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Nada más empezar este 2025, la estrella del porno Bonnie Blue (26) logró el récord mundial al acostarse con 1.057 hombres en 12 horas. A partir de ese momento su mente calenturienta empezó a gestar más proezas, como la que intentó la pasada primavera de estar desnuda y atada dentro de una caja de cristal durante 24 horas para que todos los que quisieran pudieran usarla.
Y se salió de madre. OnlyFans la echó de su plataforma ya que según afirmaron los representantes de la plataforma porque "el contenido de desafío extremo no está permitido". Esto ha contribuido para que Tia Emma Billinger, su verdadero nombre, deje de ingresar casi 700.000 euros mensuales.
Hasta 2024 tenía una vida como la de cualquier joven de su edad ya que de pequeña soñaba con ser comadrona, tomó clases de baile, trabajaba como consultora de reclutamiento en una empresa y en 2022 se casó con su novio de la adolescencia Oliver Davidson (27).
Se conocieron cuando ella tenía 14 años y desde el principio congeniaron muy bien. A pesar de que eran jóvenes y de dos estratos sociales diferentes, intimaron enseguida. Cuando se fueron a vivir juntos, el padre de Ollie corrió con todos los gastos de su casa cerca de Nottingham que costó 250.000 libras (casi 290.000 euros).
Cansada de su vida rutinaria en Inglaterra se mudaron a Australia, donde a ella se le ocurrió ejercer de modelo de cámara web. Sin tener que fichar a diario y sin caer en la rutina, se embolsaba unos 5.800 euros mensuales.
Su marido la apoyó, pero poco a poco erosionó su matrimonio y terminaron separándose al año siguiente. "En nuestra relación nada fue mal, simplemente empezamos a crecer en diferentes direcciones", aseguró la estrella porno durante una entrevista con LBC: A pesar de no compartir techo, Oliver siguió trabajando con ella como manager. Tal y como publicó en su momento US Weekly, "Ollie me apoyó muchísimo, me dio la confianza para hacer OnlyFans. Y no era porque quisiera prostituirme, solo quería que fuera feliz y tuviera control sobre mi vida. Y, obviamente, el dinero también era bueno". Bonnie Blue cuenta con el beneplácito de su abuela, su padrastro y su madre, quien en el documental Mil hombres y yo: La historia de Bonnie Blue estrenado recientemente en el canal británico Channel 4 ha confesado sin tapujos que "si pudieras ganar un millón al mes, cambiarías tu moral y mostrarías tus partes".
Todo parecía idílico hasta que a principios de este año se puso en marcha el proceso de divorcio de Bonnie Blue y Oliver Davidson, hijo de un acaudalado empresario del condado de Derbyshire (Inglaterra), amante del rugby y que estudió en un colegio privado. Está en juego un patrimonio de algo más de 39 millones de euros.
En una entrevista al Daily Mail, Gill Davison, suegra de Bonnie Blue, declaró que "mi hijo ya no está en la nómina. Tia y su equipo lo han eliminado y parece que no tiene derecho a un centavo de su fortuna (...) Le han dicho que no tiene ningún derecho financiero, ya que es su cuerpo y ella lo está haciendo todo". El ambiente está bastante crispado.
Además, Gill ha afirmado que su nuera "controló", "manipuló" y "humilló" a Ollie quien, por el trabajo realizado, considera que se merece una tajada del pastel. De hecho, en la entrevista anteriormente mencionada, la madre ha dejado patente en todo momento que su vástago no solo la apoyó emocionalmente, sino que la ayudó en el proceso de transición de su empresa de reclutamiento a convertirse en estrella de contenido adulto. Mientras tanto, Bonnie Blue ha dicho que el divorcio se está efectuando de forma amistosa.
En el documental mencionado anteriormente, Oliver admite que "la mayoría de las personas, si hacen pornografía, parecen estar fuera de su alcance" y añade que "nunca los vas a conocer. Nunca vas a poder filmar con ellos. Mientras que Bonnie pone su ubicación en línea y sus fans pueden filmar con ella".
Uno de los argumentos de peso que favorecen a Gill Davison son los comentarios que su ex nuera ofreció al pódcast Bad Friends al asegurar que su esposo "trabaja conmigo. Me ayuda con la parte creativa, con los vídeos".
Una de las hazañas más atrevidas de Bonnie Blue ha sido la de publicar anuncios en diferentes universidades de Inglaterra y Australia para que los alumnos de primer curso pudieran tener sexo gratis con ella a cambio de ser filmados. Eso sí, ellos podían elegir si se cubrían la cabeza con pasamontañas o caretas.
Como era de esperar, la actitud de Bonnie Blue como abanderada de las libertades sexuales ha generado también una oleada de críticas negativas en redes sociales. Algunos de sus haters han puesto en tela de juicio su valía social ya que algunos se han preguntado hasta qué punto "¿es un genio del marketing? ¿o alguien que con su lucrativo negocio ha provocado un retroceso de décadas en la lucha del feminismo?
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