.
- Creo que son dos pa�ses que tienen que llevar a cabo numerosos esfuerzos en �reas muy dispares, as� que deben encontrar sus propias estrategias. En un momento en el que Estados Unidos ha renunciado a todos sus compromisos clim�ticos, India y China siguen manteniendo los suyos.























